Violencia homicida: ¿cómo vamos? por Gino Costa
Violencia homicida: ¿cómo vamos? por Gino Costa
Gino Costa

La semana pasada el INEI mostró información oficial sobre los homicidios en el Perú en el 2014, según la cual hubo 2.076 muertes violentas e intencionales, lo que corresponde a una tasa de 6,7 por cada 100 mil habitantes. Un año antes la tasa había sido de 6,6 y dos años atrás 6,5, tras haber estado en 5,4 en el 2011. Aunque la tendencia es ligeramente al alza, la tasa peruana sigue correspondiendo con el promedio mundial y es de las más bajas de América Latina.

Contra lo que parecería estar ocurriendo, la violencia homicida no se ha disparado. Ello es positivo, por cuanto el Perú sí cuenta con la victimización por delincuencia más alta del continente, especialmente en la forma de delito callejero contra transeúntes y casas. Afortunadamente la violencia letal solo excepcionalmente acompaña al delito. Evitar que esto cambie debe ser uno de los principales objetivos de la política de seguridad ciudadana y la mejor forma de hacerlo es investigando y castigando cada homicidio.

¿Dónde poner el énfasis? En los lugares donde los homicidios se dan con más intensidad. Las cifras permiten identificarlos. Así, la costa y la selva tienen tasas cercanas a 8,0; mientras que la sierra, la mitad (4,5).

La desagregación por ciudades permite un foco aún mayor. En efecto, varias ciudades de la costa norte tienen tasas que por lo menos triplican el promedio nacional, con Tumbes (37,1) a la cabeza, seguida de Barranca (25,1), Trujillo (19,3), Chimbote (18,2) y Huacho (18,0). Cañete (30,0) y Pisco (19,7), en el sur chico, también muestran tasas muy altas, al igual que Huaraz (17,7) y Sullana (14,6).

Curiosamente, Lima presenta una tasa baja (4,7), a diferencia del Callao (14,8).
El esfuerzo para prevenir e investigar los homicidios mejoraría si contáramos con más información. Primero, se requiere saber dónde, cuándo, cómo y quién habría cometido cada uno de los 2.076 homicidios del año pasado. Asimismo, serviría saber con qué arma el victimario cometió el delito y si había consumido sustancias. Sería de gran utilidad tener toda esa información georreferenciada.

Segundo, se requiere conocer el móvil de los homicidios y diferenciar entre aquellos cometidos contra la mujer en el hogar, los ajustes de cuentas entre organizaciones criminales, los cometidos por sicarios y los que derivan de los delitos callejeros o las extorsiones.

Tercero, sigue siendo necesario que la información para Lima Metropolitana y el Callao se vea desagregada por distritos, porque albergan a un tercio de la población nacional y la mitad de la población urbana.

Cuarto, también es necesario saber con precisión cuántas personas entran a los penales al año por haber cometido un homicidio doloso y cuántas son condenadas por el Poder Judicial por los mismos hechos. Estos datos permitirían contar con una tasa que midiera la eficacia policial, fiscal y judicial.