"Tener dos mamás, tener una familia distinta".
"Tener dos mamás, tener una familia distinta".
Carlos J. Zelada

¿Tiene usted hijas o hijos? Imagine por un minuto que, por un capricho burocrático, funcionarios públicos le dicen a usted, madre o padre, que su vínculo filial no es tal. Que no existe para las normas de su Estado. Que mejor se vaya a vivir con su familia a otro país.

D nació en México, y pronto cumplirá siete años. Es hijo de Darling y Jenny, dos peruanas casadas que llevan juntas casi una década. De acuerdo con la Constitución peruana, D también es peruano. Teniendo esto en mente, Darling y Jenny inscribieron a D en el Registro de Hijos Peruanos Nacidos en el Exterior, una dependencia del Ministerio del Interior. Allí, nuestras autoridades consignaron la maternidad de ambas, transcribiendo lo que la partida de nacimiento mexicana de D decía: que tiene dos mamás.

El problema comenzó en diciembre de 2016, cuando Darling y Jenny se acercaron a Reniec para solicitar el DNI de D, que debía consignar lo que el Ministerio del Interior ya había reconocido como cierto. Tras varias vueltas, en enero de 2017, el documento fue emitido, pero reconociendo solamente la maternidad de Darling. Para , Jenny no existía: tan solo era una madre de facto. Como estoy seguro usted habría hecho, Darling y Jenny cuestionaron de inmediato esta decisión. Reniec desestimó el pedido, indicando, además, que lo ocurrido “no generaba agravio alguno”.

En junio de 2017, Darling y Jenny decidieron acudir al Poder Judicial y presentar un recurso de amparo buscando que de una vez por todas el Estado les reconozca como lo que son junto a D: una familia con dos mamás. Hace una semana, Jenny por fin pudo presentar su testimonio ante el juez. Reniec, que tanto se opuso, ni siquiera acudió a la audiencia.

En el fondo, lo que Darling y Jenny exigen es que no se prive a D de gozar del reconocimiento jurídico pleno de su familia tal cual es, esa que han construido por siete años junto a él. ¿Se imagina qué pasaría con D si ya no estuviera Darling? Para Reniec, Jenny tiene derechos sobre su propio hijo solo en territorio mexicano. Esto trae serias consecuencias cotidianas para D: Jenny no puede brindarle un seguro de salud, no puede viajar sola con él, no puede inscribirlo en el colegio como su madre. Allá sí, pero aquí no. Para quienes creemos firmemente en la libertad, he allí el pecado capital de Reniec en este asunto: ¿quién es el Estado para decirnos que algunas familias son imposibles? No es ilícito tener dos mamás.

La causa de D, Darling y Jenny ha recibido importante respaldo. La Defensoría del Pueblo, la Comisión Nacional contra la Discriminación, y las facultades de Derecho de American University y de la Universidad del Pacífico han presentado informes al juez que concluyen todos lo mismo: que la negativa de Reniec de incluir a las madres de un niño en su DNI, en igualdad de condiciones a las que están sometidos las niñas y niños de familias heterosexuales, es contraria a los estándares más básicos del Derecho y podría llevar a una sanción internacional futura contra el Perú.

Tener dos mamás, tener una familia distinta. Se juega mucho el Perú en esta decisión del Segundo Juzgado Constitucional de Lima. Mi certeza es que el juez no solamente enmendará el despropósito ocasionado por Reniec, sino que también reconocerá que estos cuatro años de litigio absurdo han causado un daño enorme a las vidas de D, Darling y Jenny. Que este sea, además, el inicio de un presente en el que todas las familias, todas de verdad, puedan vivir en plenitud.

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