(Foto: Atoq Ramón)
(Foto: Atoq Ramón)
Angus Laurie

Cuando Diego de Agüero trazó las primeras manzanas de Lima en su fundación, en 1535, no consideró los automóviles. Como muchos centros históricos del mundo, Lima tiene una escala y diversidad de usos diseñadas para el peatón. Por esta razón, es un lugar apto para un proyecto de peatonalización.

Casi todos los proyectos para peatonalizar calles históricas a escala mundial han generado polémica al inicio. Con el tiempo, se ganan la aprobación de las personas una vez que se aprecia la recuperación de un espacio público emblemático. En el caso de la reciente peatonalización de dos jirones, las críticas han sido desproporcionadas e injustificadas.

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En el 2012, participé en el desarrollo de un estudio para la Municipalidad de Lima sobre cómo peatonalizar el Centro Histórico de la ciudad. En base a datos cuantitativos, el estudio utilizó 18 indicadores para priorizar la peatonalización de los jirones del Damero de Pizarro. Los indicadores tomaron en cuenta la congestión y la seguridad peatonal en las veredas, la escala de los usos y su potencial de activar la calle, el nivel de ruido actual, entre otros factores. El estudio propuso la peatonalización de unas cuadras del Jr. Huallaga y Callao, y una rama de la Plaza de Armas. Son las mismas vías que han sido peatonalizadas por la municipalidad ahora.

No sé si el nuevo Plan Integral de Recuperación del Centro Histórico de Lima utilizó el estudio del 2012 como insumo –como debe pasar en el planeamiento– o si ha llegado a las mismas conclusiones a través de su propio diagnóstico. El punto es que las cuadras peatonalizadas por el alcalde Jorge Muñoz son las más adecuadas dentro del Damero.
Por otro lado, la peatonalización ha sido tema de varios talleres participativos y tiene el apoyo de la mayoría de los vecinos. En el estudio del 2012 entrevistamos a 600 vecinos del damero. En aquel momento, el 80,5% estaban a favor de la peatonalización de todo el damero. Los vecinos resaltaron la importancia de peatonalizar las calles para lograr mayor seguridad, más orden y menos contaminación.

Una de las críticas a la peatonalización ha sido que Lima debe contar con un sistema de transporte masivo antes de cerrar calles para vehículos. Este argumento ignora completamente que Lima depende mucho menos de los autos privados que otras ciudades que han peatonalizado sus centros históricos. En Copenhague –la ciudad que popularizó la peatonalización de los centros históricos– solamente el 16% se moviliza en transporte público y el 35% en bicicleta. En comparación, el 71,2% de personas en Lima se moviliza en transporte público y solamente el 10% en auto propio, según estudios de Lima Cómo Vamos.

En la época de las redes sociales es muy fácil criticar sin criterio. En este caso, el proyecto del alcalde Muñoz coincide con un plan que ha sido comunicado a los vecinos. Se trata de un ejemplo de urbanismo táctico, que muestra un intento de poder experimentar y adaptar el diseño en el tiempo. Es un proyecto positivo y hay que defenderlo.