Michele Morrone y Anna-Maria Sieklucka protagonizan "365 días más", la película más vista de Netflix por estos días. (Netflix)
Michele Morrone y Anna-Maria Sieklucka protagonizan "365 días más", la película más vista de Netflix por estos días. (Netflix)
Juan Carlos Fangacio Arakaki

A veces la curiosidad gana, y lo lleva a uno a preguntarse cuál es esa película polaca que se ha convertido en la más vista de Netflix en el Perú y el mundo. Pero esa curiosidad te conduce a terrenos peligrosos, como el fiasco que resulta ser “365 días más”. Una cinta que tiene un poco de telenovela noventera, algo de comercial (de Aval), y mucho de videoclip de Maluma. Y no es una descripción exagerada.

Es además el final (esperemos) de una trilogía que comenzó el 2020. Thriller erótico que tiene como protagonista a una mujer, Laura, inmersa en un triángulo amoroso con dos hombres, Massimo y Nacho. No hay nada muy novedoso en esa trama, salvo que tiene unos líos mafiosos mediante y que los personajes son tóxicos por naturaleza: discuten y se seducen de un minuto al otro, se acuestan y luego se quieren matar.

En ese toma y daca es que aflora el erotismo que, imaginamos, es la clave de su éxito. El problema es que las escenas sexuales de la película son coreografiadas hasta la inverosimilitud. Una danza horizontal de cuerpos tensos, sudores fabricados en el departamento de maquillaje, y gesticulaciones reducidas al histrionismo de un orgasmo fingido.

“365 días más” tiene cierta ambición y cuidado en su propuesta visual (de allí sale la única estrella que se ha ganado en esta reseña). Pero todo termina estilizado hasta la indigestión: los paisajes de ‘wallpaper’, las fiestas robadas de Ibiza, y hasta los banquetes dignos del peor ‘food porn’ de Instagram. A ello se suma una musicalización machacona (cargada de canciones de moda que nunca dejan de sonar) y un regusto por el ralentí que la vuelve interminable. En conjunto, una sucesión de viñetas que carecen de estructura narrativa. Como una hermosa criatura a la que le han arrancado el espinazo.

Siempre creí que la función de velocidad 1.5x era una de las herramientas más perversas habilitadas por Netflix. Pero si uno la usa con esta película, sorprendentemente parece mejorarle el ritmo y, claro está, acelera la llegada a un desenlace que se comienza a ansiar desde el primer minuto.

Calificación: 1 de 5.


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