Libreros Guillermo Rivas, Manuel Velarde, Malena Sanseviero, Benjamín Corzo y Ricardo Palacios. (Fotos: Javier Zapata)
Libreros Guillermo Rivas, Manuel Velarde, Malena Sanseviero, Benjamín Corzo y Ricardo Palacios. (Fotos: Javier Zapata)
Javier Zapata

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Con un tono casi confidencial, una joven mujer preguntó a uno de los trabajadores de la librería Hugendubel en Múnich: “¿tiene Mi Lucha de Hitler?”. El joven, luego de unos breves segundos de silencio -en los que la mujer se imaginó que la echarían de la librería- dijo de la forma más jovial y desenfadada: “¡claro! Sígame”.

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Era enero del 2017, más de 90 años después de servir como base ideológica del nazismo y, su nueva edición que contaba con 3.500 notas críticas e históricas, llevaba ya unas 85 mil copias vendidas a pocos meses de su lanzamiento. No se requisaron ediciones ni se prohibió su venta. ¿Se debió impedir su publicación? La respuesta fue simple: había que recordar el origen del horror para mostrar su inaplicabilidad en el presente.

Salman Rushdie no corrió con tanta suerte, por cierto. El autor inglés de origen indio, tuvo que ocultarse durante 11 años y contar con la protección de la policía inglesa luego que el líder religioso y político de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, dictara una ‘fatwa’ (edicto religioso) instando a los musulmanes del mundo ejecutar a Rushdie por haber cometido el pecado de “apostasía o abandono de la fe islámica”.

El crimen de Rushdie: haberse inspirado en el profeta Mahoma para el protagonista de una de las tres historias de su controversial libro “Versos satánicos”, de 1988. Jomeini ofreció una recompensa de US$ 3 millones por su muerte. Instó también a atacar librerías y asesinar a quienes apoyaran la difusión del mentado libro. Un traductor fue asesinado, el japonés Hitoshi Igarashi; otro apuñalado, el italiano Ettore Capriolo, y el noruego William Nygaard, abaleado.

Salvando las evidentes distancias geográficas, temporales, ideológicas y hasta, claro está, de plumas, el caso de la irrupción a la presentación del libro de Francisco Sagasti, “Imaginemos un Perú mejor… y hagámoslo”, y el llamado a “boicotear” el libro y librerías que lo vendan, revive el debate: ¿hay alguna razón para impedir la publicación de un libro?

Cinco reconocidos libreros fueron consultados. Aquí sus contundentes respuestas.

Guillermo Rivas

Librería Book Vivant

Desde que abrimos este proyecto de Book Vivant, nunca vivimos ningún tipo de violencia. Nuestra idea siempre fue construir un espacio de conversación que permita la visualización de autores, libros, editoriales, pequeñas, independientes, que tal vez no tienen el poder comercial para estar en las grandes cadenas. Los sucesos de los últimos días de alguna manera nos han permitido potenciar esa idea de construir un espacio de encuentro y de diálogo. Este es un espacio de diálogo, de pluralidad, de bibliodiversidad.

Guillermo Rivas de Librería Book Vivant
Guillermo Rivas de Librería Book Vivant
Guillermo Rivas de Librería Book Vivant. (Foto: Javier Zapata)
Guillermo Rivas de Librería Book Vivant. (Foto: Javier Zapata)

Manuel Velarde

Librería La Rebelde

Esta librería es producto del activismo cultural. Queremos que a partir de la lectura se genere un debate sano en nuestro país, basado en el respeto, la tolerancia, en la libertad. La oferta de La Rebelde obedece a una curaduría. Nunca ofreceríamos un mal libro o libros basados en “fake news”. Una vez una persona cuestionó por qué ofrecíamos libros de autores como José Carlos Mariátegui o Karl Marx. Obviamente esos libros siguen en nuestros estantes.

Manuel Velarde de Librería La Rebelde
Manuel Velarde de Librería La Rebelde
Manuel Velarde de Librería La Rebelde. (Foto: Javier Zapata)
Manuel Velarde de Librería La Rebelde. (Foto: Javier Zapata)

Malena Sanseviero

Librería Sur

Vendemos libros de todas formas de pensamiento sin ningún tipo de prejuicio. Nuestros clientes pueden conseguir lo que quieran leer y siempre va a haber un librero que pueda recomendar el tema que sea de su interés. Puede resultar complicado establecer una línea entre lo que vendería y no vendería. El libro es una herramienta y puede ser utilizado para cualquier fin: enseñar, distraer, aprender o puede también ser utilizado como arma, eso depende del uso y de los valores éticos y morales de la persona que lo lee y su libertad de leer lo que quiera sin verse señalada ni juzgada.

Malena Sanseviero de Librería Sur
Malena Sanseviero de Librería Sur.

No hemos tenido agresiones como tal, pero sí incidentes de gente que quiere imponer su visión del mundo, ya sea por vender libros con los que no estaban de acuerdo, por dejar entrar mascotas, por presencia de personas que no son de su agrado.

Malena Sanseviero de Librería Sur. (Foto: Javier Zapata)
Malena Sanseviero de Librería Sur. (Foto: Javier Zapata)

Benjamín Corzo

Librería Contracultura

Este tipo de acciones contra el libro y contra los autores, ya ocurrió en años anteriores y justamente los inspiradores de estos grupos ultraderechistas, como los fascistas en Alemania y en España, hicieron cosas como la quema de libro, hostigamiento y tomaron medidas en contra de librerías y autores.

Llamamos a las autoridades a que hagan cumplir la ley. En el Perú no se discrimina a nadie, en el Perú prima la tolerancia y en el Perú se tiene que defender la democracia.

Benjamín Corzo de Librería Contracultura
Benjamín Corzo de Librería Contracultura

La librería se fundó hace 20 años, en este tiempo hemos sufrido agresiones verbales en especial porque siempre hemos tenido imágenes como Mariátegui. Entraba gente diciendo: ¿por qué tienes la imagen de un comunista? Igualmente tenemos la figura del Che Guevara.

En un principio la librería es abierta a todo tipo de pensamiento, pero recuerdo que en algún momento recibí la visita de gente de Sendero Luminoso que me ofreció vender los libros de Abimael Guzmán. Yo me negué. Con Sendero yo tengo una herida muy clara en contra.

Benjamín Corzo de Librería Contracultura. (Foto: Javier Zapata)
Benjamín Corzo de Librería Contracultura. (Foto: Javier Zapata)


Ley y orden

Ricardo Palacios, administrador de Librería Comunitas, aporta la base legal detrás de la libertad de las librerías.

¿Cuándo legalmente se puede impedir la distribución y venta de un libro?

El principio, en un Estado democrático como el nuestro, prima el derecho a las libertades constitucionales, el mismo que se expresa a través de la libertad de expresión (para el escritor), de la libertad de empresa (para las librerías) y de la autonomía privada como garantía del consumidor. Por tanto, somos libres de vender cualquier texto siempre que no exprese un delito (apología al terrorismo, por ejemplo) o suponga una amenaza a la seguridad pública (manuales de fabricación de bombas, gases u otro tipo de armas letales).

¿Qué libro no aceptaría vender?

No aceptaríamos vender ningún libro que incite la comisión de un delito o que fomente discursos de odio y/o discriminación por razones de sexo, raza, religión u orientación política. Fuera de estos límites, no se nos puede impedir la distribución de ningún libro porque se afectarían los derechos indicados en el párrafo anterior y, más aún, supondría someternos a un nivel de intolerancia y prepotencia inaceptables para una librería que se precia de ser independiente, y que lleva en su nombre el anhelo de una sociedad justa e igualitaria.

Ricardo Palacios, administrador de Librería Comunitas
Ricardo Palacios, administrador de Librería Comunitas


Ricardo Palacios, administrador de Librería Comunitas. (Foto: Javier Zapata)
Ricardo Palacios, administrador de Librería Comunitas. (Foto: Javier Zapata)

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