Joaquín Salvador Lavado, creador de Mafalda. (Foto: Reuters / Eloy Alonso)
Joaquín Salvador Lavado, creador de Mafalda. (Foto: Reuters / Eloy Alonso)
Adolfo Bazán Coquis

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se ha quedado huérfana a los 56 años. Papá Quino falleció y la ironía del destino es que el deceso ha ocurrido un día después del cumpleaños del icónico personaje de historieta y símbolo imperecedero de una sociedad que se rebela ante las injusticias y el statu quo.

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¿Pero cómo nació Mafalda? En el 2014 escribí un en el que relataba esta historia y que aquí retomo para los nuevos lectores.

Difícil es tratar de explicar por qué la hija de Joaquín Lavado (Quino) es tan querida. Acaso por el ingenio, humor e ironía con que mira la vida, factores presentes en todas sus viñetas. O acaso porque en la simpleza y la cotidianidad de sus historias, y sus frases, vemos reflejadas nuestras propias historias e histerias familiares.

Pero quizá lo más pueda llamar la atención es cómo Mafalda evolucionó de ser un personaje creado para promocionar artefactos electrodomésticos, con fines puramente comerciales, hasta convertirse en un ícono cultural y social que permanece inalterable aunque hayan pasado casi seis décadas desde que asomó la cabeza. Esa sí que fue la gran transformación.

Empecemos por el inicio. Como suelen arrancar las historias. Y en Argentina, la patria de Quino y Mafalda

A mediados de 1962, el humorista, crítico, escritor y sibarita Miguel Brascó, recibió una llamada de la compañía Agens Publicidad con la idea de elaborar una tira para hacer propaganda encubierta de unos electrodomésticos de la marca Mansfield, de la empresa Siam Di Tella.

Brascó le propuso dibujar los personajes a su amigo Quino, quien ya tenía algunos años en Buenos Aires -era originario de Mendoza- publicando diversas historietas. Este se aprestó a trabajar sobre la idea de una familia típica (papá, mamá, hijo, hija) en la que cada uno de los personajes tuviera nombres que empezaran con la letra M de Mansfield y las acciones en casa mostraran diversos electrodomésticos. Nada sutil, como se ve.

La tira iba a publicarse en el diario “Clarín” gratuitamente. Es decir, las historias se iban a entregar a cambio del espacio, pero al descubrirse la verdadera intención y la campaña publicitaria que yacían debajo, la familia quedó encarpetada. Pese a ello, Brascó percibía que había algo en el trabajo de Quino muy especial y publicó tres de las tiras en el suplemento “Gregorio” de la revista “Leoplán” que dirigía.

En esa época estaban de moda los Peanuts, Charlie Brown y Snoopy, y el propio Quino ha confesado que se inspiró en ellos para realizar los primeros esbozos de los personajes. “Schulz trajo personajes antipáticos, simpáticos, buenos, malos, envidiosos y eso fue una revolución. Yo tomé bastante de él, pero como no soy norteamericano, hice una adaptación muy argentina de la cosa”, explicó Quino al en una entrevista.

Asimismo, en otras conversaciones Joaquín Lavado contó que el nombre de Mafalda lo oyó en una escena de la película “Dar la cara”, donde una bebita aparece llorando y su madre dice que la pequeña se llama… tatatatata…. ¡Mafalda!

Este filme fue dirigido por José Martínez Suárez con guion suyo en colaboración con el escritor David Viñas, quien escribió la novela “Dar la cara”. En la película -estrenada en noviembre de 1962- actuaban Leonardo Favio y Nuria Torray.

Pero volvamos al cómic. Quino un día recibió la llamada de otro amigo, Julián Delgado, jefe de redacción de la revista “Primera Plana” dedicada a temas de actualidad política argentina e internacional, y le preguntó si tenía algo que pudiera ser interesante, distinto, para entregar a sus lectores.

Fue entonces que Mafalda y sus padres -el hijo y hermano quedó en el baúl- acabaron desempolvados, recibieron el empujón esperado y adquirieron vida oficial el 29 de setiembre de 1964.

Las primeras historias se publicaron a razón de dos tiras por semana. Un total de 48 vieron la luz en “Primera plana”, hasta el 9 de marzo de 1965. Aparecieron en ese lapso Mafalda y sus padres -recién el 19 de enero de 1965 se incorporaría Felipe- y las inquietudes de la época: China, África, América Latina, la condición de la mujer... Bueno. En realidad, preocupaciones que se mantienen hasta ahora.

La mudanza de “Primera Plana” se debió a que el diario “El Mundo” de Bahía Blanca le pidió a Quino publicar la tira, pero al querer recoger los dibujos originales, se enteró de que la revista los consideraba su propiedad. Argucias mediante, consiguió recuperar sus creaciones, y rompió palitos con el semanario.

Años atrás hubo una confusión sobre la real edad de Mafalda, pero el propio Quino ratificó en su página oficial que la fecha a festejar era 29 de setiembre. “Cualquier otro cálculo de cumpleaños es incorrecto”, resaltó el entrañable maestro que en el 2014 ganó el Premio Príncipe de Asturias en el rubro de Comunicación y Humanidades.

“¡Quisiera saber por dónde pasaron esos 50 años! Es como un arquero al que le hacen un gol pero no sabe por dónde pasó la pelota. Además, nunca imaginé llegar a esto”, confesó Quino al diario “La Voz” cuando Mafalda celebró su medio siglo de oro.

Lo que Quino tampoco imaginó es que la inmortalidad lo alcanzaría en la forma de esa niña con M de mundo. M de maravillosa. M de memoria. M de maestro.

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Muere Joaquín Salvador Lavado, creador de Mafalda 30/09/2020

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