(Foto: Francisco Carrión)
(Foto: Francisco Carrión)
Francisco Carrión

Hatice Cengiz, la prometida de , aún aguarda respuestas. Ha pasado medio año desde que el periodista saudita fue brutalmente asesinado tras ingresar al consulado de su país en Estambul, un crimen que provocó una ola internacional de condenas que alcanzaron al príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

Cengiz accedió a una entrevista con El Comercio tras meses de súplicas. Nos citó en el hotel Four Seasons del Bósforo, en una tarde fría en Estambul. La acompañó Arzu, su amiga y confidente, y un policía que la escolta allá donde va.  

—¿Ha recibido amenazas?

No he recibido amenazas más allá de algunos comentarios desagradables en las redes sociales pero por mi propia seguridad un auto de la policía turca está siempre estacionado frente a mi casa. Tengo escolta pero es solo una medida de prevención.

—Ha pasado medio año. ¿Cómo se encuentra?

Ha transcurrido ya algún tiempo de todo aquello pero a mí me sigue pareciendo que ocurrió ayer mismo. Pasaron muchas cosas en los últimos meses y la agenda estuvo siempre repleta de acontecimientos.

Se me hizo muy duro levantarme a diario con las noticias de su asesinato abriendo los informativos. Justo ahora es cuando empiezo a pensar. Cuando he comenzado a elaborar el duelo. Cuando estoy siendo capaz de darme cuenta de lo que pasó. Teníamos muchos planes juntos, muchos viajes por hacer. Me sigue pareciendo complicado vivir sin él, recuperar el ritmo.

—¿Qué recuerda de aquel 2 de octubre de 2018?

Era un día muy importante para los dos. Jamal fue al consulado precisamente para recoger un documento que certificaba que no había ningún obstáculo para celebrar nuestra boda. Estábamos en mitad de los trámites propios de unos novios a punto de comprometerse. Aún no teníamos cerrada la fecha del enlace. Era uno de los asuntos que nos ocupaba. Debíamos ir al registro a solicitarlo y comprar los últimos muebles del apartamento que Jamal había adquirido para vivir juntos en Estambul. El 2 de octubre era una gran día. Significaba derribar la última barrera para casarnos.

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—Pero todo acabó en el consulado. ¿Quién está detrás de su muerte?

Lo mató un grupo de personas. No es una sola. Los culpables son todos los que estuvieron implicados en el crimen. La persona que lo ordenó, las que lo cometieron y quienes ayudaron a llevarlo a cabo.

—No ha respondido...

La orden la dio el Gobierno saudita. Quiero evitar culpar a una persona en concreto. No estoy en la posición de juzgar a nadie. Incluso si pudiera, no lo haría porque eso no va a cambiar la realidad. Sé que es una pregunta muy periodística. Solo diré que todos sabemos quién lo controla todo en Arabia Saudita. Es un país donde todo está bajo control. Los asuntos del país se gobiernan desde la cima del Estado. Al final, quien lo ejecutó fue un equipo.

—¿Tiene alguna información sobre el paradero de su cuerpo?

No tengo ninguna idea de dónde está su cadáver. Se han escuchado diferentes teorías. Que pudo haber sido quemado en un horno del consulado, descuartizado, enterrado o hecho desaparecer con algún tipo de ácido. No existen pruebas. Honestamente no puedo decir ni asegurar nada. Si tuviera alguna certeza, la compartiría. No puedo pensar en qué pudieron hacerle. Es la parte más horrible. Lo que hace que esta historia no haya acabado y tampoco haya concluido el sufrimiento personal.

—¿Está colaborando Arabia Saudí en la investigación?

Que sigamos sin cuerpo ni culpables es una prueba de que los saudíes no están cooperando y de que están haciendo lo posible para encubrirlo. No creo que Arabia Saudita esté dispuesta a esclarecer el crimen.