Uchpa: "Runasimipi takini mana chinkanampaq"
Uchpa: "Runasimipi takini mana chinkanampaq"
Natalia Molina

Nací hace 53 años en Ocobamba, región Apurímac. Soy quechuahablante, pero aprendí español a los 5 años. Me  mudé a la ciudad de Andahuaylas para estudiar la secundaria. Fundé Uchpa, banda de hard rock en quechua, en 1990.

Fredycha, como lo conocen sus paisanos, trabajaba como policía cuando descubrió su vocación de cantante. Desde entonces es el vocalista de Uchpa (‘ceniza’ en quechua), banda sui géneris que incorpora  sonidos del Ande al hard rock y al blues. Las letras en ‘runa simi’ (quechua) que interpreta son acompañadas por el sonido profundo del  waqra puku y la enigmática danza de tijeras.

—¿Cómo empezó tu carrera de cantante?
Cuando trabajaba como policía me encontré con un paisano [Igor Montoya] en un bus en Ayacucho. Él estaba tocando blues en una guitarrita, me gustó y me uní. Como descubrimos que éramos andahuaylinos, esa noche nos tomamos unos tragos y así empezó todo. 

—¿Has estudiado música?
No, nunca. Yo canto de corazón, con sentimiento. A veces es difícil cantar porque, ahora que hemos avanzado,  me doy cuenta de que hay muchas cosas por aprender en la música. Por eso respeto a muchos músicos. Yo he tenido suerte de empezar de la nada. Felizmente he llegado a introducirme en los corazones de la gente y, aparte, en el círculo rockero nacional. Eso me anima a seguir haciendo música. Tenemos miles de personas que nos siguen en los conciertos y en las redes, y que están esperando nuestro nuevo disco, que ya sale.

—¿Cómo era para un rockero ser policía?
Cuando yo estaba en los 80 en la zona de emergencia entre Apurímac y Ayacucho, era el único policía que llevaba un minicomponente con casets y pilas durante los patrullajes. No  era como ahora, que patrullan en helicóptero y en camionetas, antes patrullábamos en mulas. La mula cargaba los víveres, el rancho frío y ahí también llevaba mi minicomponente.

—¿Cuántas horas viajaban así? 
¿Horas? ¡Días! [Ríe]. Diez días, así. En las nochecitas yo ponía a mi Bob Dylan o a Crosby, Stills & Nash. “Apaga”, me decían mis compañeros, porque no era su onda. De 15 policías, dos sí eran de mi onda.  

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—¿En esa época cantabas?
No. Yo era un gran ‘escuchador’. Hay que saber escuchar. Aparte del rock yo escuchaba hard rock, blues, folk y obviamente mi huainito, en varios géneros, como los harawis, ayatakis, huaylías...

—¿Por qué demora tanto el nuevo disco? El último salió en el 2000...
Hemos estado siempre en conciertos, se nos pasó el tiempo muy rápido... Pensando y pensando se pasaron los años. Este último disco lo hemos empezado hace cuatro años y no terminamos, mira. Pero ya estamos finalizando. Es costoso y no tan fácil. La mezcla, la masterización, tantas cosas. Es una chambaza, pero se vienen buenas sorpresas en este nuevo disco. 

—Trajiste un waqra puku para las fotos. ¿Qué representa para ti?
Es el logo de Uchpa. Siempre está presente. Es un instrumento de sonido desgarrador en el Ande. Integrarlo al rock es la ‘muerte’. Eso es Uchpa. Siempre tuve intenciones de  integrar el waqra puku y la danza de tijeras al rock.

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—Unes dos culturas que parecen lejanas.
 Son dos extremos parecidos. El rock de los Andes y el rock occidental tienen sonidos similares. Un harawi se parece al blues. El hard rock se parece a la huaylía. Cuando mezclas el buen rock con el buen huaino sale buena música.

—¿Imaraykutaq runasimipi takinki? [¿Por qué cantas en quechua?].
Runasimipi takini mana chinkanampaq. Kunanqa maqtachakuna manañan rimaita atinkuchu, manan munankuchu yachaspapas. Chay maqtachakuna limallaqtaman qamuqtinku manan munankuchu runasimi rimaita. Chaymi ñuqa takichkani runasimichapi paikuna uyarinanpaq,sunqun pumpumyanampaq. 
[Para que no se pierda el quechua. Hoy en día los muchachitos ya no pueden hablar quechua, no quieren hablarlo aun sabiéndolo. Esos muchachos cuando vienen a Lima no quieren hablar quechua. Por eso canto en quechuita, para que ellos lo escuchen y su corazón se emocione y lata fuerte].

—¿Es difícil el trabajo de difusión del quechua? 
Me parece difícil. En el Perú hay mucha marginación. Un andino cholea a otro.

—¿En qué aspectos has sentido marginación? 
Por ejemplo en mi música. Mi música, que no es tan mala, disculpen la humildad [ríe], ninguna emisora la pasa. Yo ya me he metido al círculo rockero nacional, donde participo en conciertos, pero no pasan mi música en la radio. Paralelamente, participamos en conciertos de folclor. Uchpa debe tener algo porque nos llaman de los circuitos rockeros y del circuito del folclor, lo que no sucede con otros grupos.

—¿Y cómo ves el futuro de la música en quechua?
Va por buen camino. Veo un montón de nuevos valores del folclor, con nuevas performances. También me da cólera que estando en el 2017 los artistas sigan tocando lo que tocaban cuando yo era niño. Tienen que innovar. Tiene que haber nuevos valores con nueva música. Tienen que pensar que el tiempo pasa y las nuevas mentes se desarrollan. Tiene que transformarse todo, pero sin dejar el corazón, que es lo que vale en la música... el corazón. 

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