Gisella López Lenci

El día que Elon Musk concretó la compra de Twitter, no tuvo mejor idea que llegar a su nueva empresa cargando un lavamanos. Después de varias idas y venidas, el millonario sudafricano finalmente se hizo con la red social con la promesa de “liberar el pajarito azul” blandiendo un discurso poco creíble sobre libertad de expresión.

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