El presidente estadounidense Joe Biden firma una orden ejecutiva luego de hablar sobre los planes de su administración para responder a la crisis económica, el pasado 22 de enero del 2021. (Foto: Jonathan Ernst/Reuters).
El presidente estadounidense Joe Biden firma una orden ejecutiva luego de hablar sobre los planes de su administración para responder a la crisis económica, el pasado 22 de enero del 2021. (Foto: Jonathan Ernst/Reuters).
Eric Posner

Profesor en la Universidad de Chicago

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ha señalado , que incluye planes para reformar la inmigración, estimular la economía y fortalecer la respuesta al . Biden respeta al Congreso y ha enfatizado la importancia de actuar a través de él. Durante la campaña, no tuvo reparos en criticar al entonces presidente Trump por abusar de su autoridad ejecutiva. Pero los demócratas deben tener cuidado con lo que desean. Si bien muchas reformas de la presidencia están atrasadas, una presidencia debilitada obstaculizaría la gobernanza nacional y las políticas demócratas en particular.

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Considere la regulación climática. Cuando los demócratas controlaron la presidencia y ambas cámaras del Congreso en el 2009, el Senado bloqueó la ley que habría reducido las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, se logró un gran progreso en la regulación climática durante el mandato de Obama. La razón es que implementó unilateralmente regulaciones climáticas, basándose en la autoridad para regular la contaminación otorgada por la Ley de Aire Limpio.

Otro tema urgente es la inmigración. El 2010, el Congreso debatió la Dream Act, que habría otorgado estatus legal a las personas que ingresaron ilegalmente al país cuando eran niños. Una vez más, el Senado bloqueó el proyecto de ley. Posteriormente, Obama otorgó protecciones , usando su autoridad unilateral bajo las leyes de inmigración. Biden ha propuesto una ambiciosa reforma al Congreso, pero la legislación puede llevar meses o años o es posible que nunca se apruebe.

Es cierto que cuando asumió el poder, revirtió algunas de las acciones unilaterales de Obama, causando daños al medio ambiente, el sistema de inmigración, los seguros médicos y la regulación financiera. También usó sus poderes para desatar una guerra comercial destructiva. Pero el punto es que ahora, con Biden será difícil, si no imposible, revertir los cambios de Trump a menos que Biden tenga los mismos poderes para emprender acciones unilaterales.

Los liberales también se quejan de que hay demasiados estatutos de emergencia, que otorgan al presidente poderes mejorados en una declaración de emergencia. Y, sin embargo, una de las principales quejas contra Trump fue que no utilizó plenamente sus poderes de emergencia para abordar la pandemia. Para que Biden siga adelante con su plan de formular una respuesta más agresiva a la pandemia, deberá confiar en los poderes de emergencia que Trump ignoró.

Biden logrará poco si no puede usar los poderes unilaterales tradicionales. El margen demócrata en el Senado es demasiado pequeño para que impulse leyes ambiciosas en el Congreso, que es reacio y lento incluso cuando las mayorías en ambas cámaras están de acuerdo con el presidente.

Pero los demócratas deben comprender que, debido a la estructura del sistema constitucional, se benefician de una presidencia poderosa más que los republicanos. No se trata solo de que el Congreso, por su naturaleza, se mueve lentamente y hace poco, lo que a menudo conviene a los republicanos, ya que tienden a preferir el statu quo. La aprobación del Congreso requiere el consentimiento del Senado, que está desproporcionadamente influenciado por senadores conservadores. Si el poder se traslada de la presidencia al Congreso, la política nacional se desplazará hacia la derecha con el tiempo.

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Una posible lección de los años de Trump es que el riesgo de abuso por parte del presidente es tan grande que la presidencia debería ser despojada de poderes, incluso si eso significa que el gobierno se vea afectado. Los demócratas que planean actuar de acuerdo con este punto de vista deberían prepararse para un gobierno debilitado que no podrá resolver los problemas más urgentes.


–Glosado y editado–

The New York Times ©

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