El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pronunció un discurso sobre el Estado de la Unión el martes en la noche. (REUTERS).
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pronunció un discurso sobre el Estado de la Unión el martes en la noche. (REUTERS).
BBC News Mundo

Este martes en la noche, pronunció su segundo discurso del Estado de la Unión ante el Congreso de Estados Unidos, marcando la mitad de su primer mandato.

Es un momento crucial para el presidente estadounidense: está a punto de lanzar una campaña de reelección y de lidiar, por primera vez en su presidencia, con el control republicano de una de las dos cámaras del Congreso.

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Aquí te presentamos algunos puntos clave de un discurso animado y a veces combativo de Biden, que habló frente a un Congreso muy dividido y una audiencia de decenas de millones de estadounidenses.

1. Llamado a la unidad

Joe Biden comenzó felicitando al republicano Kevin McCarthy por ser elegido presidente de la Cámara de Representantes.

Luego pasó la primera parte de su discurso resaltando esta nueva realidad política en Washington. El presidente se jactó de los logros bipartidistas durante sus primeros dos años en el cargo.

Señaló la cooperación en el gasto de infraestructura, la inversión en alta tecnología, la ayuda militar a Ucrania, las protecciones federales para el matrimonio homosexual y la reforma electoral, entre otros temas.

"A menudo nos dicen que los demócratas y los republicanos no pueden trabajar juntos", dijo. "Pero en los últimos dos años, demostramos que los cínicos y los detractores estaban equivocados".

Biden reconoció que hubo momentos en que los demócratas tuvieron que "andar solos", una frase que pasa por alto las feroces batallas partidistas que tuvieron lugar en torno a la ley de alivio de covid de un billón de dólares y la Ley de Reducción de la Inflación, que aumentó el gasto para combatir el cambio climático y para la atención médica en miles de millones de dólares.

El mandatario también se atribuyó el mérito de esos logros, pero la nueva realidad es que logros legislativos tan radicales son cosa del pasado, al menos durante los próximos dos años. Cada victoria legislativa que obtenga Biden ahora tendrá que obtenerse con algunos republicanos de su lado, un obstáculo difícil de superar.

2. Al ataque de los republicanos

La representante republicana de Georgia, Marjorie Taylor Greene, reacciona mientras el presidente Biden pronuncia su discurso. (EPA).
La representante republicana de Georgia, Marjorie Taylor Greene, reacciona mientras el presidente Biden pronuncia su discurso. (EPA).

Si bien Joe Biden hizo todo lo posible por lucir sus credenciales bipartidistas durante su discurso, uno de los desafíos más apremiantes que enfrentarán la Casa Blanca y el Congreso en los próximos meses será aumentar el límite de endeudamiento federal para evitar el incumplimiento de pago de la deuda nacional de EE.UU.

Sobre ese tema, Biden y los republicanos de la Cámara están involucrados en un juego de alto riesgo en el que ninguno quiere ceder y parecer cobarde. Y el presidente, en su discurso, no dio muestras de flaquear.

Haciendo referencia a las demandas republicanas de vincular un aumento del límite de la deuda con los recortes de gastos, Biden señaló que ningún presidente agregó más a la deuda nacional que su predecesor, Donald Trump.

Los republicanos respondieron a esa afirmación con gritos.

Luego trató de vincular las demandas republicanas sobre el límite de la deuda con algunas propuestas conservadoras para recortar los fondos para la Seguridad Social y el Medicare, los programas populares de jubilación y seguro médico administrados por el gobierno federal.

Eso llevó a más gritos de indignación de los republicanos.

Biden dijo que presentaría su plan presupuestario y pidió a los republicanos que propusieran el suyo. "Podemos sentarnos juntos y discutir ambos planes", aseguró

Pero eso puede leerse como una trampa: el objetivo es dejar constancia de los recortes republicanos propuestos, dando a los demócratas un blanco para atacar.

La lucha por el límite de la deuda apenas comienza, y es casi seguro que la cooperación bipartidista pasará a un segundo plano hasta que la tormenta amaine.

Biden saluda al presidente de la Cámara, Kevin McCarthy. (REUTERS).
Biden saluda al presidente de la Cámara, Kevin McCarthy. (REUTERS).

3. Los invitados brindaron momentos emotivos

Biden dio a conocer una serie de propuestas nuevas y otras repetidas, muchas de las cuales tienen pocas posibilidades de convertirse en ley con el control republicano del Congreso.

Habló con emoción sobre la necesidad de una reforma policial y una nueva legislación de control de armas, mientras señalaba a los invitados presidenciales en la galería: los padres de Tyre Nichols, un hombre negro que murió por la paliza que le propinaron unos policías hace unos días, y un héroe del tiroteo masivo ocurrido hace unas semanas en Monterey Park, California.

"Todos nosotros en la Cámara, tenemos que estar a la altura de este momento", dijo. "No podemos alejarnos".

La realidad, sin embargo, es que ningún esfuerzo tiene muchas posibilidades de éxito. Si el Congreso se une para aprobar una nueva legislación, es más probable que aborde las "tarifas basura" criticadas por el presidente, incluidos los recargos bancarios, las tarifas de los centros turísticos y los cargos por asientos en las aerolíneas.

"Las tarifas basura pueden no ser importantes para los muy ricos, pero son importantes para la mayoría de las personas en hogares como en el que yo crecí", dijo.

Es posible que los políticos estadounidenses no puedan ponerse de acuerdo sobre cómo abordar la brutalidad policial y la violencia armada, pero a nadie le gustan los cargos de "conveniencia" de Ticketmaster.

GETTY IMAGES.
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4. China y Ucrania pasan a un segundo plano

Si bien el globo de vigilancia chino fue una gran historia en Estados Unidos durante el fin de semana, apenas recibió una mención del presidente en el tercio inferior de su discurso.

"Como dejamos claro la semana pasada, si China amenaza nuestra soberanía, actuaremos para proteger a nuestro país", dijo. "Y lo hicimos".

Esa fue su única mención sobre el asunto.

El presidente continuó discutiendo los retos planteados por China y los pasos de su administración para fortalecer la economía estadounidense y modernizar el ejército.

Pero eso no representó una postura desafiante frente a China.

La invasión rusa de Ucrania, que dominó el último discurso sobre el Estado de la Unión de Biden, también recibió apenas una mención. El presidente dio la bienvenida a la embajadora de Ucrania en EE.UU., sentada en el público, y recalcó el apoyo de los aliados a la nación europea.

Pero no aprovechó la oportunidad para pedir nueva ayuda para la nación devastada por la guerra, algo que será más difícil de conseguir con los republicanos escépticos en control de la Cámara.

La breve incursión de Biden en la política exterior terminó con un poco de patriotismo y cánticos de "Estados Unidos" de la multitud.

Hay un dicho que dice que a los estadounidenses solo les importa la política exterior cuando los soldados estadounidenses están muriendo en el extranjero. Joe Biden, con su enfoque en la economía y los logros domésticos, parece haberse tomado eso muy en serio.

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