Las primarias en su recta decisiva, por Carlos Novoa
Las primarias en su recta decisiva, por Carlos Novoa
Carlos Novoa

La designación de los candidatos demócrata y republicano tiene en vilo no solo a Estados Unidos, sino a gran parte del mundo por tratarse de los finalistas que disputarán la elección del sucesor de Barack Obama el 8 de noviembre próximo.

No es para menos. El presidente estadounidense marca la pauta de temas trascendentes en el mundo, como son la economía y la seguridad internacional, dada la insoslayable condición de EE.UU. como potencia hegemónica mundial.

Desde su creación en el siglo XVII con la llegada de colonos que escapaban de la persecución religiosa en Inglaterra, el territorio ahora conocido como Estados Unidos se concibió, por su enorme extensión, de grupos autónomos. Hoy, la síntesis del gobierno federal es una sola nación que cree en lo mismo, pero cada uno de los 50 estados tiene sus propias reglas. 

En esta primera etapa de elecciones primarias, los partidos Demócrata y Republicano asisten a intensos procesos electorales en cada uno de los estados, para finalmente en julio designar al candidato ganador. 

En el lado demócrata, el senador Bernie Sanders disputa la nominación con Hillary Clinton, esposa del ex presidente Bill Clinton y secretaria de Estado durante el primer gobierno de Obama. En la tienda republicana, Ted Cruz, senador por Texas; John Kasich, gobernador de Ohio, y el mediático multimillonario Donald Trump se la juegan para obtener la nominación.

Para los republicanos, la elección de noviembre será crucial, porque el objetivo es volver al gobierno tras ocho años de administración demócrata. Trump representa la amenaza de no llegar al poder por el radicalismo de sus propuestas, aunque tenga el apoyo de un importante sector de los electores que buscan un discurso abierto y alejado de lo políticamente correcto. Es decir, para Trump parece más fácil ganar la designación republicana, pero no tanto la presidencia, porque después de julio el espectro de votantes será más amplio y allí quedarán expuestos de otra manera los intereses nacionales. 

Esto lo han interpretado los republicanos, que están juntando esfuerzos para articular una sola candidatura que frene a Trump y, sobre todo, pueda enfrentar con éxito al representante demócrata. Trump es visto como alguien que genera violencia en torno a su campaña pese a liderar las encuestas. Aunque Ted Cruz y John Kasich compiten en forma paralela en la tienda republicana, sus precandidaturas no son vistas con distancias por los estrategas.

En la tienda demócrata, la disputa entre Clinton y Sanders no deja de ser feroz. La ex primera dama, de 68 años, aspira mantener el legado Clinton y llegar a la Casa Blanca. No obstante, tiene el camino difícil porque sus enemigos critican su trabajo como secretaria de Estado debido a la estrategia de seguridad en zonas controversiales como el Medio Oriente. 

Es allí donde Clinton tendría que apelar a su experiencia de gobierno, tanto al lado de su esposo Bill y luego en un cargo ejecutivo con Obama, para mostrar las credenciales que podrían suponerle el acceso a la presidencia.

Por su parte, la ventaja de Sanders es que se trata de una figura nueva que siempre refresca el ‘establishment’ estadounidense, que antes de Obama se dividía entre los Bush y Clinton. Sanders es todo lo contrario a un político frívolo y esa es su principal arma.