El periodista estadounidense Marty Baron se retiró de la profesión a fines de febrero. Como director del diario "The Washington Post" cubrió el gobierno de Donald Trump y la ferocidad de la pandemia del coronavirus COVID-19. (Foto: Mandel Ngan / AFP)
El periodista estadounidense Marty Baron se retiró de la profesión a fines de febrero. Como director del diario "The Washington Post" cubrió el gobierno de Donald Trump y la ferocidad de la pandemia del coronavirus COVID-19. (Foto: Mandel Ngan / AFP)
Milagros Asto Sánchez

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Ha pasado un mes desde que la leyenda del periodismo Marty Baron se jubiló después de 45 años en la profesión. “El retiro ha sido realmente bueno y liberador”, dice por teléfono el periodista estadounidense que hasta hace unas semanas fue el director ejecutivo del diario “”. En ese medio no solo se consolidó como una de las figuras más influyentes de la prensa del siglo XXI, sino que se despidió del oficio que ama cubriendo el polémico gobierno de Donald Trump y una pandemia feroz.

Baron pasó los últimos 20 años dirigiendo prestigiosos medios de su país. Las salas de redacción bajo su cargo ganaron 17 premios Pulitzer y el reconocimiento nacional e internacional. Como director de “The Boston Globe”, supervisó la investigación del sistemático encubrimiento de abusos sexuales por parte de la Iglesia Católica en Massachusetts. La historia fue contada en “Spotlight”, ganadora del Óscar a la Mejor Película en el 2016.

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Aunque dice sentirse bien en el retiro, Baron no planea desconectarse del periodismo. Como parte de su objetivo de ser una voz activa en la profesión, comparte con El Comercio su visión de la prensa y la era de la desinformación.

—¿Uno nunca deja de ser periodista por mucho que haya cambiado esta profesión?

Creo que eso es cierto. Obviamente, hay personas que se trasladan a otros campos, pero creo que la mayoría de quienes han trabajado en el periodismo sienten un profundo apego a la misión de la profesión. Muchos de ellos sienten que esa fue la mejor época de su vida o la más útil, pues hicieron un trabajo que es importante para la sociedad. Hasta donde sé, incluso las personas que dejaron el campo del periodismo lo echan mucho de menos. Yo no pienso dejar el periodismo. Planeo seguir participando en él, solo que ya no voy a dirigir una plantilla de mil personas todos los días.

—”The New York Times” lo ha llamado “”. ¿Siente nostalgia del periodismo de años atrás?

No, no me siento nostálgico al respecto. La forma de hacer periodismo está cambiando, Internet está con nosotros. Vivimos en la era digital, así son las cosas. Hay que adaptarnos a ello. Tenemos que abrazar esa realidad. Tenemos que pensar en la calidad del periodismo, no en si el periodismo aparece en un papel o en la pantalla de una computadora. Lo importante es la calidad del periodismo, no la forma en que lo entregamos.

Marty Baron en la redacción de "The Washington Post". (Foto: AP / Andrew Harnik)
Marty Baron en la redacción de "The Washington Post". (Foto: AP / Andrew Harnik)

—Ha dicho que hoy la gente no quiere ser informada, sino afirmada, quiere que le digan que lo que piensa es correcto, aunque la información sea falsa. ¿Qué tan peligroso es esto no solo para el periodismo, sino para nuestras sociedades?

Es enormemente peligroso. Los seres humanos deberíamos estar en un permanente estado de aprendizaje y reconocer que no lo sabemos todo, que podemos recibir información que contradiga lo que pensábamos previamente y que eso es estar informado. Si la gente cree que ya conoce todas las respuestas y no puede ser disuadida por los hechos, estamos ante una situación muy peligrosa, no solo para la prensa, sino para la sociedad, sobre todo en una democracia. Podemos estar en desacuerdo sobre las políticas, los retos a los que nos enfrentamos y sus soluciones, pero deberíamos estar de acuerdo en un conjunto básico de hechos. En el entorno actual, mucha gente no puede ponerse de acuerdo sobre los hechos y eso es muy peligroso porque la gente solo creerá lo que es bueno para su postura política. Creerá que lo que es bueno para su postura política es factible y lo que es malo para su postura política no lo es. Pero los hechos no dependen de tu afiliación política, ni de quién tiene más poder o quién habla más alto. Los hechos son completamente independientes de eso.

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Perfil

Fecha de nacimiento: 24/8/1954

Profesión: Periodista

Trayectoria: Ha sido director de “The Washington Post”, “The Boston Globe”, “The Miami Herald”. Ha trabajado como editor senior en “The New York Times” y “Los Angeles Times”.

A la cabeza del Post: En sus ocho años al frente de “The Washington Post”, el diario ganó 10 premios Pulitzer y logró una transición exitosa hacia las plataformas digitales. Cuando se jubiló, a fines de febrero, el diario tenía unos tres millones de suscriptores. Bajo su mando, la redacción del Post pasó de tener 500 redactores a más de 1.000.

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—Paradójicamente, parece cada vez más difícil hacer que los hechos y la evidencia pesen en la era de la posverdad…

Es verdad. Creo que un gran segmento de la sociedad solo está interesado en lo que encaja con su punto de vista político. Eso constituye una perspectiva peligrosa para una democracia.

—Incluso hay políticos que presentan a los medios como adversarios. Donald Trump los llamaba “enemigos del pueblo”. En el Perú, se utiliza la expresión ‘mermeleros’. ¿Cuál es el rol de los políticos que contribuyen a la desinformación?

Los políticos que respaldan ese tipo de retóricas tienen un propósito: tratar de descalificar a la prensa como árbitro independiente de los hechos. De hecho, están tratando de descalificar a cualquier árbitro independiente. Quieren que el único árbitro de los hechos sean ellos mismos, que el público sienta que la única persona que dice la verdad es ese líder en particular para que nunca pueda ser contradicho. Su objetivo es suprimir el papel de la prensa en una democracia, pero también suprimir el papel de otros árbitros independientes para que la gente solo les crea a ellos. Y eso es casi la definición de una autocracia.

Donald Trump habló negativamente de la prensa durante todo su gobierno. (Foto: Olivier Douliery / AFP)
Donald Trump habló negativamente de la prensa durante todo su gobierno. (Foto: Olivier Douliery / AFP)

—¿Qué tan riesgoso es esto en un contexto electoral y de pandemia?

Diría que es muy peligroso, especialmente en una pandemia porque la gente debería creer a los expertos y a los científicos, y hoy muchos líderes en el mundo están pidiendo al público no creer en ellos. Eso es muy peligroso para la salud pública. En lo que toca a la política, también es riesgoso. Los hechos objetivos son completamente independientes de las opiniones políticas de la gente, a veces los hechos apoyan tu opinión política y a veces la contradicen.

—El periodismo es desprestigiado precisamente cuando más necesitamos a los lectores y suscriptores para seguir haciendo nuestro trabajo. ¿Se podrá recuperar esa confianza o hay que construir una nueva relación?

Creo que recuperar la confianza es muy difícil en el contexto actual porque en la era digital la gente puede acudir a supuestas fuentes de información que refuerzan su punto de vista preexistente. ¿Quién no quiere que le digan que tiene toda la razón? Recuperar la confianza es un gran reto. Hay cosas que podemos hacer, pero no ofrecen garantía de éxito.

—¿Como cuáles ?

Tenemos que mostrar más nuestro trabajo, documentarlo mejor, mostrar los documentos originales, mostrar videos de modo que seamos lo más transparentes posible sobre cómo hacemos nuestro trabajo. Eso no garantiza que tengamos éxito en recuperar la confianza, pero debemos hacerlo.

—Ha defendido la importancia del buen periodismo de investigación, como el trabajo que se convirtió en Spotlight. ¿Qué tiene que tener un tema para dar la vuelta al mundo?

A veces solo lleva mucho tiempo. No es que hayamos sabido que nuestra investigación iba a tener el impacto que tuvo. No podíamos estar seguros de eso, no llevamos a cabo la investigación con la idea de que de alguna manera convencería al público de algo, lo hicimos porque vimos acciones incorrectas, había evidencia de un daño extenso y de un encubrimiento extenso y era nuestra obligación revelar eso. Lo documentamos extremadamente bien porque obtuvimos documentos internos de la Iglesia que mostraban el encubrimiento. Es difícil decir qué tipo de investigación tendría hoy un impacto similar. Creo que ha habido buenas investigaciones en todo el mundo, pero de alguna manera los políticos han podido escapar de sus responsabilidades.

Martin Baron felicitando al periodista Stephen Kurkjian, después de que "The Boston Globe" ganara el Premio Pulitzer. La foto es del  7 de abril del 2003. (Foto: AP / Charles Krupa)
Martin Baron felicitando al periodista Stephen Kurkjian, después de que "The Boston Globe" ganara el Premio Pulitzer. La foto es del 7 de abril del 2003. (Foto: AP / Charles Krupa)

—Ha dicho que Jeff Bezos –que compró “The Washington Post” en el 2013– respetó el periodismo. Pero convirtió al diario en una empresa en la que pesa mucho la tecnología para conocer a los lectores. ¿Hay el riesgo de ser esclavo de las métricas y los algoritmos?

Bueno, siempre hay un riesgo. Creo que hay que usar las métricas con mucho criterio y muy sabiamente. Es importante que sepamos lo que nuestros suscriptores quieren leer, qué tipo de historias hacen que la gente se suscriba. Pero siempre tenemos que recurrir a nuestro instinto como periodistas, tenemos que respetar y cumplir nuestra misión, independientemente de las métricas. Alguien puede decir que no se debe hacer esto en el periodismo porque no genera suficiente número de páginas o es muy caro o lleva mucho tiempo, pero ese es el núcleo de nuestra misión. Creo que eso es lo que el público espera de nosotros y quiere que hagamos. Al menos en Estados Unidos, el público está dispuesto a pagar por ese tipo de periodismo. De hecho, quieren que lo hagamos, quieren que seamos sus representantes y que pidamos cuentas al Gobierno y a los poderosos.

—¿Qué opina de los editores y periodistas que solo obedecen a Twitter?

Los periodistas prestan mucha atención a lo que se dice en Twitter simplemente porque ellos participan en Twitter y porque está disponible. No tienes que dejar tu escritorio para saber lo que la gente está diciendo en Twitter. Si quieres hablar con gente real, tienes que pararte, salir a la calle y eso es más trabajo. Es muy arriesgado que un periodista se confunda sobre lo que es el mundo real y el mundo real no es Twitter.

—¿Cuál es el peor error del periodista de este tiempo?

No lo sé, pero una de las preocupaciones que tengo hoy en día es que los periodistas hablan demasiado y escuchan poco. Creo que siempre es importante que los periodistas se impresionen más por lo que no saben que por lo que creen saber o por lo que realmente saben. Es más lo que no sabemos. A veces, cuando tratamos de entender el mundo, solo miramos por el ojo de la cerradura, solo vemos una pequeña parte de la realidad, así que tenemos que entender que quizá haya cosas que no son visibles para nosotros, información de la que no somos conscientes. Tenemos que seguir haciéndonos preguntas, tenemos que aprender constantemente. Eso es lo que animo a la gente a hacer.

Baron estuvo los últimos ocho años al frente de “The Washington Post”. En ese tiempo el diario ganó 10 premios Pulitzer y logró una transición exitosa hacia las plataformas digitales. (Foto: AP / Pablo Martínez Monsiváis)
Baron estuvo los últimos ocho años al frente de “The Washington Post”. En ese tiempo el diario ganó 10 premios Pulitzer y logró una transición exitosa hacia las plataformas digitales. (Foto: AP / Pablo Martínez Monsiváis)

—¿Eso salvará al periodismo? Hay quienes dicen que es una profesión que está en peligro de extinción...

No creo que la profesión esté en peligro de extinción. Tenemos muchos retos, pero siempre que tengamos una democracia será necesario que el público tenga información independiente del Gobierno. Si no tenemos fuentes de información independientes, no vamos a tener una democracia. Nunca habrá una democracia sin libertad de expresión o sin prensa libre.

—¿En qué debe concentrarse el periodismo?

Es importante que no nos distraigamos ni nos desanimemos por los retos financieros o políticos a los que nos enfrentamos hoy. Tenemos que tener un sentido claro de cuál es nuestra misión, y nuestra misión es llegar a los hechos con rigor, poner esos hechos en un contexto adecuado y decirle al público lo que hemos aprendido. Me parece que esa es la forma más honorable y honesta de ejercer el periodismo, y es una obligación nuestra.

LA ERA TRUMP

El presidente que no paraba de mentir

—”The Washington Post” contabilizó que Donald Trump hizo más de 30 mil afirmaciones falsas, muchas de ellas mentiras, durante su presidencia. ¿Cómo afectó el exmandatario al periodismo?

Es difícil de decir. Va a llevar algún tiempo entender cómo Donald Trump afectó el periodismo. Creo que, al menos en Estados Unidos, nos ha obligado a ser más claros y contundentes en la forma de decir las cosas. Me preocupa que haya inspirado a algunos periodistas a ser más activistas de lo que considero apropiado y creo que tenemos que tener cuidado con eso. Siempre tenemos que mantener nuestra independencia de cualquier partido político e ideología. Debemos responder a los hechos y la realidad. Va a llevar tiempo averiguar cuál ha sido el impacto de Trump, pero ciertamente desde el punto de vista financiero fue beneficioso porque más gente compró suscripciones.

—¿Cómo se explica eso?

Las personas estaban preocupadas por el poder que Trump tenía y querían que rindiera cuentas, así que apoyaron a las instituciones de medios que consideraban que lo hacían rendir cuentas adecuadamente. Pero no está claro cuál ha sido exactamente su impacto.

—Figuras como Trump están apareciendo en cada vez más partes del mundo, incluida Latinoamérica. Se trata de presidentes y políticos que practican la estrategia de mentir y mentir que algo irá quedando…

Creo que está aumentando porque los políticos hoy tienen muchas formas de comunicarse directamente con sus partidarios y con el público. No tienen que pasar por las instituciones mediáticas tradicionales, pueden utilizar las redes sociales, pueden llegar a la gente directamente, pueden utilizar los medios de comunicación que están ideológicamente en línea con ellos. Esto les permite mentir sin que nadie los contradiga, así que dado que tienen la oportunidad de mentir más, por lo general se aprovechan de esa oportunidad y lo siguen haciendo. Por eso es tan importante la labor del periodismo y que cumplamos la verdadera misión de nuestra profesión.

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