Pese a sus detractores que consideran al toreo un espectáculo cruel, Roca Rey asegura ser amante de los animales. (Foto: El Comercio)
Pese a sus detractores que consideran al toreo un espectáculo cruel, Roca Rey asegura ser amante de los animales. (Foto: El Comercio)
Rudy Jordán

Tras recibir la cornada de un toro en Madrid que lo mantuvo cinco meses alejado de las plazas, el connotado torero peruano reaparece este domingo en la Feria de Acho. Desde su fundo El Valentín en Chincha, donde entrena en su propio ruedo, confiesa lo que significa volver a la arena tras haber visto de cerca a la muerte.

-¿Qué sientes antes de entrar a este ruedo?

Sientes que estás en tu casa, con tus amigos, con tu familia. Sientes alegría de poder estar aquí. Y aunque estés en tu casa, nunca dejas de sentir el respeto que sientes en una plaza de toros. Quieras o no estás en un sitio donde entrenas y en el que, al mismo tiempo, te estás jugando la vida en cada entrenamiento.

-¿Sientes adrenalina, miedo?

Sientes obviamente miedo, ¿no? Miedo que intentas superar tarde a tarde, día a día. Sientes adrenalina al estar delante de un toro, pero también sientes mucha felicidad, mucha pasión cuando te entregas delante de el. En el mismo entrenamiento sientes que te dan más años de vida, sientes una felicidad interna muy fuerte. Te descargas, llegas vacío.

-¿Es adictivo?

No sé si llamarlo adictivo. Es tu profesión, es lo que te gusta, es para lo que tú crees que has nacido, estás seguro de ello y sobre todo es lo que te apasiona y es por lo que estás dispuesto a morir: es tu vida.

-¿Te gustaría morir en una plaza de toros?

Bueno todos sabemos que nos vamos a morir algún día, algunos lo tenemos más asumido, otros menos. Creo que la muerte es algo que siempre va a estar allí para nosotros. Es una de las verdades de la vida pero claramente es verdad que no me gustaría morir por la cornada de un toro. ¿A quién le gustaría eso? Me gustaría morir de viejo y dormido pero sí es verdad que si me dan a elegir entre una muerte en la carretera, en un accidente, a morir en una plaza de toros, está claro que elegiría morir delante de un toro y en una plaza de toros.

-Estar tan cerca de la muerte, ¿te hace vivir la vida de otra forma?

Sí te hace sentir la vida de otra forma, te hace dar importancia a cosas que quizás antes no le dabas. El tener ese miedo a la muerte te hacer sentir más vivo, eres más sentimental quizás. Pero más allá de todo lo que tienes que sufrir o pasar, merece la pena cuando sientes ese pellizco en la barriga que estás haciendo lo que te gusta, estás toreando un toro a placer porque te lo permite esta profesión.

-¿Por qué toreas?

Me gusta torear porque lo he vivido desde muy niño, desde siempre me impactó el mundo de los toros, por la verdad que se demuestra en un ruedo pues en una milésima de segundo puedes estar en la muerte o en otra vida, como lo quieras llamar. Aparte de todos esos riesgos, es un mundo que te permite entregarte, vaciarte, no sé como explicártelo, puedes llegar a ser un artista en su máxima expresión, obviamente si estás dispuesto a morir.

-¿Y por qué es un arte el toreo?

Un arte es cuando una persona es capaz de transmitir emociones: te hace reír, te hace llorar. Significa que sin hablar, sin siquiera mirarse, poder generar una conexión. Para mí eso es el arte y en este mundo pasa eso: te pones en el ruedo delante de un toro con 20 mil o 40 mil personas y hay una conexión que se da sin hablar. Ellos se emocionan. Allí hay arte.

-¿Y qué opinas de las personas que, como yo, piensan que no es un arte?

Tú me has dicho que nunca has ido a los toros, quizás tú no sabes si es un arte o no, lo vas a descubrir el día domingo y bueno la gente que dice que no es un arte será porque o no lo entiende bien o quizás no ha ido nunca.