El acusado Josef Schutz esconde su rostro detrás de una carpeta mientras espera el inicio de su juicio en Brandenburg an der Havel, en el noreste de Alemania, el 7 de octubre de 2021.(Foto: Tobias Schwarz/ AFP)
El acusado Josef Schutz esconde su rostro detrás de una carpeta mientras espera el inicio de su juicio en Brandenburg an der Havel, en el noreste de Alemania, el 7 de octubre de 2021.(Foto: Tobias Schwarz/ AFP)
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Con 100 años de edad, se encuentra enfrentando un juicio en su contra por haber sido cómplice de miles de crímenes en el campo de concentración de Sachsenhausen. Su abogado dijo que el acusado no iba a hablar, pero con un tono claroel alemán más viejo juzgado por crímenes nazis defendió este viernes su “inocencia”.

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En su segunda audiencia ante el juez, este exguardia del campo situado cerca de Berlín declaró con firmeza. “No sé nada al respecto”, afirmó Schutz, que, pese haber sido un excabo primero de la división “Totenkopf” (cabeza de muerto) de las SS, defendió ser “inocente”.

Todo aparece hecho trizas en mi cabeza”, afirmó Schutz, que se lamentó de estar “solo” en el banquillo de los acusados del tribunal de Brandenburg an der Havel, en el este de , donde debe comparecer hasta principios de enero.

Estas declaraciones fueron interrumpidas rápidamente por su abogado, que la víspera había explicado que el acusado no hablaría sobre el periodo de la Alemania nazi. “Nos habíamos puesto de acuerdo con la defensa sobre este procedimiento”, protestó el letrado.

Schutz está acusado de “complicidad” en el “asesinato” de 3.518 prisioneros en el campo de Sachsenhausen entre 1942 y 1945.

Esta segunda audiencia estuvo dedicada a su vida antes y después de la .

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Juventud en una granja

Tras haber llegado solo al tribunal, andando con un andador pero con un paso relativamente seguro, el acusado habló con precisión sobre su pasado, pero sin evocar sus actividades en el campo nazi.

En concreto, recordó su trabajo durante su adolescencia en una granja familiar en Lituania junto con sus siete hermanos y hermanas, y su posterior reclutamiento en el ejército en 1938.

Tras la guerra, fue trasladado a un campo de prisioneros en Rusia y después se instaló en Alemania, en Brandeburgo, una región al lado de Berlín. Trabajó como campesino y más adelante de cerrajero.

El acusado, de cabello blanco, estatura media y con gafas, recordó sus aniversarios celebrados junto con sus hijas y nietos o la admiración que su mujer sentía por él. “Ella me decía constantemente: ‘No hay otro hombre como tú en el mundo’ “, explicó.

Sin embargo, generó cierta estupefacción en la sala cuando aseguró que no “aprendió a hablar alemán hasta [su] retorno de Rusia”, en 1947.

Por su parte, Christoffel Heijer, de 84 años y que compareció como testigo al haber perdido a su padre en el campo, señaló con el dedo hacia el acusado y dijo, emocionado: “puedo entender que, movido por el miedo o las represalias, usted no desertara. Pero ¿cómo pudo usted dormir en paz durante tanto tiempo?”.

El juicio se celebrará en 20 audiencias de dos horas debido a la edad del acusado.

Schutz tenía 21 años cuando empezó sus tareas en el campo de concentración. Es sospechoso de haber fusilado a prisioneros soviéticos, “de ayuda y complicidad en asesinatos sistemáticos” con gas venenoso Zyklon B y de “la detención de prisioneros en condiciones hostiles”.

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Supervivientes del Holocausto entre las partes civiles

Desde que fue abierto, en 1936, hasta su liberación por los soviéticos, el 22 de abril de 1945, por el campo de Sachsenhausen pasaron unos 200.000 prisioneros, principalmente opositores políticos, judíos y homosexuales.

Decenas de miles de ellos murieron de agotamiento debido a los trabajos forzados y a las crueles condiciones de detención.

Varios supervivientes de Sachsenhausen se presentaron como acusación popular.

Algunos no disimularon su decepción, este viernes, ante el mutismo del acusado.

¡Simula que no sabe nada pese a que recuerda todo perfectamente y con detalle!”, declaró enfadado Antoine Grumbach, un francés de 79 años, cuyo padre participó en la resistencia y fue asesinado en Sachsenhausen.

¡No está senil! Es pura manipulación del abogado, que ha optado por esta estrategia del silencio”, añadió, al término de la audiencia.

Tras un pasado marcado por la poca presión judicial sobre los autores de crímenes nazis, Alemania juzgó y condenó a cuatro exmiembros de las SS en los últimos diez años, al extender a los guardias de los campos y a otros ejecutores de las órdenes nazis la acusación de complicidad por asesinato.

En los últimos años, cuatro exoficiales de las SS fueron condenados por estos cargos.

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