Para Magdyel Ugaz, Teresa Collazos, más conocida como 'la Teresita', no fue solo el personaje que le abrió de par en par las puertas de los hogares peruanos sino que fue el inicio de uan serie de reflexiones sobre su cuerpo y sus verdaderos deseos.
Para Magdyel Ugaz, Teresa Collazos, más conocida como 'la Teresita', no fue solo el personaje que le abrió de par en par las puertas de los hogares peruanos sino que fue el inicio de uan serie de reflexiones sobre su cuerpo y sus verdaderos deseos.
Diana Mery Quiroz Galvan

Durante los últimos años ha participado en diversas campañas que buscan empoderar a las mujeres. Lo hizo desde “Aisladas, no solas”, una iniciativa que brindaba ayuda a quienes sufrían violencia durante el confinamiento; y, hace unas semanas, siendo parte de la marcha virtual por el día de la No Violencia. Ahora, se ha convertido por segunda vez en la embajadora de la Carrera y Caminata contra el que organiza Avon a favor de la Liga Contra el Cáncer. Sus motivaciones principales son ayudar a visibilizar esta enfermedad y hacer saber a todos que “la prevención hace la diferencia”.

A sus 36 años, la actriz que se puso en la piel de la alocada y divertida Teresa Collazos de “Al fondo hay sitio” ha experimentado un gran cambio. Más que física, la transformación ha sido mental y espiritual. Su madurez se percibe cuando habla de la amigable relación que hoy lleva con su cuerpo y de su aprendizaje en medio de la pandemia. El concepto de lo femenino en una sociedad patriarcal como la peruana y algunos recuerdos de sus primeros años como actriz son también parte de esta conversación.

En el Perú uno de los casos más emblemáticos de la lucha contra el cáncer de mama es el de Anahí de Cárdenas…

He trabajado con ella y tiene toda mi admiración y solidaridad. Anahí nos abrió los ojos y nos invitó a ver su caso día a día. Eso contribuyó a que haya una mayor conciencia sobre este cáncer. Ha sido muy valiente.

¿Crees que en nuestra sociedad todavía resulta difícil hablar de esta enfermedad?

Es que nos cuesta hablar de las cosas difíciles y duras. Sin ir muy lejos, hablar de la violencia de género o del aborto nos cuesta mucho. A pesar de que son temas tan visibles queremos invisibilizarlos no sé por qué. Y esa reflexión es también lo que me llevó a aceptar ser embajadora de esta cruzada.

La actriz será parte activa de la carrera y Caminata Avon contra el cáncer de mama. Se ha inscrito en la carrera 5K, que termina el 25 de octubre.. Aun hay tiempo para inscribirse en la plataforma digital Ticketless.
La actriz será parte activa de la carrera y Caminata Avon contra el cáncer de mama. Se ha inscrito en la carrera 5K, que termina el 25 de octubre.. Aun hay tiempo para inscribirse en la plataforma digital Ticketless.

Existe la idea de que hay una relación directa entre ciertas características de nuestro cuerpo y lo femenino. Esto resulta contraproducente si tenemos en cuenta que el cáncer a veces nos obliga a tomar decisiones drásticas. ¿Cómo lo ves?

Abriéndome más a este tema que comentas, hay que decir primero que existe una idea predeterminada de lo femenino. Es como si hubiéramos entendido que la mujer es de una sola manera cuando cada ser es único, independiente y original. Esa bulla, esa forma en cómo nos vendieron la femineidad, desde las familias hasta los medios, puede hacer que una enfermedad como el cáncer, que ya de por sí es dura, sea mucho peor con el solo hecho de imaginar que podrías perder una parte de tu cuerpo, en este caso un seno. Es terrible, pero más todavía cuando la sociedad nos encasilla con la idea de que una mujer debe tener, por ejemplo, una cintura pequeña, un buen pompis o en este caso una buena delantera. Y si esto no pasa sientes, sentimos, que estamos perdiendo nuestra femineidad, cuando la femineidad no está solo en nuestro cuerpo sino en nuestro ser, en nuestro corazón.

Y tú, ¿cómo llevas la relación con tu cuerpo y estas ideas?

Yo siento que he sido parte de ese grupo que se compró una idea equivocada de la femineidad. En un momento de mi carrera me dijeron que no era sensual y recuerdo cómo me dolió. Yo misma me cuestioné, pero hoy por hoy me he dado cuenta de que mi sensualidad no está en una pose ni en un estado físico sino que radica en poder amarme a mí misma, en saber que soy hermosa, en hacer escuchar mi voz, en ser libre.

A veces resulta difícil zafarnos de estos estereotipos…

Claro, se piensa que una mujer fuerte no es femenina. Pero ahora estamos teniendo otras miradas porque estamos en un momento nuevo para nosotras las mujeres.

Volviendo al tema de la cruzada contra el cáncer, ¿consideras que lograr que se tome conciencia de esta enfermedad es también una forma de empoderar a las mujeres?

Totalmente. Todo lo que haga y nos muestre que podemos hacernos cargo de nosotras mismas, que merecemos cuidarnos y nos invite a ser fuerte nos va a empoderar. Si tenemos que pedir una pausa en el trabajo para hacer nuestros chequeos, si en casa debemos tomarnos un descanso para revisarnos tenemos que hacerlo porque nos lo merecemos. Esta carrera caminata no solo nos ayuda a ejercitarnos, nos une. Ayudamos a las campañas de prevención y con lo recaudado se consiguen maquinarias para hacerle exámenes a personas de bajos recursos. De una u otra manera ponemos nuestro granito de arena por otras mujeres.

El despertar y las heridas de guerra

Hace un tiempo dijiste que sufriste de anorexia y bulimia. ¿Cuándo empiezas a aplicar en tu vida todo lo que me acabas de decir?

El camino ha sido largo y lo sigue siendo. Ahora puedo decir que mi cuerpo me acompaña. En algún momento llegué a verlo como mi enemigo y fue durísimo porque no tenía el cuerpo que la sociedad imponía. Me molestaba con mi cuerpo porque no era delgadita, soy de curvas muy pronunciadas que ahora me encantan, pero que antes quería esconderlas. Me ponía ropa muy grande, no quería que me vieran, sentía culpa de ser voluptuosa. He convivido mucho tiempo desde ese lugar haciéndome daño y sin poder disfrutar de mi cuerpo. Luego de los años fui aprendiendo y me di cuenta de cuáles eran mis prioridades. Yo amo mi trabajo, pero hoy por hoy he decidido que el trabajo no es toda mi vida. Mi vida soy yo, mi sensibilidad, mis ganas de querer pasar tiempo en casa, mis sueños de querer viajar, de querer retarme a mí misma. Saber qué era lo que yo quería para mi vida fue como un despertar.

Magdyel reconoce que también ha vivido episodios de acoso y de violencia. Por eso siempre apoya campañas que ayudan a empoderar a las mujeres. “Me siento parte de esto”, afirma.
Magdyel reconoce que también ha vivido episodios de acoso y de violencia. Por eso siempre apoya campañas que ayudan a empoderar a las mujeres. “Me siento parte de esto”, afirma.

¿Eso fue en la época de “Al fondo hay sitio”?

Casi al terminar la serie. En un momento me perdí un poco dándole prioridad a lo que creía que la gente esperaba de mí. Empecé a preguntarme, ¿realmente me incomodan mis curvas? O es que me incomoda porque los demás me lo están diciendo? Empecé a hacerme preguntas que me hicieron crecer. ¿Con quién voy a convivir? ¿con las voces de los demás o conmigo? Más me vale serme fiel a mí misma, ser noble, buena y compasiva con mi yo. Soy muy exigente y esa exigencia la llevaba a tal punto que disfrutar no era un espacio que podía llegar a tener.

Paradójicamente en esa teleserie interpretabas a Teresa, una chica que se vanagloriaba de sus curvas y voluptuosidad.

Es muy loco. Yo siento que la Teresita ya despertaba en mí esa voz que ahora siento que es protagónica en mi vida. Me decía ¿por qué no me atrevo a hacer las cosas que ella hace? El personaje estaba subido de peso, hubo un tiempo en que demasiado, pero ella se sabía linda, se quería. La gente va a decir que estoy loca, que era yo la que estaba interpretando a Teresa, pero así somos los actores. Mi personaje hacía cosas que yo no me atrevía a hacer. Las reflexiones empezaron ahí.

Entonces, ¿la televisión influenció en cómo te sentías en ese momento?

Cuando entras a este medio tan chiquita como lo hice yo, te pierdes. No me daba cuenta, pero luego vi que había cosas que se iban quedando en mí y que no me hacían bien. En la televisión tengo grandes amigos y muchos maestros, pero puedes perderte en este mundo de luces y reconocimientos. Y hasta olvidarte de lo que realmente quiere tu corazón. Ahora que estamos en una pandemia y te das cuenta de que las cosas que te hacen feliz son muy sencillas, como poder dar un abrazo, ver a tus amigos, salir a tomar un café, reírse de nada. Realmente ser feliz está en las cosas más pequeñas y sencillas, es la verdad aunque suene a cliché decirlo.

Además, de lo último que has dicho, ¿hay algo más que te ha enseñado esta pandemia?

La introspección, ese empezar a preguntarme qué era lo que de verdad me hacía feliz. Yo, como muchos, no estaba consciente de eso porque asumía que siempre iba a hacer así. Este ha sido y es un momento difícil, pero creo que nos puede ayudar a mirar y a reflexionar sobre lo que es de verdad importante.

He leído que estudiaste coaching ontológico. ¿Específicamente en que te ha ayudado esta disciplina?

Es como mirar un poquito más adentro con el poder de las preguntas. Antes buscaba respuestas ahora busco preguntas. Es mucho más profundo. Preguntarme qué quiero y qué no me hace saber en qué punto de mi vida estoy. Vivía buscando respuestas y no las encontraba, pero con preguntas poderosas puedo mirar la vida de una forma más real. Este coaching ayuda a ver tus potencialidades, esas otras posibilidades que tiene la vida para ti.

¿Y ya tienes claro qué es lo que estás buscando y quieres hacer?

Cada vez tengo nuevas reflexiones, pero básicamente es seguir trabajando más en mi amor propio, poder invitar a la gente a que haga este viaje hacia uno mismo porque si no revisamos nuestra propia mochila y el peso que cargamos, no sé si el viaje a los lugares más maravillosos puedan realmente disfrutarse. Lo que más quiero es seguir aceptando estas heridas de guerra que siento que tengo en mí y reconocer que ellas me han hecho crecer. Está bueno que te digan que eres un ser humano hermoso, pero si tú no te sientes así entonces hay ahí un tema muy profundo para trabajar. Seguir aprendiendo también me entusiasma, empecé hace dos años yéndome a estudiar afuera.

¿Cuáles son esas heridas de guerra que mencionas?

Siento que pertenecen a distintos momentos de mi historia, creo que todos tenemos alguna. El tema es que si no nos detenemos a mirarlas luego salen como si fueran fantasmas del pasado. Son esas cosas que nos dolieron tanto en la niñez, en la adolescencia, en el trabajo o en una relación. Y volvemos a lo que dijimos casi al inicio de nuestra conversación: estamos acostumbrados a no hablar. Yo, por mi parte siempre pido a las personas a través de mis redes que digan cómo se sienten. Decirlo es muy sanador. A eso me refiero cuando digo que quiero abrazar mis heridas de guerra, es para saber que me ayudaron a crecer no para lamentarme ni tener una pelea con la vida.

Nace una actriz

De niña, siempre quiso ser Reina de la Primavera, pero siempre quedó en segundo lugar, como recuerda. En cambio era la primera a la hora de declamar.
De niña, siempre quiso ser Reina de la Primavera, pero siempre quedó en segundo lugar, como recuerda. En cambio era la primera a la hora de declamar.

Empezaste tu carrera en un taller de Reynaldo Arenas, ¿cómo llegaste a él?

Bueno yo siempre me he reconocido como una persona muy curiosa. Cuando algo me gusta empiezo a buscar la forma de hacerlo. Y yo quería actuar. Antes en Lima Norte no había talleres ni cursos de teatro. Yo soy de Comas. La gente no imagina que en los lugares populares también queremos hacer y ver teatro. Ahí estaba yo junto a otros muchos niños esperando ver un show o tener la oportunidad de actuar. Una prima me dijo que Reynaldo Arenas estaba dando un taller en la UNI. Fue muy anecdótico porque fue una decisión mía que acompañó mi mamá. Así que nos fuimos a parar afuera de la UNI a esperar que llegue Reynaldo para decirle que quería actuar. Siempre les digo a los chicos que me escriben en redes que si hay un deseo grande y profundo las cosas van a pasar. Pero, claro, nada iba a pasar si me quedaba en la puerta de mi casa, por eso hice mi parte y me fui hasta allá. Y Reynaldo Arenas vio en mí no sé qué y tuvo la gentileza de decirme, bueno, niña, pasa. Yo era la que ayudaba con los vestuarios y cargaba la utilería.

Entonces, ¿no fuiste parte de ese taller?

No, porque era para gente mayor y yo era chiquita, tenía 13 años. Además no tenía los medios para pagarlo. Era para los que estudiaban ahí o para actores invitados. Pero estaba tan feliz porque logré entrar al espacio donde yo quería estar. Ahí me empezaron a enseñar sobre máscaras, zancos y hasta participé en los pasacalles del Parque Universitario, en los de la Alameda de Chabuca Granda. Luego me llevaron a otro taller que era para chicos de mi edad, los tuquitos de la Universidad Católica. Después llegué al casting de “Mil oficios”. Ahora creo que no lo haría, pero celebro tanto mi valentía de niña. Me acuerdo de que pasábamos gorra después de un pasacalle y yo era feliz ganándome cinco soles. Eso es hermoso reconocerlo porque fue importante y parte del camino para lograr lo que tengo ahora y para seguir creciendo profesionalmente.

¿Con qué obra debutaste?

Mi primera obra profesional fue “El perro del hortelano” en el Teatro La Plaza con Chela de Ferrari. Tenía 19 años. Antes ya había actuado, pero era más amateur. En cambio esto era diferente, había un contrato de por medio, aprendí el ritmo de los ensayos, era un compromiso grande con el público porque era una temporada. Cuando Chela de Ferrari me llamó yo estaba en el taller de Alberto Ísola, él me dijo que aproveche esa oportunidad. Así que, aunque yo quería terminar el taller, fui a hacer esa obra. Le agradezco a Chela por haberme dado esa oportunidad tan joven.

Antes de debutar profesionalmente a los 19 años, Magdyel fue parte del taller de 'los tuquitos', grupo de teatro de la Universidad Católica.
Antes de debutar profesionalmente a los 19 años, Magdyel fue parte del taller de 'los tuquitos', grupo de teatro de la Universidad Católica.

¿A quiénes consideras tus pilares fundamentales en la actuación, a parte de los que ya has mencionado?

A Rocío Tovar, Juan Carlos Fisher, Alfonso Santisteban. A Pancho Lombardi que me dio la primera oportunidad en el cine y donde hice como tres castings. También a Efraín Aguilar. Por supuesto que a Michelle Alexander y a mucha gente más que ha sido importantísima y que ha sumado en mi carrera.

¿Hay algún personaje que hayas interpretado que te resulte inolvidable?

Creo que todos los personajes lo son y han llegado en el momento en que debían. Cuando apareció Dina Páucar, por ejemplo, fue en una época en la que estaba sin chamba. Ya había hecho “Mil oficios” y una serie a la que no le fue bien que se llamó “Habla barrio”. Recuerdo que la serie se llamaba “La lucha por un sueño” y yo sentía que más que nunca estaba luchando porque mi sueño no se apague, por seguir viviendo de esta carrera. Por eso cuando al poco tiempo llega la propuesta de Pancho Lombardi para hacer “Mariposa negra”, sentí que se me abrieron otras puertas. Con esa película llegamos a festivales internacionales. Y ya ni qué decirte de la Teresita, que fue como abrir de par en par las puertas de los corazones de la gente del Perú. Luego me propusieron dejar un poco la comedia y hacer novelas como “La Colorina”, que fue un reto bien duro, tanto física como emocionalmente. No puedo quedarme con un solo personaje, porque ellos se hacen mis amigos y cada vez que acaba una serie o película me da pena despedirme.

¿Y te pasa, como he oído a varios actores decir, que se te quedan cosas del personaje que interpretas?

Para mí, para que mi personaje tenga verdad, debo empezar a ver qué cosas me relacionan con él. Sí tomo cosas mías. Es como cuando conoces a una amiga, ves que tienen cosas en común y empiezas a conectar. Luego vas descubriendo que hay cosas que no te gustan tanto. Creo que hay mucho de mí en mis personajes y es por eso que cuando se van también dejo una parte de mí y me da tristeza.

Además de “De vuelta al Barrio”, ¿te veremos en otras producciones próximamente?

Tengo dos estrenos para el otro año, son dos películas. Y hay otra que espero empezar a filmar a inicios del 2021. Es un proyecto muy personal junto a una actriz a la que quiero y admiro muchísimo. En “De vuelta al Barrio” tengo contrato hasta el próximo año.

Más información:

Carrera y Caminata Avon desde el 18 al 25 de octubre. La inscripción tiene un costo de S/30 vía Hay dos modalidades de carrera: 5K y 10K, ambas incluyen delivery y kit del participante (camiseta, bebida hidratante y otras sorpresas). A través del Facebook Cruzada Avon Contra el Cáncer de Mama Perú también se podrá participar de diversas actividades de entrenamiento y nutrición.

TE PUEDE INTERESAR

Contenido sugerido

Contenido GEC