José Carlos Picón

Costa Rica acunó unos versos. Aquellos acusan la pregunta sobre ser mujer, sobre la sensualidad, sobre la naturaleza. “Líquido es el olor / a hombre y mujer / que se desliza / extramuros // Dos adolescentes / hacen el amor // Dos serpientes giran // Se vaporizan / una sobre la otra / en círculo perfecto”. 

Melissa Allemant (Lima, 1981) es autora de “Siembra”, poemario publicado en la colección Calibán de la editorial Lustra. Vive en aquel país del Caribe, donde fueron escritos la mayoría de los textos. “Yo puedo pasar mucho tiempo sin escribir, pero no pasa un minuto sin que sienta al mundo y a las personas”, refiere. “Costa Rica ha sido y es un país muy generoso conmigo, aunque tengo poco contacto con el medio literario de aquí. Más bien tengo una fuerte necesidad de estar artísticamente ligada al Perú”. 
Actualmente, Melissa está escribiendo su tercer poemario, estudia Arte Dramático en la Universidad de Costa Rica, practica tai chi taoísta y, hace unos meses, completó una maestría en Desarrollo Comunitario Sustentable. Además, es madre de Eva, una linda niña de casi 3 años. 

Ella confiesa ser una poeta que no escribe de forma constante. Cada vez que lo hace, la escritura acontece como un impacto. “Para mí, escribir este poemario ha sido una contemplación de mi condición de mujer, destapando tabúes y miedos propios”, relata. “Mientras más miraba hacia afuera y adentro, más dimensiones aparecían de mí misma. Por eso escribo desde el erotismo o la sexualidad porque esta parte de mi experiencia vital me ha llevado a explorar y observar el placer como una experiencia humana”. 

LA NIÑA DE ROMA
“La destrucción es blanca” de Myra Jara es un proyectil de helada sensualidad e intimismo: “Es curioso que mi vida sea todavía inicial / es curioso cuánto no he podido crecer / cuánto sexo he hecho así / cuánto así he comido”. 

“Yo a veces digo las cosas como las diría una niña”, confiesa Myra. “Pienso que el desparpajo tiene mucho más que ver con la gracia que con el humor. Soy muy sensible, entonces soy muy sensual. He tenido temas enormes con mi sexualidad y mi cuerpo a lo largo de mi crecimiento. ¿Cómo no rozar el erotismo siendo como soy?”. 

“En Italia escribo, leo, estudio, salgo a beber y a bailar, doy lecturas, voy a lecturas, veo a los amigos, estoy casada con un hombre que es el cielo más libre”, cuenta. “Pero en este viaje he experimentado un poco de dolor por estar tan lejos de los poetas peruanos. En Italia, los poetas italianos escriben en su idioma, yo en español. Eso me recuerda la distancia”. ¿Por qué es blanca la destrucción, Myra? “Porque es ligera, suave. Una coneja blanca que está caída”.

ELEFANTES RUMORES EN ESPAÑA
En “Quién las hojas” de Miguel Ángel Sanz Chung (Lima, 1979), árboles, ramas y hojas en un parque adquieren vida, se convierten en metáforas y símbolos de las emociones, del desamparo, del amor, de la solidaridad: “Todas las voces de angustia / están aquí, / debajo de mi ventana, / y se multiplican a través de las avenidas / hasta los bosques más cercanos”. 

Miguel Ángel vive en Navarra, España, hace más de 11 años. Según él, el lugar que habita en Pamplona hizo posible la escritura de su libro, pues “las estaciones son marcadas”. La multitud de hojas secas comunica al poeta una serie de códigos, un conjunto de melancólicos discursos. “Y como si el crujir de huesos / no fuera suficiente / llega la lluvia para anegarlo todo”. En el país ibérico, el poeta ha forjado una familia a la que se dedica en cuerpo y alma, lo que no le impide aferrarse a la creación poética. Las hojas son del viento y, a la vez, el hombre.