Gisella López Lenci

“Traigan sus propias bebidas”, decía la cordial invitación que envió por correo electrónico Martin Reynolds, secretario personal del primer ministro del , . Era el 20 de mayo del 2020, y mientras todos los británicos -y buena parte del mundo- estaban confinados en sus casas para contener los contagios de , los empleados de Downing Street asistían a una fiesta para “disfrutar del buen tiempo y tomar unas copas con distancia social”.

Más de un año y medio después, la reunión puede costarle el puesto a Johnson. Una reunión que, además, no ha sido la única, sino que se suma a una larga lista de eventos sociales celebrados por funcionarios británicos durante el 2020, cuando se suponía regían una serie de restricciones para la población.

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El primer ministro ante el Parlamento, excusas que ya suenan insuficientes cuando la popularidad de Johnson sigue en caída libre y su gestión ha estado plagada de escándalos y desaciertos.

“Me quiero disculpar. Sé que millones de ciudadanos de este país han hecho sacrificios extraordinarios durante los últimos 18 meses. Sé la angustia por la que han pasado, sin poder llorar a sus familiares, sin poder vivir su vida como querían o hacer las cosas que les gustan”, dijo ante los legisladores, en medio de abucheos de sus opositores.

Boris Johnson dijo ante el Parlamento que la reunión a la que asistió "técnicamente no quebrantó las normas". Habrá que esperar la reacción de su propio partido para saber si lo seguirán apoyando. REUTERS
Boris Johnson dijo ante el Parlamento que la reunión a la que asistió "técnicamente no quebrantó las normas". Habrá que esperar la reacción de su propio partido para saber si lo seguirán apoyando. REUTERS
/ UK PARLIAMENT/JESSICA TAYLOR

Sobre todo, porque el arrepentimiento vino edulcorado con argumentos de que “creía implícitamente que se trataba de un evento laboral” y “técnicamente podría decirse que estaba dentro de las normas”.

“Es un espectáculo patético. ¿Va a hacer lo correcto ahora y dimitir?”, le espetó su principal opositor, Keir Starmer, líder del Partido Laborista, quien consideró “ofensivo” para los británicos que su primer ministro ofrezca como disculpa el argumento de que “no sabía que iba a una fiesta”.

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Boris Johnson ha logrado salirse de varios problemas que lo tenían complicado, pero yo creo que esto ya colmó el vaso, en especial porque es un tema que involucra a la gente pues estas fiestas se realizaron cuando el gobierno le exigía a los británicos medidas estrictas, comentó a este Diario la abogada y experta en asuntos europeos, Paulina Astroza, profesora de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la Universidad de Concepción, Chile.

“Además, los británicos están cansados de las salidas de contexto de Johnson, las encuestas van a pique, no solo dentro de los laboristas, sino también dentro de los conservadores, agrega.

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Johnson “toma ahora a los británico por idiotas pretendiendo que ‘no sabía que era una fiesta’”, reaccionó Hannah Brady, portavoz de una asociación de familiares de muertos por Covid-19.

Manifestantes protestan contra Boris Johnson antes de su presentación en el Parlamento, donde se disculpó por haber asistido a un evento social en pleno confinamiento.  (AP Photo/Frank Augstein)
Manifestantes protestan contra Boris Johnson antes de su presentación en el Parlamento, donde se disculpó por haber asistido a un evento social en pleno confinamiento. (AP Photo/Frank Augstein)
/ Frank Augstein

¿Cuánto resistirá Johnson?

Un punto en contra de Boris Johnson es que sus compatriotas ya no lo quieren. El 56% de los 5.391 adultos encuestados el martes en un sondeo de YouGov consideraron que debería dimitir. Y a fines de diciembre, señalaba que su aprobación apenas llegaba al 24%.

“Johnson siempre fue muy polémico, durante su propia gestión como alcalde de Londres y también durante las negociaciones del ‘brexit’, cuando se tornó en el principal crítico de Theresa May, la exprimera ministra. El Partido Conservador ya se ha arriesgado bastante por él y tampoco se esperaba mucho de su gobierno”, señala Astroza.

Para los laboristas, es claro que la salida de Johnson es un hecho. Pero no depende de ellos. Es el Partido Conservador -que aún dirige el primer ministro- el que tendría que definir si llama a unas elecciones internas para sustituirlo.

Según explica Reuters, la impugnación del liderazgo de Johnson puede desencadenarse si el 15% de los diputados conservadores escriben cartas pidiendo un voto de confianza al presidente del Comité 1922 del partido, que representa a los legisladores que no tienen cargos en el gobierno. Los conservadores tienen 360 diputados, por lo que tendrían que escribirse 54 cartas de este tipo para que se convoque un voto de confianza.

Varios legisladores conservadores han manifestado su descontento con Johnson, pero nadie ha dicho aun públicamente que haya escrito al presidente del Comité 1922, Graham Brady. Las cartas son confidenciales, por lo que Brady es la única persona que sabe cuántos lo han hecho en realidad.

La variante ómicron ha vuelto a ejercer mucha presión a los hospitales británicos ante el dramático aumento de casos. EFE/EPA/ANDY RAIN
La variante ómicron ha vuelto a ejercer mucha presión a los hospitales británicos ante el dramático aumento de casos. EFE/EPA/ANDY RAIN
/ ANDY RAIN

“Las opciones son que dimita voluntariamente y se nombre a un nuevo líder del Partido Conservador, pero esto se puede forzar también a través de una moción de censura, y se tendría que negociar la formación de un nuevo gobierno sin él a la cabeza, o se llama a elecciones anticipadas. Yo creo que sus días están contados en el gobierno”, explica Astroza.

La gestión de la pandemia, sobre todo en las primeras semanas, fue muy criticada. No obstante, luego enmendó el rumbo y emprendió restricciones a la población para contener el virus. Sin embargo, es en este contexto en que se realizaron las reuniones sociales de los funcionarios del gobierno.

A esto habría que sumar la crisis de abastecimiento que ha padecido el país como consecuencia del ‘brexit’. La más sonada fue que motivó una escasez de combustible en los diferentes grifos del país durante varias semanas. “Estos problemas no la han ayudado a tener una imagen de buen gestor, de buen administrador de crisis”.

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