Marc Anthony ofreció en Lima un inolvidable show en el que derrochó talento. (Foto: César Bueno)
Marc Anthony ofreció en Lima un inolvidable show en el que derrochó talento. (Foto: César Bueno)
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR BUENO
Katherine Subirana Abanto

El último día de septiembre de 2022 Lima se movió al ritmo de salsa y se congregó en el centro de la ciudad para rendirse ante ella. tocaría en la noche en el estadio de la UNMSM, precedido de tres grupos salseros que calentaron la tarde y dejaron al público al punto para disfrutar lo que el puertorriqueño venía a ofrecerle al Perú: un show lleno de purito amor.

El cantante puertorriqueño convocó a 37 mil personas en el estadio de la UNMSM. (Foto: César Bueno)
El cantante puertorriqueño convocó a 37 mil personas en el estadio de la UNMSM. (Foto: César Bueno)
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Fueron Combinación de la Habana, You Salsa y Farik Grippa los encargados de las previas de la tarde/noche. Conforme avanzaba la hora el estadio se iba llenando, el alboroto dentro y fuera iba creciendo, el frío iba aumentando, pero el ambiente se calentaba. Tras el potente show de Farik Grippa, empezó la cuenta regresiva. El ingreso al escenario de Marco Antonio Muñiz Rivera, Marc Anthony para los fans, estaba anunciado para las 22:40, pero demoró unos minutos más. Sin embargo, no fue una espera incómoda. El músico puertorriqueño–estadounidense de 54 años se presentó ante sus fans cerca de las 23:00, en medio de un perfecto acompañamiento musical y una explosiva reacción del público.

Fue la canción “Pa’ allá voy” la elegida para abrir un concierto en el que la emoción del cantante y la entrega del público se sintieron desde el minuto cero. Al ritmo de “Valió la pena” se terminó de armar la fiesta, si cabe el término, pues, aunque, como ya es costumbre, miles de celulares se levantaron, también se sintieron los aplausos, el cariño, el sabor de la salsa que marcaba el paso de un público que respondía a cada acción del cantante.

Fue la canción “Pa’allá voy” la elegida para abrir un concierto en el que la emoción del cantante y la entrega del público se sintieron desde el minuto cero. (Foto: César Bueno)
Fue la canción “Pa’allá voy” la elegida para abrir un concierto en el que la emoción del cantante y la entrega del público se sintieron desde el minuto cero. (Foto: César Bueno)
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Aplausos, decía. Hubo muchos aplausos acompañando gritos, cantos, movimientos acompasados y baile. Sí, baile: en las tribunas y en algunos espacios también se armó la fiesta. Sonaron las notas de “Y hubo alguien” y luego las de “Hasta ayer”, canción en la que la guitarra se robó el protagonismo tras una exquisita demostración de Mario Tineo. En ese momento, el sonido chirriante y acompasado de la guitarra, acompañado del talento de la decena de músicos que completaban la orquesta, se convirtió en un cuadro que bien podía titularse “¡Qué viva la música!”, una postal sacada del libro del mismo título del colombiano Andrés Caicedo.

“Buenas noches. Tienen que saber que hemos viajado el mundo entero este año y solo aquí en Lima se siente el calor humano. No se compara, ¡Perú!”. Marc Anthony se detuvo a saludar al público y le hizo una declaración de amor: “Esta noche estoy seguro que el mundo va a presenciar ese calor, esa energía que solo existe aquí. Muchas gracias por darme la oportunidad de compartir con ustedes”, dijo mientras se tomaba un momento para leer los carteles que sus fans presentaron en primera fila, mandando besos por montón.

“Si se saben esta canción, por favor, acompáñenme” fue la frase que usó para presentar “Flor pálida”, canción en la que dio un espacio para que la percusión empiece a lucirse. Espacio que creció luego, cuando interpretó “Contra la corriente”, donde el cantante tomó posesión brevemente de la batería, mientras sus percusionistas sorprendían al público. En un impecable juego de cámaras y sonido, los músicos encargados del timbal y los bongós sorprendieron al público que se daba maña para aplaudir mientras sostenía el celular.

Hubo muchos aplausos acompañando gritos, cantos, movimientos acompasados y baile. (Foto: César Bueno)
Hubo muchos aplausos acompañando gritos, cantos, movimientos acompasados y baile. (Foto: César Bueno)
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El concierto siguió con un mix: el cover “Palabras del alma” —sí, la canción de Ilan Chester que se hizo famosa en esta parte del mundo gracias a la novela “Natacha”— que fue acompañado de “Si te vas”. Se sucedieron éxitos como “Qué precio tiene el cielo”, “Tú me saliste mala y cara” y “Te conozco bien”. Un breve silencio entonces dio pie a que el público le demostrara mucho más cariño. “Olé, olé, olé”, coreaban, ante la emocionada mirada del público. “Les digo esto de corazón. El mundo está mirando lo que está pasando aquí. Y para mí personalmente, que he tenido un año muy duro en cuanto a fechas, nada, pero nada se compara al Perú”, volvió a decir. El público no podía entregarse más, pero lo hizo, ante la canción “Parecen viernes”, canción nominada al Grammy Latino a Grabación del Año en 2019.

“Buenas noches y que Dios me los bendiga, Perú”, dijo antes de retirarse brevemente del escenario. Demoró unos minutos en volver a salir, ante el ensordecedor “Otra, otra, otra” que coreaba el público. Marc Anthony respondió a este llamado entonando “Tu amor me hace bien”. Entonces se detuvo. El público pedía más, eufórico, en un grito casi unánime. El cantante se tomó su tiempo para mirar con perplejidad y agradecimiento a la masa humana que le había entregado su corazón y su garganta. “Por favor, prendan su celular, todos”, requirió, y el paisaje se llenó de luciérnagas electrónicas que representaban vidas tocadas por la música.

“¿Una más?”, preguntó antes de que empiecen a sonar los acordes de “Vivir mi vida”, canción que el público había coreado antes y que pedía a gritos. Y esa sí, fue la última. La última de una noche en la que, por una hora y media, lo único que importó fue la música y el amor a la música. Un amor que siempre hace bien.

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