Redacción EC

Centenares de miles de personas aclamaron en al líder opositor turco Kemal Kiliçdaroglu, que concluyó así una marcha pacífica de 450 kilómetros para pedir justicia y protestar por el deterioro de la democracia bajo el estado de emergencia vigente en desde hace casi un año.

La multitudinaria concentración en el parque costero de Maltepe, en el lado asiático de Estambul, adonde, según los organizadores, acudió un millón y medio de ciudadanos, ha sido la mayor manifestación contra la política del presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, desde el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016.

Mientras Kiliçdaroglu, jefe del socialdemócrata y laico Partido Republicano del Pueblo (CHP), recorría los últimos metros de la caminata, el parque de Maltepe se teñía de rojo y blanco, los colores de la bandera turca, retratos del fundador de la República, Mustafa Kemal Atatürk, y de la palabra "Adalet" (justicia).

Muchos de los manifestantes llegaron cansados, pues habían acompañado al dirigente político, de 69 años, en su larga caminata bajo las altas temperaturas del verano, y familias enteras se acercaron al recinto para apoyarles.

La multitud recibió al líder de la mayor formación opositora en el Parlamento en un ambiente festivo: la gente bailaba, ondeaba con fuerza las banderas y coreaba cánticos a favor del derecho y la justicia.

El político socialdemócrata había pedido que al encuentro no se llevaran banderas de ningún partido para resaltar la unidad del pueblo contra las políticas de Erdogan y de su islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002.

"Por primera desde las detenciones tras el golpe de Estado, hemos mostrado unidad desde las formaciones opositoras", dice a Efe Duygu Karaman, miembro de un colectivo feminista.

"Yo no soy votante del CHP, pero esta marcha es necesaria. Es necesario que salgamos a la calle", declaró a Efe otro participante.

Hace veinticinco días, Kiliçdaroglu llamó a la población a marchar a pie desde Ankara a Estambul en demanda de una judicatura independiente, tras la condena a 25 años de cárcel dictada contra uno de sus diputados, Enis Berberoglu, por haber filtrado a la prensa imágenes grabadas por la policía.

La marcha se convirtió rápidamente en una protesta multitudinaria, a pesar de las críticas de los seguidores de Erdogan y del mismo presidente, quien llegó a acusar a los manifestantes de apoyar el terrorismo.

Según la mayoría de los observadores políticos, la imagen de Kiliçdaroglu -poco carismático y criticado con frecuencia dentro y fuera del partido por no adoptar una línea militante contra el presidente y su AKP- ha dado un giro con esta acción, consolidándose como líder de toda la oposición.

Sus críticas fueron contundentes: denunció que el país vive "un tiempo de dictadura" y comparó la purga que hace el Gobierno en las instituciones estatales a la que hizo el dictador nazi Adolf Hitler.

Al respecto, recalcó que, "en el pasado, Hitler hizo esto a los profesores".

"Que nadie piense que hemos terminado aquí la marcha. Este es el primer paso. Este 9 de julio es un nuevo comienzo", declaró.

"¿Por qué hemos caminado? Porque no existe la justicia. Hemos caminado por los diputados encarcelados, por las víctimas del sistema judicial, por los periodistas que están en la cárcel", explicó.

Y añadió; "Caminamos por los profesores despedidos por decreto. Caminamos por Nuriye y Semih, académicos despedidos y que están encarcelados y al borde de la muerte por luchar con una huelga de hambre".

Para Kiliçdaroglu, está claro que las medidas adoptadas bajo el estado de emergencia el 20 de julio del año pasado supusieron otro golpe, aunque no militar, sino civil, por parte del Gobierno.

En su opinión, "el pasado 15 de julio paramos un golpe de Estado. Pero hubo otro golpe desde el Palacio (la sede del presidente), llevaron a cabo un golpe civil".

"¿Qué hemos ganado con esta marcha? Nos hemos quitado la camisa del miedo y la hemos lanzado bien lejos. Nos hemos dado cuenta de que no estamos solos. Nos hemos dado cuenta de que podemos construir justicia en Turquía", remarcó el líder socialdemócrata.

"He participado en el último tramo, aunque me hubiera gustado hacer toda la marcha. Mi mujer era funcionaria y fue despedida por decreto. No puedo faltar al trabajo para protestar", explicó a Efe Hakan en la manifestación de este domingo.

Por su parte, la jubilada Füsün declaró: "Espero que esto sirva para algo. Yo no he marchado, pero mis hijos sí".

A pesar de la preocupación generada por las provocaciones y críticas de Erdogan, la caminata y su mitin final transcurrieron pacíficamente, sin incidentes graves, en medio de grandes medidas de seguridad.

Fuente: EFE

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