Villarán: "Lo mejor para Lima es una coalición democrática"
Villarán: "Lo mejor para Lima es una coalición democrática"
Redacción EC

RAÚL CASTRO PÉREZ / EDITOR DE SOCIEDAD

Estando en los últimos meses de su gestión, y habiéndose planteado el reto inicial de lograr una mayor participación ciudadana, ¿cómo interpreta el casi 80% de desaprobación que muestran las encuestas? 
La opinión ciudadana es muy distinta a la participación de los ciudadanos. Los vecinos que están en un proceso de hacerse ciudadanos (porque ser ciudadano no es lo mismo que ser vecino, hay que hacer esa distinción) están esperando servicios, obras que lleguen rápidamente. Esa cultura está muy arraigada: la cultura de que papá Estado me tiene que hacer todo. Mucha obra pequeña. Nosotros estamos haciendo mucha obra que no es pequeña. Lo estamos haciendo de forma masiva este año. Imagino que eso se reflejará, eventualmente, en las encuestas.
 
¿Podemos decir, entonces, que es un problema de comunicación?
Son muchos factores. Sí creo que hay un tema de comunicación. ¿Cómo voy a publicitar mis obras si en tres años he tenido dos procesos electorales que me lo han impedido? El Jurado Nacional de Elecciones me ha tapado la boca tres veces en una gestión de tres años y tres meses. No he podido decirle a una población de 8 millones de personas: “La reforma de transporte te dará esto” o “Santa Anita es esto otro”. Son meses y meses en los que nos han dejado a mi equipo y a mí mudos, para compararme con un señor al que le decían mudo, pero al que nunca silenciaron.
 
¿Es solo falta de publicidad lo que da origen a una insatisfacción general tan marcada?
En primer lugar, creo que hay que tomar las cosas con más calma. Yo soy una mujer bastante serena y tranquila, a pesar de los que quieren que esté brincando. Y creo, también, que el éxito en las encuestas tiene que ver con el éxito en las carátulas…
 
¿Se refiere a las portadas de los diarios?
Sí. La portada de un diario la ven 700 mil personas en el quiosco. ¡Qué eficaces son los medios de comunicación! Porque una portada es lo que va a tomar el jefe de mesa para hacer su cuadro de comisiones, es lo que va a tomar el entrevistador de la televisión para hacer sus preguntas. Y todos ellos no han sido –lo voy a decir de manera elegante– particularmente amables con la alcaldesa de Lima. Yo no espero amabilidad. Espero objetividad.
 
Sin embargo, usted ha tenido a su mayor aliado en las redes sociales. El 40% de limeños es usuario de Internet y los ‘memes’ jugaron un papel importante en la victoria del No a la revocación. Algunos dirán que fue una segunda oportunidad y no se cumplieron las expectativas…
Los compromisos que tenemos con Lima sí están siendo cumplidos. Creo que eso es lo importante. No como yo quisiera, por supuesto. No podría decir que no hemos cometido errores. Los he reconocido. Me he disculpado. Creo que soy una de las pocas políticas que se han disculpado más de una vez. Y me parece bien hacerlo. Honesta y genuinamente, creo que es bueno hacerlo. Pero creo también, con la misma honestidad, que sí estamos cumpliendo nuestros compromisos. No son compromisos fáciles y no se cumplen de la noche a la mañana. He podido optar por una manera más fácil de hacer las cosas desde el gobierno municipal y me hubiese granjeado mayores simpatías. Y hubiese dicho a mis adversarios –enemigos políticos algunos; sádicos, diría, otros–: “No tengan miedo, no me voy a meter con ninguna mafia”. Pero no fue así.
 
¿Cuál considera su mayor compromiso cumplido?
La reforma del transporte. Ha requerido un proceso de elaboración lento, con participación de todos los actores del transporte público, incluidos los taxis. Vamos a cambiar el chip informal del sistema comisionista afiliador de “no tengo combi pero tengo ruta”, o “tengo combi pero no tengo chofer”, y “soy del Chosicano pero me peleo con otro del Chosicano” porque no tengo fidelidad, porque no tengo empresa. Ese chip tenemos que cambiarlo por uno empresarial, en que no voy a ganar por boleto sino por kilómetro recorrido. Y voy a tener choferes en mi planilla. Con buses no contaminantes, renovados, con paraderos fijos. Eso no se hace de la noche a la mañana. Y eso no se puede mostrar al inicio. Por lo tanto, no mostrar resultados significa pagar un costo político.
 
La recuperación de La Parada es un acierto reconocido de su gestión, aunque con un comienzo muy duro que cobró la vida de dos personas el 2012. ¿No es un ejemplo de que su administración tiene buenas intenciones y lee bien el problema, pero luego su incapacidad de gestión le juega en contra?
En primer lugar, sí tengo experiencia. Pasé por la gestión pública en uno de los gobiernos más exitosos de la historia de la República, el de Valentín Paniagua. Y esa experiencia me ha servido. En segundo lugar, creo que cuento con uno de los mejores equipos. No en vano a algunos de ellos se les han acercado nuestros adversarios para decirles: “Oye, si gano las elecciones, ¿no quisieras quedarte?”. No te voy a decir quién, por supuesto, pero han sido varios. Tu pregunta es: ¿La hicimos con buenas intenciones pero no la supimos hacer? No es así. La reforma del transporte sí la supimos hacer. Ha sido puesta a prueba por los mejores expertos y asesores internacionales y no vamos a cometer los mismos errores que se cometieron en Santiago o en Bogotá.
 
Los analistas hablan de “la soledad de Susana” para referirse a la falta de aliados políticos que hagan viables sus iniciativas. ¿Cree que falló en concretar alianzas?
No, no lo creo. En el momento en que mayor necesidad tuvo Lima de operar políticamente, un gran frente de coalición democrática estuvo ahí para defenderla. Para que Lima no pare. Porque, imagínate, S/.13 mil millones de inversión pública y privada no se hubiesen logrado si hubiese triunfado el Sí. No se hubiese entregado el puente Alipio Ponce, no tendríamos el programa Río Verde. La Costa Verde se hubiese privatizado. La reforma del transporte se hubiera detenido… ¿Esa gigantesca coalición política se hubiese logrado si yo no hubiese estado? Claro que no. Tuvo algo que ver conmigo. Yo no estuve pintada en la pared. Salimos de ese trance con un acuerdo por Lima que debe ser fortalecido. A mí la soledad me encanta, pero no la soledad política.
 
¿A quién se enfrenta la alcaldesa? ¿Qué intereses hay contra usted?
No tengo sangre para hablar de esas cosas.
 
Esa es una actitud que sus oponentes le sacan en cara: la evasión.
No, yo no evado. Yo sé lo que es evasión y no lo estoy haciendo. Sencillamente, el tema me aburre. Porque qué gano yo diciendo: “Ay, mis detractores”. Todos los días están actuando, todos los días mienten. Ayer estuve con Ludwig Meier prendiendo la señal inalámbrica de Internet en el Parque de la Reserva, y recordaba esa campaña que se ha lanzado en las redes sociales, una campaña mentirosa. Dicen: “El Parque de la Reserva se ha convertido en otra Parada. En un mercadillo”. Una mentira.
 
¿El Parque de las Aguas no está abandonado?
¡No se llama el Parque de las Aguas! Es el Parque de la Reserva. Porque ahí juraron los jóvenes de la reserva en la Guerra con Chile. Ahí están la casa de Sabogal, la fuente de Piqueras, el monumento a Fermín Tangüis, hay joyas de la ‘belle epoque’, del art déco, del indigenismo, es un monumento de la ciudad. Yo le dije a Ludwig: acompáñame y tomemos fotos de cada cosa que esté mal. Caminamos y no hay nada malo. Entonces, yo no evado, es cosa de salud mental. Yo aprecio la crítica constructiva, pero hay algunos que son sádicos. Y contra mí hay mucho sadismo. Más aun siendo mujer. Hay mucho de misógino en todo esto.
 
Ha dicho que está pensando en ir a la reelección. ¿Ya lo decidió?
He dicho que no estoy pensando en la reelección, en su momento lo voy a decidir. En este momento, no lo estoy pensando, pero sí es una decisión que tendré que tomar. Soy una mujer apasionada, cada cosa la he hecho con pasión. Sin ella es imposible hacer algo, pero también hay que andar con la razón. Y esa combinación no siempre nos acompaña. Estoy en la encrucijada.
 
¿Iría con la izquierda o con Acción Popular?
Lo mejor para Lima siempre es una coalición democrática, lo más amplia posible. Lima necesita muchas fuerzas que estén de acuerdo en las cosas básicas que la ciudad requiere y que necesitan procesos de más de un período.
 
De no volver a postular, ¿con qué obra le gustaría que la recuerden?
Más que una obra, sería la actitud. Quisiera que me recuerden como una mujer valiente, con coraje y honesta.