El motivo de esta nueva muestra del artista plástico peruano Gino Ceccarelli es la luna en la cosmovisión amazónica. "El canto de la luna" puede verse en La Mariposario de Miraflores (Foto: Anthony Ramírez)
El motivo de esta nueva muestra del artista plástico peruano Gino Ceccarelli es la luna en la cosmovisión amazónica. "El canto de la luna" puede verse en La Mariposario de Miraflores (Foto: Anthony Ramírez)
Diana Mery Quiroz Galvan

El imaginario de los hombres de la está cargado de costumbres, ritos y leyendas aún por descubrir. En medio de los bosques y ríos es la luna quien rige los partos, la cosecha, la siembra y hasta el mejor tiempo para ir a pescar. Hay historias que cuentan que la luna nace del río y son las estrellas las que colocan este disco de luz en el cielo. También se dice que hay dos lunas, la que está en el cielo y la otra, que es su reflejo, habita debajo del agua. Relatos como estos han sido tomados por el pintor en “El canto de la luna”, una exposición conformada por una veintena de cuadros que buscan hacer un recorrido por la cosmovisión de los pueblos de la selva y su estrecha relación con este cuerpo celeste, visto por ellos como un ser masculino.

Aunque rescatar y difundir el mundo amazónico y sus mitos ha sido la motivación plástica de Ceccarelli durante más de cuatro décadas, esta muestra reúne por primera vez obras recientes y de diferentes épocas -algunas recogidas de Lisboa y Madrid-, que tienen como protagonista al único satélite natural de la tierra.

¿Qué significado personal tiene para usted la luna?

Para mí la luna siempre fue el elemento más bello y simple. En mi obra es un círculo luminoso que se va transformando, pero que siempre vuelve a su forma inicial. Además es constante en la selva, sobre todo en los pueblos ribereños y nativos, siempre está presente y podemos verla en todo su esplendor. Particularmente siempre la he relacionado con las mujeres, con los espacios, porque en la selva vivir de día o de noche es natural, la noche no es vista como una situación que cause temor. Siempre me intrigó la luz de la luna que para mí es maravillosa. Es un elemento que me complementa.

"Serenata", la luna partida dando consuelo a la runamula, una bestia mitad caballo y mitad mujer.
"Serenata", la luna partida dando consuelo a la runamula, una bestia mitad caballo y mitad mujer.

¿Cuándo descubre que para los pueblos amazónicos la luna es vista como un varón?

Eso yo lo descubrí por casualidad en una reunión de profesores bilingües de siete etnias que había en Iquitos. Los invité a mi exposición porque quería saber qué pensaban ellos respecto a lo que yo pintaba. Muchos no habían pintado nunca. Les di cartulinas, lápices y plumones y les dije que dibujen la historia de la luna. Cuando me entregaron los trabajos me di cuenta de que en todos la luna aparecía como varón. Investigué en otras etnias y era lo mismo, a pesar de que tienen diferentes raíces y no tienen conexiones unas con otras. Fue un descubrimiento y se convirtió en un tema que me ha interesado mucho porque la luna siempre está presente en mis obras.

¿Qué más aprendió sobre este cuerpo celeste?

Investigando y conversando con muchos nativos me di cuenta de que la luna no solo es varón sino que en muchos casos es un personaje, un pariente. No olvidemos que para nosotros lo que llamamos mitos y leyendas son para el poblador amazónico una parte de su historia. Ellos tienen una relación muy directa con la naturaleza, es por eso que la sacralidad no es tan fuerte como en la región andina. Tanto la luna como la naturaleza son elementos cercanos, no hay divinidades que dan miedo.

De la veintena de cuadros que expone, no todos tienen como elemento principal a la luna. En “Serenata”, por ejemplo, la protagonista es una runamula.

Junto a esa centaura, con los chullachaquis cantando alrededor de ella en medio de una selva de cemento que sería un poco como París, aparece la luna partida porque la runamula es una mujer sufriente cuyo pecado es haber sido infiel o haber tenido intimidad con algún cura. Por estos actos es que ha recibido un castigo terrible, que es convertirse en un monstruo, mitad caballo y mitad mujer. La luna partida está ahí para darle consuelo, porque es en las noches de luna que esta mujer se convierte en runamula. Es un castigo brutal que solo recae sobre la mujer.

"Árbol de la luna", donde se cuenta este cuerpo luminosos, como todo en la Amazonía, también tiene madre.
"Árbol de la luna", donde se cuenta este cuerpo luminosos, como todo en la Amazonía, también tiene madre.

Evidencia un sesgo machista.

No olvidemos que muchos mitos y leyendas son también códigos de conducta. Siempre te dicen si haces esto te va a pasar aquello. La runamula es un personaje que a mí me da mucha ternura, porque es un ser que sufre. Ha sido castigada y por un error, un capricho o por enamorarse está condenada a convertirse en este ser bestial.

Hay otro cuadro que llamó mi atención. Uno en el que la luna cuelga de un árbol.

Es “El árbol de la luna”. En la Amazonía todo tiene madre, las plantas, los animales, las lagunas, las cochas. Los chamanes utilizan a las madres de las plantas para sanar. A través de los ícaros, que son canciones e invocaciones, llaman a la planta madre y ella les dice cómo dar sanación. El tema de la fertilidad también tiene que ver con la luna y mis cuadros. La Amazonia es femenina y la luna es varón. César Calvo lo explicaba muy bien en su libro “Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía”. La Amazonía ya existía mucho antes que los dioses nazcan, ellos se crearon a partir de ella y la luna también. Por eso es que en este cuadro cuento que la luna se creó como un árbol más.

Sabemos que su inspiración pictórica es la cosmovisión amazónica, pero ¿hay algún cuadro que marque distancia con las leyendas que allí se cuentan?

No todos los cuadros que expongo están relacionados con ellas. Muchos relatos que cuento en mis cuadros son creaciones mías. Yo respeto los mitos indígenas, pero en este caso puntual hay una pintura que se llama “Cazadora de lunas” que se basa en una de mis historias. Allí se ve a una mujer apuntando con una flecha a este disco luminoso, es una madre que va a cazar lunas para llevárselas a sus hijos para que jueguen con ellas y les dé calor en las noches.

"Cazadora de lunas" y "Mamá bufeo".
"Cazadora de lunas" y "Mamá bufeo".

¿Cómo ha aprovechado, artísticamente hablando, estos casi dos años de emergencia sanitaria?

Estoy preparando una nueva serie de cuadros que es diferente a las que he presentado hasta ahora. Es más urbano amazónica, con colores más claros, más luminosos, más blancos, que creo que me voy a demorar un año más para terminarlos. También estoy haciendo otros que son cuadros circulares que pueden ser vistos como murales. No tengo claro si mi próxima exposición va a ser acá en Lima o en Europa, por ahora estoy produciendo esta serie. La pandemia me sirvió para reformular muchas cosas, ideas nuevas, sacar otras que tenía guardadas, tengo también algunos proyectos de libros. Por ahora estoy dibujando para uno sobre relatos amazónicos de Jorge Nájar. La verdad, es que estoy trabajando bastante, eso me gusta.

Más información: En La MAR-iposario - restaurante (Av. Mariscal La Mar 1332, Miraflores). Ingreso libre.

TE PUEDE INTERESAR





Contenido sugerido

Contenido GEC