¿Cómo se puede destruir un poderoso portaaviones nuclear?
¿Cómo se puede destruir un poderoso portaaviones nuclear?
Redacción EC

Mientras el portaaviones nuclear de se acerca a la Península de Corea, los expertos analizan el poderío y las vulnerabilidades de estas temidas embarcaciones de guerra.

Robert Farley, especialista en difusión militar, asuntos marítimos y seguridad nacional de la Escuela de Diplomacia y Comercio Internacional de Patterson en la Universidad de Kentucky, escribió en el portal Gizmodo.com sobre las vulnerabilidades de los portaaviones

Los submarinos son una de las principales amenazas para los portaaviones. (Reuters).

El especialista describe a los torpedos como la primera amenaza para los portaaviones. Él sostiene que hasta el momento ningún torpedo moderno ha alcanzado a un portaaviones, por lo que no se tiene evidencia sobre la resistencia de estos barcos de 90.000 toneladas y 300 metros de largo a este tipo de ataque.

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Farley recuerda que durante la Segunda Guerra Mundial, los torpedos disparados desde submarinos hundieron ocho portaviones de Japón, Estados Unidos y Reino Unido.

Pero no es fácil para un torpedo disparado desde un submarino dar en el blanco. "Durante la Guerra Fría, la Marina identificó a los submarinos nucleares soviéticos como un problema crítico para los portaaviones... los submarinos siguen siendo una amenaza para los portaaviones. Pero, para hundir a un portaaviones, un submarino necesita evitar escoltas y aviones patrulla, ya sea permaneciendo estacionario y esperando a que un portaaviones pase, o acercándose a un buque en silencio. En el mar abierto esta última es una tarea difícil, ya que los portaaviones se mueven aproximadamente a la misma velocidad que los submarinos modernos", remarca Farley en su artículo en Gizmodo.com.

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Un misil de crucero (AP)

Otro peligro para los portaaviones son los misiles navales de crucero. El especialista señala que la mayoría de estos misiles viaja hasta su objetivo cerca del nivel del mar para evitar la detección, apareciendo hacia el final del vuelo con el fin de infligir el máximo daño. 

Farley sostiene que para no ser blancos de los misiles de crucero los portaaviones deben evitar que las plataformas de lanzamiento de estos se aproximen para lanzar con fiabilidad sus misiles.

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"Para los buques de superficie el problema es relativamente simple, y pocos esperan que los buques de superficie chinos o rusos puedan acercarse a una distancia de tiro fiable de un portaaviones estadounidense antes de ser destruidos, lo que la red de gran alcance de la aviación naval estadounidense puede hacer mucho antes que el grupo de batalla de un portaaviones", sostiene.

Agrega que los misiles de crucero lanzados por aeronaves plantean un problema diferente, ya que los aviones pueden identificar el grupo de batalla de un portaaviones desde una distancia mayor que un submarino o un buque. "Para derrotar a los aviones, los grupos de batalla dependen de una combinación de misiles tierra-aire (lanzados desde los cruceros y destructores de Aegis) y los combatientes que vuelan en patrulla aérea de combate".

Hasta el momento, ningún misil de crucero ha golpeado a un portaaviones.

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En el 2000, un pequeño barco suicida impactó al destructor USS Cole (AP)

Otra amenaza para los portaaviones son los barcos pequeños. Un ejemplo claro de ello sucedió en el 2000, cuando el destructor USS Cole fue impactado por una lancha cargada de explosivos en las que iban terroristas de Al Qaeda. El impacto causó la muerte de 17 marineros e infligió fuertes daños en la embarcación de guerra.

El especialista indica que un barco suicida cargado con explosivos tendría problemas para hundir a un portaaviones, "pero podría ser una muy mala noticia para la tripulación y reducir la eficacia de la nave por un periodo extendido de tiempo".

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Pero es difícil que que una pequeña embarcación se acerque a un portaaviones, pues antes debe sortear a su grupo de batalla compuesto por helicópteros bien armados y buques de guerra de escolta, "la mayoría de los cuales cuenta con un sistema de armamento Phalanx que podrían hacer volar pequeños barcos en mil pedazos".

"La única amenaza real que representan las lanchas para un portaaviones es un ataque sorpresa cuando el portaaviones está estacionario o transita por una sección estrecha y bien transitada del océano".

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Un misil balístico (EFE)

Robert Farley indica que los analistas estadounidenses creen que el misil balístico anti-buques DF-21D (ASBM) puede alcanzar objetivos a 1.500 kilómetros de su posición de lanzamiento. "Pero quizá lo más importante, la sola energía cinética de la ojiva viajando a velocidades extremas en su fase final devastaría un portaaviones, llevándolo al menos al final de su misión".

El especialista precisa que el misil balístico DF-21D no ha sido sometido a pruebas operacionales realistas. 

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"A pesar de esto, la Marina se ha tomado la amenaza del ASBM muy en serio. La respuesta de Estados Unidos a los misiles balísticos anti-buques es una combinación de medidas ofensivas y defensivas básicas. En el lado ofensivo, Estados Unidos espera eliminar los lanzadores de misiles balísticos enemigos en la primera parte de cualquier conflicto... Estados Unidos también utilizará medios electrónicos de ataque para cegar los sensores enemigos, evitando que relacionen los datos de focalización precisos con los lanzadores", puntualiza Farley.

El USS Carl Vinson y su flota de combate

Farley sostiene que en caso de una guerra, China o Rusia atacarán a los portaaviones estadounidenses en las circunstancias más ventajosas, posiblemente jugando con el factor sorpresa. "Emplearán sistemas múltiples para confundir y abrumar a la defensa estadounidense. Dependerán de la amenaza de un ataque para mantener a los grupos de batalla de Estados Unidos lo más lejos posible de los centgros de operación. Por lo tanto, la Marina de los Estados Unidos (y por extensión, el gobierno de Estados Unidos y sus ciudadanos) deben tomarse en serio todos los sistemas de armas anteriores".

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