Tom Cruise interpreta a Barry Seal en la película estrenada en 2017.
Tom Cruise interpreta a Barry Seal en la película estrenada en 2017.

Esta nota contiene spoilers de la película Barry Seal: solo en América.

Barry Seal fue un piloto estadounidense que vivió 46 años. Lo mataron a balazos en 1986 tres sicarios contratados por el cartel de Medellín, mientras cumplía una probation en el Ejército de Salvación, en Baton Rouge, Luisiana.

La corta vida de Seal -el capitán más joven en volar un Boeing 707 y un 747 para la aerolínea Trans World Airlines- inspiró a Gary Spinelli a escribir el guion de America Made (Barry Seal: solo en América), una película de 2017 cuya historia transcurre entre los años ‘70 y ‘80, en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos libraba la batalla contra el comunismo en Centroamérica.

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Según la película, Seal (Tom Cruise) renunció a la TWA tras ser reclutado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Su primera misión fue sobrevolar los campos de entrenamiento de los sandinistas nicaragüenses y obtener fotos de ellos.

America Made retrata a Seal como un personaje carismático, osado y temerario, que no titubea a la hora de asociarse con los narcos colombianos para rédito personal -llega a recaudar millones de dólares en muy poco tiempo-, mientras arma a la Contra de Nicaragua por pedido de la CIA a través de vuelos regulares.

La protección estadounidense le permitía a Seal -de acuerdo al guion- entrar al país con cocaína colombiana en los mismos aviones que le daba el gobierno. Pero es arrestado en Colombia por narcotráfico, y liberado de la cárcel por la inteligencia estadounidense. De regreso a su país, Seal empieza a tener problemas con la justicia. Y para salvarse de la prisión se convierte en informante de la DEA.

Ronald Reagan era el presidente de Estados Unidos cuando Seal hacía este trabajo. Una de las misiones del piloto como informante fue fotografiar a los narcos del Cartel de Medellín -entre los que estaban los hermanos Ochoa y Pablo Escobar Gaviria- descargando droga de un avión junto a funcionarios del régimen comunista de Nicaragua. Esas fotos, que lo mostraban a él también, fueron difundidas por Reagan en la TV estadounidense. Y se convirtieron en su sentencia de muerte.

Cuando su imagen quedó expuesta, Seal, que había sido condenado en Estados Unidos sin prisión efectiva y debía hacer tareas comunitarias todos los días a la misma hora en el mismo lugar, fue asesinado a balazos por tres colombianos contratados por los hermanos Ochoa y Pablo Escobar, los capos del cartel.

La historia real

Casi todo lo que muestra la película es cierto, con algunas licencias menores. Adler Berriman Seal -más conocido como Barry Seal- efectivamente fue piloto de la TWA, fue informante de la DEA y trabajó para la CIA, llevando armas a Centroamérica para hacer caer a los regímenes comunistas.

Artículo de The New York Times que cuenta el inicio del juicio a los tres sicarios colombianos acusados de asesinar a Barry Seal. (Captura The New York Times).
Artículo de The New York Times que cuenta el inicio del juicio a los tres sicarios colombianos acusados de asesinar a Barry Seal. (Captura The New York Times).

También está probado que traficaba drogas junto al cartel de Medellín y era el encargado de entrarla a Estados Unidos. Estuvo preso, pero no en Colombia, sino en Honduras, por narcotráfico, y se libró de culpa y cargo con ayuda de la inteligencia de su país.

Reagan mostró esas fotos de los narcos con Seal en la TV y fue efectivamente eso lo que lo sentenció a muerte. También es cierto que Seal se entrenó en la Patrulla Civil Aérea siendo muy joven y que fue compañero allí de Lee Harry Oswald, el asesino de JFK. En Estados Unidos existe la creencia de que la Patrulla Civil es un lugar de reclutamiento de espías al que recurre la CIA.

Dos documentales estadounidenses, Uncle Sam Wants You (1984) y Murder of a witness (1986), muestran entrevistas que daba Seal antes de su muerte contando cómo había hecho la operación para exponer en fotos a los narcos colombianos por pedido de la CIA y también el relato de otro piloto, amigo suyo, que cuenta que la DEA -según él- le había encargado espiar al propio Seal.

Juan José Martínez D’Aubuisson es de El Salvador, es antropólogo y escribió varios libros. Conoce en profundidad la historia de la Guerra Fría en Centroamérica y recuerda detalles interesantes de aquellos años en los que para Estados Unidos había que expulsar a los comunistas del “patio trasero” a “cualquier costo”.

En diálogo con LA NACION, D’Aubuisson explica que efectivamente la CIA proveyó de armas a la Contra de Nicaragua y que también el tráfico de drogas era usado para financiar la guerra contra el comunismo.

“El narcotráfico expone la obsesión de los Estados Unidos con la lucha anticomunista, y el miedo a perder Centroamérica. Ya habían perdido Cuba”, explica. “Y si para eso tenían que crear monstruos en cada metro del mundo que pudieran mantener a raya al comunismo lo harían. A esos monstruos los formaron ellos en la Escuela de las Américas y el más conocido es [el dictador panameño, Manuel] Noriega, que era informante de la CIA”, agrega.

“La CIA entrega a los grupos anticomunistas o paraestatales las armas y los financia con el narcotráfico. Crea los escuadrones de la muerte”, dice el antropólogo.

Para D’Aubuisson la gota que rebalsó el vaso fue la mala prensa que dentro de Estados Unidos generaron los crímenes perpetrados por esos “monstruos”, como el de religiosas en Guatemala, un sacerdote norteamericano en Honduras y la masacre de El Mozote, donde grupos paramilitares asesinan a más de 900 civiles en El Salvador.

Uno de los casos más paradigmáticos en este sentido fue el de Ramón Mata Ballesteros, un capo hondureño de la droga, que fue el nexo entre el cartel de Medellín y el de Guadalajara en México, que llegó a su fin cuando se descubrió que había sido el responsable del asesinato de un agente de la DEA, algo que se puede ver en la serie Narcos México.

Estados Unidos permitía todo esto porque con el dinero de la droga financiaba a los rebeldes que querían destituir al gobierno comunista de Nicaragua. El pico máximo de esa guerra fue el escándalo conocido como Irán Contra, cuando Estados Unidos vendió de manera ilegal armas a Irán para seguir financiando a los rebeldes. “Pero luego tuvieron que lidiar con los monstruos que crearon”, cuenta el antropólogo. “Y empezaron a promover democracias serviles a los Estados Unidos”, concluye.

“Basado en hechos reales” es una serie de notas que describe el contexto histórico detrás de ficciones internacionales. .