Milagros Asto Sánchez

Estamos terminando nuestra esperada visita a la central nuclear de [...] Por supuesto, hay mucho más que hacer. Mi equipo se queda. Y lo que es más importante, estamos estableciendo una presencia continuada del aquí”. El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, grabó el mensaje en video tras ingresar a la planta que está bajo control ruso desde marzo.

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Tras varios meses de exigir una visita, Rossi y otros 13 expertos del organismo de la ONU inspeccionaron este jueves la central nuclear ucraniana de Zaporizhzhia, la más grande de Europa.

Hemos podido visitar todo el sitio. Yo estuve en las unidades [de reactores], vi el sistema de emergencia y otros espacios, las salas de control”, acotó.

Las alarmas aumentaron las últimas semanas en las que constantes ataques y bombardeos, de los que Moscú y Kiev se acusan mutuamente, han puesto en riesgo la seguridad nuclear de la zona y de Europa.

La tensión se vivió incluso durante el recorrido de la OIEA en la planta a causa del sonido de tiroteos. “Hubo momentos donde los disparos eran evidentes, de ametralladoras pesadas, artillería, morteros en dos o tres ocasiones. Estábamos muy preocupados”, dijo Grossi.

A causa de ello, uno de los dos reactores que permanecía en funcionamiento fue desactivado por los mecanismos de emergencia.

Grossi, que afirmó que “la integridad física” de la central fue “violada en varias ocasiones”, señaló que varios miembros de la misión permanecerán hasta el domingo o el lunes para proseguir la evaluación de la situación de la planta.

Tensa calma

Prácticamente desde el inicio de la guerra el 24 de febrero, la planta de Zaporizhzhia permanece ocupada por las tropas rusas, pero la operan expertos ucranianos. Ucrania denuncia que Rusia está usándola como escudo, mientras que Moscú acusa a Kiev de disparar en el área.

Para Carlos Umaña, miembro de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) y de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, la visita de la OIEA a la planta significa una bandera de neutralidad.

El OIEA quiere "establecer una presencia continua" en el lugar. (Foto: AFP)
El OIEA quiere "establecer una presencia continua" en el lugar. (Foto: AFP)
/ SERGEI CHUZAVKOV

Es una forma de garantizar al mundo que la planta está funcionando bien, tanto por el personal que está trabajando ahí como por las características físicas del lugar. Ha habido muchísimas negociaciones en torno a esto y todas han fracasado”, dice a El Comercio.

El propio Grossi afirmó que el personal ucraniano que sigue trabajando en la central está en una situación difícil, “pero tiene un nivel de profesionalidad increíble”.

La visita ocurre poco después de que la conferencia de revisión del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares (TNP) terminara sin un documento de consenso, precisamente porque fue bloqueado por Rusia por una leve mención a Zaporizhzhia. “Ha habido muchas complicaciones diplomáticas en torno a esto y el hecho de que la OIEA y el director Grossi visiten la planta rebaja un poco la tensión y es una garantía al mundo de que el peligro puede reducirse”, dice Umaña.

El OIEA afirmó que quiere “establecer una presencia continua” en Zaporizhzhia, algo que, permitiría garantizar que sin importar quién tenga el control del lugar la planta esté operando bien. “Ese tipo de monitoreo neutro, proveniente de una parte externa, es importantísimo en este momento”, señala Umaña.

"Tenemos mucho trabajo para analizar ciertos aspectos técnicos", señaló Grossi. (Foto: AFP)
"Tenemos mucho trabajo para analizar ciertos aspectos técnicos", señaló Grossi. (Foto: AFP)
/ GENYA SAVILOV

Es muy importante porque Rusia no quiere que haya una zona de desmilitarización en torno a los reactores nucleares. Esta es una situación sin precedentes, es la primera vez que hay un reactor nuclear en medio de un campo de batalla. Para los rusos la toma de esta planta nuclear con seis reactores es una conquista de guerra y no la quieren soltar”, agrega.

El peor escenario

Los expertos han advertido que la situación va empeorando conforme avanza la guerra. Apagar un reactor, como sucedió este jueves, significa no solo que el reactor en cuestión no va a funcionar ni generar energía, sino que también hace falta suplir la energía para que continúen los procesos de enfriamientos del combustible nuclear.

A pesar de que las plantas nucleares generar electricidad no generan su propia electricidad y necesitan estar conectadas a una fuerte externa. Hoy hubo que desconectar un reactor, lo que significa que está trabajando con sus generadores de diésel de emergencia, que es como el segundo nivel de uso de electricidad”, acota Umaña.

Un soldado ruso patrulla cerca de la central nuclear de Zaporizhzhia en Energodar, Ucrania, el 1 de mayo de 2022. (Foto de Andrey Borodulin / AFP)
Un soldado ruso patrulla cerca de la central nuclear de Zaporizhzhia en Energodar, Ucrania, el 1 de mayo de 2022. (Foto de Andrey Borodulin / AFP)

Recuerda el caso de Fukushima, donde falló la electricidad externa por el terremoto y luego, por la inundación, fallaron los generadores de diésel y esto hizo que se quedaran solo con generadores de batería que brindan energía por muy poco tiempo. Fue ahí que se dio el desastre nuclear. “En el caso de Zaporizhzhia, en algunos reactores ya estamos utilizando los generadores de emergencia de diésel. A la gente de la zona ya le están dando yoduro de potasio para proteger la tiroides, que es uno de los órganos más sensibles a los efectos de la radiación”, dice Umaña.

La visita de la OIEA genera un cierto alivio, pero el peligro sigue estando latente. Mientras siga la guerra en la región de Zaporizhzhia el peligro aún está vigente. Persiste el riesgo de un accidente nuclear de gran proporción que afectaría el centro de Europa de una forma mucho mayor a la causada por Chernóbil. La cantidad de desecho radiactivo que se podría liberar y la contaminación podría generar una crisis humanitaria y ambiental sin precedentes en el centro de Europa, no solo afectaría a Ucrania”, añade.

En el caso de Chernóbil esa planta nuclear y esos reactores eran jóvenes, no habían acumulado el nivel desecho radioactivo que tiene Zaporizhzhia, que lleva más de 50 años funcionando.