Fidel Castro: ¿Qué será de Cuba sin su líder histórico?
Fidel Castro: ¿Qué será de Cuba sin su líder histórico?

Rudy Jordán Espejo

Fidel Castro parece haber aprendido a esquivar a la muerte. Según el Récord Guinness, hasta el 2006, era el hombre en la historia que más ha librado de morir con nada menos que 638 intentos de asesinato. Asimismo, el líder de la Revolución cubana  -desaparecido de la vida pública hace un año– suma un incalculable número de muertes digitales.    

El nuevo rumor ha sido desmentido por el Centro de Prensa Internacional (CPI) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. “Está bien de salud”, aseguran. 

UN JUEGO POLÍTICO

(Foto: Antonio Álvarez) 

Para los cubanos radicados fuera de la isla esta sería algo así como un nuevo capítulo del cuento de El país de nunca jamás. Políticamente, la muerte de Fidel Castro resulta un as bajo la manga, una efectiva estrategia política ya utilizaba por el gobierno cubano en ocasiones anteriores y que, en este caso, “tendría el objetivo de que el pueblo pueda digerir los cambios iniciados con la apertura de relaciones con los Estados Unidos”, señala Luis Chirinos, un periodista peruano radicado en Miami que conoce al detalle la situación de la isla. 

La opinión de Luis Poma, cubano y catedrático en la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica de Lima, también va en dicha dirección. “Yo creo que son especulaciones y rumores. Todo es un secreto y así hace varios años. Son conjeturas a raíz del restablecimiento de las relaciones de Estados Unidos con Cuba, y el hecho que Fidel ya no tenga vida pública”, señala.

Para los cubanos radicados en la isla la muerte de Fidel Castro parece ser un tema tabú. “Esas son cosas de muy alto nivel y muy alto secreto. Fidel acostumbra desaparecer y aparecer como por encanto, lo hace para sorprender a la gente, para crear expectativas, pero el hombre tiene un poco más de siete vidas, se dice que durará toda la vida”, asegura el periodista cubano Rafael Lam. 

Luis Chirinos asegura que dicho hermetismo responde al miedo a ser perseguidos.  “Las cosas son muy cerradas en Cuba,  no hay la apertura que tenemos en otros países. La gente tiene miedo de decir algo porque no saben con quién está hablando, no saben si son espías de Fidel. La gente en Cuba tiene que seguir los parámetros de una dictadura a la que están acostumbrados”, asegura. 

LA FANTASÍA DE UNA NUEVA ISLA


Muchos especulan que con Fidel moriría una era, un régimen, un sistema. Sin embargo, para  Luis Chirinos la muerte de Castro no cambiaría nada. “Mientras no se llegue a una democracia, mientas el pueblo no tenga la libertad del pueblo de elegir a su gobernante y se tenga  una constitución, sería un cambio de personas que, en realidad,  ya se hizo hace tres años desde que gobierna su hermano Raúl”, apunta. 

“Es cierto que en una dictadura si muere el líder es más difícil sostenerlo, lo estamos viendo en Venezuela con Maduro. Con Fidel muerto, quizás se debilitaría el sistema pero seguiría un gobierno del mismo tipo. La idolatría de muchos cubanos es primero hacia Fidel y luego hacia el régimen. No hay que olvidar que Fidel es la cabeza de toda la revolución”, añade Chirinos. 

Con o sin la muerte de Fidel, la caída de la dictadura más parece un anhelo de los cubanos que escaparon de su país o que pidieron exilio. Una investigación de la Universidad Internacional de Florida apunta a que más del 50% de los jóvenes hijos de cubanos nacidos en Estados Unidos, apoyan un acercamiento entre gobiernos.

“Esto no ocurría hace 10 años. La lectura ahora es que la mayoría está de acuerdo con este acercamiento porque quieren ver una situación diferente a lo que se ha vivido en Cuba durante los últimos 50 años”, comenta Chirinos.

Lo único cierto es la apertura de que, más allá del cálculo político con el que venga encubierto, este acuerdo debería traer beneficios en el corto plazo para los ciudadanos cubanos: mayor acceso a la información con la apertura a internet, una mayor libertad de opinión y más acceso al mercado.

Esta parece ser (por ahora) la novedad en la vieja Cuba. El resto parece ser un nuevo capítulo de Las mil y una muertes de Fidel, un cuento del que los cubanos en el extranjero ya están aburridos y del que, quienes viven en la isla, tienen prohibido comentar. 

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