Agentes de la Patrulla Fronteriza y del del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) revisan los papeles de una inmigrante indocumentada en El Paso, Texas. (EFE/Jorge Fuentelsaz).
Agentes de la Patrulla Fronteriza y del del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) revisan los papeles de una inmigrante indocumentada en El Paso, Texas. (EFE/Jorge Fuentelsaz).
Agencia EFE

A partir de este jueves 11 de mayo, la frontera entre y cierra un capítulo y entra en una nueva era: El , una norma sanitaria impuesta por el Gobierno de Donald Trump (2017-2021) que permitía las expulsiones en caliente con la excusa de la pandemia, llega a su fin.

Para reemplazarla y con la intención de frenar lo que se espera que sea un aumento considerable de la migración por tierra, la Administración de Joe Biden ha puesto en marcha una serie de medidas que restringen el acceso al asilo en la frontera, que, según expertos y activistas, son similares a las políticas promovidas por Trump que el demócrata prometió revocar durante su campaña electoral.

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Estas son las claves para entender la normativa que regirá en la frontera entre Estados Unidos y México, y el impacto que ha dejado el Título 42.

¿QUÉ ES EL TÍTULO 42?

El Título 42 es una norma sanitaria, impuesta durante el mandato de Trump, que permite las expulsiones en caliente de migrantes en la frontera. Bajo el Gobierno del republicano, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) emitieron esta regulación poco después de que se declarara la emergencia nacional por el covid-19.

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Así, con el pretexto de la pandemia, el Título 42 ha permitido la restricción de la entrada de migrantes por la frontera sur y la expulsión a México de personas de ciertas nacionalidades tras cruzar la frontera de manera irregular, sin la posibilidad de solicitar asilo.

Un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos camina junto a una fila de migrantes que esperan entregarse a los agentes en El Paso, Texas, el 9 de mayo del 2023. (Foto de Patrick T. Fallon / AFP).
Un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos camina junto a una fila de migrantes que esperan entregarse a los agentes en El Paso, Texas, el 9 de mayo del 2023. (Foto de Patrick T. Fallon / AFP).
/ PATRICK T. FALLON

En virtud de esta norma, EE.UU. ha llevado a cabo más de 2,5 millones de expulsiones en todo este tiempo, de acuerdo con datos de la organización International Rescue Committee.

El uso del Título 42 ha sido ampliamente criticado por organizaciones en defensa de los derechos humanos, que aseguran que se trata de una violación del derecho internacional, ya que prohíbe que personas que necesitan protección puedan pedir asilo en EE.UU.

A su vez, ha sido objeto de varias demandas judiciales, tanto pidiendo que se retire como que se mantenga. Sin embargo, el final del Título 42 viene de la mano del levantamiento de la emergencia nacional por la pandemia el jueves a las 23.59 hora local.

¿CÓMO FUNCIONARÁ LA FRONTERA A PARTIR DE AHORA?

Al eliminar el Título 42 se esperaba que volvieran a aplicarse las normas habituales para revisar los casos de asilo, que por ley debe ser pedido en suelo estadounidense.

Sin embargo, el Gobierno de Biden ha decidido implementar una nueva norma que restringe el acceso al asilo para las personas que buscan llegar a EE.UU. por tierra.

La regulación, que se publicó este miércoles en el registro federal, califica como “no aptos” para solicitar asilo a los migrantes que crucen de manera irregular la frontera y que no hayan pedido protección en un tercer país durante su travesía hacia EE.UU.

La principal vía legal para solicitar asilo en EE.UU. a disposición de las personas que lleguen a la frontera será a través de la aplicación móvil CBP One, que permite a los inmigrantes concertar citas con las autoridades para exponer sus casos.

El país norteamericano ofrecerá unas 1.000 citas diarias para solicitar asilo a través de este procedimiento, una cifra que, según han contado funcionarios públicos, podrá incrementarse “dependiendo de la capacidad” de los trabajadores del servicio de migración.

Quienes no se acojan a este proceso y decidan atravesar la frontera de manera irregular serán declarados no aptos para pedir asilo en EE.UU., a menos que se les haya negado anteriormente en un tercer país o que demuestren haber encontrado a barreras tecnológicas o de lenguaje para acceder a la aplicación.

Para implementar estas medidas, el Ejecutivo de Biden ha decidido aumentar el personal de las agencias migratorias, con más de 24.000 funcionarios, y desplegar 1.500 soldados en la frontera.

A su vez, EE.UU. ha incrementado el número de vuelos de deportación a países de la región y también ha llegado a un acuerdo con México para que el país vecino reciba hasta 30.000 migrantes de Venezuela, Haití, Nicaragua y Cuba deportados al mes.

Migrantes acampan el lunes 8 de mayo de 2023 en las afueras de la Iglesia de Sagrado Corazón de Jesús, en El Paso, Texas. (EFE/ Jonathan Fernández).
Migrantes acampan el lunes 8 de mayo de 2023 en las afueras de la Iglesia de Sagrado Corazón de Jesús, en El Paso, Texas. (EFE/ Jonathan Fernández).

¿QUÉ CONSECUENCIAS TENDRÁ LA NUEVA REALIDAD EN LA FRONTERA?

Expertos en migración y derechos humanos han criticado duramente las medidas tomadas por el Gobierno demócrata, asegurando que son una continuación de las políticas de Trump y alertan de que expondrán a los migrantes a situaciones de mayor riesgo.

Las nuevas políticas “impulsarán el tráfico de personas, enriquecerán a los cárteles” y causarán aún más muertes en la frontera ya que las personas se verán forzadas a dirigirse hacia “cruces fronterizos más peligrosos”, señaló a EFE Ari Sawyer, quien investiga la frontera para la organización Human Rights Watch (HRW).

Las medidas, además, “resultarán en una violación de la obligación legal de EE.UU. de no devolver a los refugiados a situaciones de persecución o tortura”, indicó Sawyer.

Por su parte, el director de Política de Asilo de International Rescue Committee, Kennji Kizuka, apuntó que es especialmente preocupante la situación de las personas que sean deportadas al norte de México.

“Es probable que aumenten las necesidades humanitarias en el norte de México, ya que los servicios, incluidos los albergues, están al máximo de su capacidad en muchos lugares”, subrayó Kizuka.

La Administración de Biden, aseguró el experto, tiene la oportunidad de “restaurar el acceso al asilo en la frontera”: “El uso de una aplicación móvil defectuosa e inaccesible no debe ser un requisito para ejercer el derecho al asilo”, sentenció.

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