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El presidente del gobierno español, , reiteró este viernes que no permitirá en octubre la celebración de un referendo de autodeterminación en , y pidió al presidente catalán Carles Puigdemont que recupere la "mesura".

"La sociedad catalana necesita que se le proteja de un proyecto radical y divisivo que se intenta imponer a las bravas", denunció Rajoy en una conferencia de prensa en Madrid.

"No habrá ningun referéndum el 1 de octubre y no lo habrá porque el Tribunal Constitucional ha dicho claramente que es inconstitucional y por tanto ilegal", insistió el jefe de gobierno.

A comienzos de semana, el independentista Puigdemont había asegurado que seguirá con los preparativos, pese a los riesgos de diligencias judiciales y sanciones para él y todos cuantos participen en la organización de la consulta.

"El gobierno catalán tiene que entender que no puede estar anunciando a todo el mundo que quiere liquidar la ley, que quiere pasar por encima del Estatuto de Autonomía (de la región), por encima de la Constitución", le respondió Rajoy este viernes.

"Eso no sirve nada más que para generar frustración, tensión y división. Necesitamos un poco de mesura, moderación y sentido común".

Igualmente, anunció que el gobierno ha recurrido al Constitucional para pedirle que anule una reforma del reglamento del Parlamento catalán.

Dicha reforma fue adoptada esta misma semana, para facilitar de manera exprés (con un solo debate y sin enmiendas) la tramitación de la ley de convocatoria del referendo.

Por otro lado, el jefe del ejecutivo español pidió al gobierno catalán que escuche el llamamiento lanzado la víspera por una de las principales asociaciones patronales de Cataluña contra sus "planes rupturistas".

Según un sondeo reciente, un 49,4% de los catalanes se opone a la secesión, mientras que un 41% está a favor. Más allá de esta dicotomía, más un 70% desea que se celebre un referéndum.
A la espera del 1 de octubre, ni Puigdemont ni Rajoy desvelan sus cartas.

Los independentistas mantienen el secreto sobre su organización, y Rajoy tampoco dice cómo hará a nivel práctico para impedir físicamente la celebración de la consulta.