Cristina, la hermana del rey que llevó a la crisis a la Corona
Cristina, la hermana del rey que llevó a la crisis a la Corona
Redacción EC

Madrid (DPA) Cristina era de sus dos hermanas la que tenía un vínculo más estrecho con el hoy rey de España, tres años más joven. Felipe y ella compartían aficiones deportivas y tenían caracteres parecidos.

Pero aquella relación se rompió hace ya algún tiempo, cuando Felipe y Letizia, por entonces aún príncipes, se apartaron de ella para evitar daños al reinado que comenzó apenas hace una semana.

Recluida en Ginebra, donde se fue con su marido y con sus cuatro hijos hace casi un año, alejándose de la presión mediática, Cristina quedó completamente al margen de la familia real incluso antes de salir oficialmente de ella con la llegada de su hermano al trono.

La casa real apartó de la agenda oficial a su marido, Iñaki Urdangarin, a finales de 2011, poco antes de que el juez lo imputase en el caso que asestó el peor golpe a la monarquía española y amargó los últimos años de reinado a Juan Carlos.

Con su marido, ella fue apartada de facto, porque nunca más volvió a participar en un acto oficial, hasta el punto de que fue excluida de todos los actos en torno a la abdicación de su padre y la proclamación de su hermano la semana pasada.

Para entonces, Felipe y Letizia hacía ya tiempo que habían retirado la palabra al matrimonio. Hace años, las dos parejas tenían una estrecha relación. Su hermana y su cuñado habían sido incluso cómplices en el noviazgo entre Felipe y la ex periodista.

Cristina cerró siempre filas con su marido, con el que se casó en Barcelona en 1997, en la segunda boda real de la España democrática después de la de su hermana mayor, Elena, dos años atrás.

Ella y el jugador de balonmano se conocieron oficialmente en 1996 durante los Juegos Olímpicos de Atlanta, aunque Cristina ya se había fijado en el alto y rubio deportista a principios de los 90 en un centro de entrenamiento en las afueras de Barcelona.

Pese a lo que la Justicia iba descubriendo sobre su marido, acusado de haberse apropiado de seis millones de euros de dinero público junto a su ex socio, ni se divorció ni renunció a sus derechos en la línea de sucesión al trono, lo que habría quitado presión a la Corona, sino que se mantuvo firme junto a él pese al desprestigio y el hundimiento de la imagen de la monarquía.

El año pasado, el escándalo la salpicó ya de lleno, y el daño a la institución monárquica se hizo aún mayor. En abril fue imputada por primera vez por el juez José Castro, instructor del caso en torno a Urdangarin, que la consideró cómplice del ex deportista. Pero una instancia superior anuló luego la imputación.

En enero de este año llegó la segunda imputación y al mes siguiente, Cristina se convertía en el primer miembro de la familia real en ser interrogado por la Justicia al sentarse como imputada frente al magistrado que hoy decidió procesarla por delito fiscal y blanqueo de capitales.

No son pocas las voces que tras la abdicación de Juan Carlos, anunciada el 2 de junio, sitúan directamente la situación judicial de su hija. "No tiene relación de causa efecto", aseguró sin embargo la semana pasada su abogado, Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución española.

La haya o no, lo cierto es que Cristina se ha quedado sola. Porque la casa real española fue construyendo en los últimos tiempos un muro de contención en torno a una mujer que hace años era un ejemplo de modernidad en la institución monárquica.

Nacida el 13 de junio de 1965 en Madrid, ella fue de hecho la primera de la familia real en tener un título de licenciada universitaria: en Ciencias Políticas, una carrera que cursó en la Universidad Complutense de Madrid.

Después hizo un master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York y luego prácticas para la UNESCO en París.

Se instaló después en Barcelona y comenzó a trabajar para Fundación La Caixa, la misma para la que continúa haciéndolo y la cual le facilitó el año pasado un puesto en Ginebra para dejar atrás la presión de España.

En Ginebra habrá conocido la decisión del juez de procesarla. Y la reacción de la casa real que ahora encabeza aquel hermano al que tanto le unió hace años: "Pleno respeto a la independencia del poder judicial", señaló la institución.