Fiorella Ramírez

Tal vez no canten punk, pero pueden gritar con la fuerza que proviene de su lírica. La pareja lleva 14 años de trayectoria, y en ese tiempo la melodía y armonía de la música que producen ha logrado que ocupen un espacio privilegiado entre los artistas de la región. “Madre Padre Marte’, su cuarto álbum, es el resultado de su experiencia tras dar la bienvenida a su primera hija. Bajo sus voces arrulladoras, las letras discuten los roles de género en la paternidad, la fugacidad del tiempo y hasta la crisis ambiental.

Para presentar este proyecto, el dúo peruano realizará un concierto en el Gran Teatro Nacional este sábado 1 de abril. Entre los artistas invitados se encuentra Milena Warthon, La Lá, Renata Flores, Adrián Bello y Yorka. En conversación con El Comercio, los artistas hablan de las dificultades que experimentaron tras convertirse en padres, la admiración hacia Milena Warthon, y su próxima mudanza permanente a España.

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—Hay una dulzura y armonía constante que caracteriza sus canciones. ¿Es un sello que parte desde su personalidad?

Alejandro Rivas: Nosotros hemos buscado la armonía con el tiempo. Al comienzo nos daba alergia cuando nos decían: ¡Ay, qué dulces! ¡qué bonitos! Pero nos hemos dado cuenta que sí, ser suavecitos es parte de nosotros. Eso no quiere decir que nuestras letras también deban ser “dulcecitas y amorositas”, podemos tener letras muy duras, reales y viscerales. Tenemos temas muy frontales donde mostramos frustración, pero envueltos en una estética musical que busca la belleza y la armonía, entonces funciona hasta de forma subliminal. “Sana Sana” que puede que tenga un título infantil como el “sana, sana, colita de rana”, pero la canción está hablando de la crisis medioambiental, está diciendo: “sana, que, si no sana hoy, no habrá un mañana”. Es súper apocalíptica.

Alejandro y Maria Laura comenzaron a gestar su disco "Madre Padre Marte" en 2017.
Alejandro y Maria Laura comenzaron a gestar su disco "Madre Padre Marte" en 2017.
/ Difusión

—La canción que mencionas es parte de su último disco. ¿Cómo fue la experiencia de producirlo con el trabajo que supone ser padres primerizos?

Alejandro: Comenzamos [a producir] el cuarto disco desde el momento en que nació nuestra hija, entonces el proceso ha sido como de seis años. Es el que más tiempo nos ha tomado, aunque fuimos lanzando canciones como singles. En este tiempo la industria musical ha cambiado mucho, ahora es más común lanzar canciones en vez de discos, entonces fuimos con eso.

Maria Laura Bustamante: Sobre nuestra dinámica de composición, sí ha cambiado completamente. Ahora lo hacemos por separado porque nos turnamos para cuidar a nuestra hija, así podemos concentrarnos y enfocarnos. Aunque ahora la dinámica está cambiando otra vez desde que ella [su hija] va al colegio. De hecho, gracias a esa posibilidad ya tenemos material para un quinto disco.

—De ese periodo surgen temas como “Querido hombre del Perú” [y “Algo tiene que estar mal”], que hablan abiertamente de la desigualdad de género en la crianza de un hijo.

María Laura: Sí. Para mí, convertirme en madre fue algo que cambió mi perspectiva completamente. Por primera vez me di cuenta las diferencias en la paternidad. Por lo general, el rol de una madre es ponerse al servicio de su familia y olvidarse de su profesión, perderse como humano; yo no quería eso, pero me estaba sucediendo. En lo profesional veía como Alejandro se iba desarrollando como productor musical mientras yo estaba más involucrada con mi hija. Si bien no me arrepentí de enfocarme en mi hija, sí le pedí que me de la mitad del tiempo que él tenía para igualar nuestra situación.

Alejandro: Yo jamás intenté defenderme, sabía que las canciones estaban dedicadas para mí, pero entendía de dónde venía la sensación. Para mí todo era más fácil, nunca me había sentido tan atractivo que cuando salía a caminar con mi hija en un cangurito. Era muy fácil ser lindo porque en el sistema en el que estamos, los hombres se transforman en el mejor padre del mundo con solo mover un dedo.

“Te cambio mi sueldo por horas de sueño, por cada momento que me he perdido [...] Yo quiero ser alguien que inspira y respira, me voy con el alma encendida a recuperar mi vida”.

Alejandro y María Laura, fragmento de "Algo tiene que estar mal".

—¿Qué es lo que los impulsa a cantar acerca de sus experiencias personales en lugar de temas más genéricos o universales?

Alejandro: Creo que la forma en que componemos música nunca ha dependido de quién va a escucharnos ni cómo lo van a recibir, es más, cuando pensamos en las emociones del público es cuando sentimos que no funciona. Dudo que una canción de amor [repleta] de clichés, realmente conecte con alguien. La originalidad es algo que María Laura y yo siempre buscamos, es lo que nos motiva sentimos a hacer música. Tenemos 14 años de carrera, y a medida que envejecemos somos más libres y nos importa menos como el público recibirá nuestra música; no por faltarles el respeto, sino porque realmente hacemos lo que queremos hacer, no nos sentimos obligados. Estamos orgullosos de no ser complacientes con nuestros seguidores.

—Pero sí están interesados en llegar a públicos más jóvenes. En este regreso al Perú destaca la inclusión de nuevos artistas como Milena Warthon o Renata Flores.

Alejandro: Hay algo muy vital en las generaciones que recién están saliendo, ya que se presentan de forma súper trasparente ante su público, es una relación casi familiar. Por esa razón admiramos el trabajo de los jóvenes músicos como Adrián Bello, Renata Flores y especialmente Milena Warthon. Recuerdo que hubo un atracón en camino a un festival en Huancayo, y mientras nosotros estábamos estresados, ella estaba bailando en medio de la carretera para subirlo a TikTok. También se ha pronunciado respecto al conflicto social en el Perú, y eso nos emociona y conmueve. Ahora que somos padres, nos gustaría que en el futuro nuestra hija pueda expresar lo que piensa y defender sus ideales.

—No han brindado muchos shows en nuestro país desde que radican en México hace dos años. ¿Cómo los ha ayudado a crecer artísticamente su estadía allá?

Alejandro: México es como Perú, pero con esteroides. Culturalmente muy similar, pero más grande. Hay artistas de Latinoamérica, Europa y Asia. Gracias a nuestra estadía nos han salido oportunidades increíbles. Por ejemplo, le abrimos una gira en Estados Unidos a la ganadora del Grammy, Silvana Estrada. También fuimos teloneros de Calexico en Europa, y gracias a ellos hicimos nuestra propia gira por allá. Fue hermoso, logramos tener contactos en ese continente y volvimos una segunda vez el mismo año (2022). A partir de esa experiencia ahora nos estamos mudando a España a finales de mayo. Es hermoso ver cómo se han abierto un sinfín de puertas.

—¿Hay una emoción especial que los inspira en este regreso al Perú?

Maria Laura: Esta gira nos emociona porque estaremos de vuelta en el país. Nuestro proyecto nació ahí, y el público no solamente viene porque te encontraron en Spotify, sino porque nos vieron hace diez o doce años cuando tocábamos en pizzerías o bares. Entonces ahí hay una relación que es más de familia que de otra cosa.

Además…
"Madre Padre Marte"

El concierto especial se realizará el sábado 1 de abril a las 8:00 p. m. en el Gran Teatro Nacional (Av. Javier Prado Este 2225 San Borja). Entradas a la venta en Joinnus.

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