En los extremos, un niño del anime "Bareefoot Gen" y Godzilla; hijos de las bombas atómicas que marcaron para siempre a Japón en agosto de 1945. Fotos: Herald Enterprises/ Archivo AFP y  Toru Yamanaña para AFP.
En los extremos, un niño del anime "Bareefoot Gen" y Godzilla; hijos de las bombas atómicas que marcaron para siempre a Japón en agosto de 1945. Fotos: Herald Enterprises/ Archivo AFP y Toru Yamanaña para AFP.
Enrique Planas

“Son las 8:15 am. y siempre ha sido esa hora”. La línea es parte de “Enola Gay”, hit de la banda británica Orchestral manoeuvres in the dark, referida al tiempo congelado en los relojes de las víctimas calcinadas. Una canción pop de ritmo pegadizo sobre el holocausto nuclear, éxito que los jóvenes de los frívolos 80 bailaban sin entender la letra. Sin embargo, la canción tiene razón: para los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, el mundo se detuvo a las 8: 15 am. y 11:02 am. del 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. Para ellos, el cielo siempre estará despejado antes que ambos B-29 soltaran su carga: “Little Boy” primero, “Fat Man”, después. Irónicos nombres para dos bombas que cegarían juntas a cerca de 250 mil personas.