Una mujer se arrodilla entre cruces con los nombres de las víctimas tras el tiroteo masivo en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, EE.UU.
Una mujer se arrodilla entre cruces con los nombres de las víctimas tras el tiroteo masivo en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, EE.UU.
/ EFE/EPA/TANNEN MAURY
Agencia EFE

Nancy y Art Sutton llevan veintiocho años tomando fotografías de los niños de todas las escuelas de Uvalde. Los retratos de los 19 niños asesinados en la masacre del pasado martes están ahora sobre el mostrador de su tienda, listos para que sus familias los recojan.

“Solo quiero bendecirles con fotos”, dice Nancy Sutton a Efe en la tienda que comparte con su marido en esta localidad del sur de Texas (EE.UU.), decorada con fotos de estudiantes con togas y birretes, familias sonrientes y también de un joven que finge disparar un arma de fuego.

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Tras el tiroteo en la escuela primaria Robb, el matrimonio se puso a buscar las fotos que tomó a las víctimas del tiroteo al comienzo de cada curso escolar y se puso en contacto con sus familias para que “elijan la que más les guste”.

“Así podemos revelar esas fotos a tamaño grande, para que puedan ponerlas en los funerales, o colgarlas para siempre en sus casas”, explica la copropietaria de la tienda “Uvalde Photo”.

FOTOS DE TODA LA CLASE

Mientras enseña a Efe las fotos de los 19 niños y otra de toda la clase con las dos maestras que perdieron la vida, Irma García y Eva Mireles, la fotógrafa recuerda lo contentos que suelen estar los niños cuando su marido y ella acuden a tomar las fotos de la clase al comienzo del curso escolar.

“Están felices de que les vayan a sacar fotos, muy emocionados. Probablemente porque significa que se pierden algo de las clases, pero es un momento divertido para ellos”, subraya Nancy.

La fotógrafa de 59 años lleva tanto tiempo inmortalizando esos momentos que incluso ha tomado los retratos de clase de “los padres y los abuelos” de algunos de los niños que empiezan ahora a acudir a las escuelas de la ciudad.

Una foto compuesta muestra a las víctimas del tiroteo masivo en la Escuela Primaria Robb, en un memorial en la plaza del pueblo, en Uvalde, Texas, EE.UU.
Una foto compuesta muestra a las víctimas del tiroteo masivo en la Escuela Primaria Robb, en un memorial en la plaza del pueblo, en Uvalde, Texas, EE.UU.
/ EFE/EPA/TANNEN MAURY

“Es un trabajo en el que no puedes estar triste porque tienes que hacer sonreír a la gente”, afirma.

Hace tiempo, cuando estaba tomando fotos en la misma escuela donde se produjo el tiroteo, hubo una alerta de seguridad y se bloquearon temporalmente las entradas y salidas del centro, y Nancy recuerda que los niños “se portaron muy bien”.

EL IMPULSO DE HACER ALGO

La tragedia del martes ha golpeado duro a esta localidad mayoritariamente hispana de menos de 16.000 habitantes, y muchos negocios se están volcando para ayudar a los familiares de las víctimas.

Dos funerarias de la zona se han ofrecido a organizar sin coste alguno los servicios fúnebres, ya no quedan citas para donar sangre para los 17 heridos, en la plaza central hay comida gratis y un banco local ha establecido un fondo para canalizar los donativos para las familias.

El martes, cuando las autoridades emitieron la alerta de que había un tirador en una escuela, comenzaron “los veinte minutos más largos” de la vida de Ignacio Mata, que tiene dos hijos en un instituto local y tardó un tiempo en comprobar que el ataque se estaba produciendo en otro centro.

“Ha sido muy duro. Empezamos a escuchar sirenas hacia las 11:20 u 11:30 y no pararon hasta las 4:30 de la tarde. Me fui a la cama escuchando todavía sirenas en mi cabeza”, recuerda en una entrevista con Efe.

Cuando se despertó, empezó a pensar cómo podía ayudar a las familias y en unos 30 minutos diseñó un logo con el lema “Uvalde Strong” (“Uvalde fuerte”), el mismo que ahora está pintado en casi cada fachada de las tiendas y que busca unir a la comunidad tras la tragedia.

“En la tienda bromean conmigo y me dicen que no se me dan bien muchas cosas, pero diseñar y el sóftbol son dos de las únicas cosas que sé hacer”, dice con humildad Mata, que es copropietario del negocio de impresión de camisetas Genesis Screenprinting, en el centro de Uvalde.

CAMISETAS PARA RECAUDAR FONDOS

El logo que diseñó Mata está ahora impreso en centenares de camisetas dispersas por su tienda, que ha abierto en sábado para lidiar con la enorme demanda que está recibiendo: ya ha vendido al menos 350 en menos de tres días y tiene encargos desde México o estados estadounidenses tan lejanos como Minnesota.

“Cuestan 20 dólares, de los cuales 15 van a parar al fondo para las familias (que ha establecido el banco local First State Bank)”, explica Mata.

El color de la escuela atacada el martes es el granate (guinda), pero es más caro comprar camisetas de ese tono, así que, para poder “donar más dinero” al fondo, Mata ha optado de momento por un fondo gris claro.

Sobre él imprime su logo en color guinda con borde blanco: la “U” de Uvalde está adornada con un coyote, el animal que representaba a la escuela Robb, y en lugar de la “O” de “Strong” hay una silueta del estado de Texas, debajo de un 21 en homenaje a las víctimas, del que salen alas de ángel y un halo.

Muchas iglesias de la zona han contactado a Mata para utilizar sus camisetas en sus vigilias, y hay varios equipos de béisbol que se las pidieron para llevarlas puestas en partidos que tenían este fin de semana fuera de Uvalde.

También le han hecho encargos siete familias de las víctimas, y Mata ha conseguido un benefactor para que esos familiares no tengan que pagar nada para recibir las camisetas.

“Mi socio (en la tienda) me dijo que (lo que recaudáramos) no iba a ser suficiente (...). Pero no se trata de grandes donaciones, se trata de que todos aportemos un poquito”, subrayó.

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