"Así, desde que asumió el poder, Vizcarra mostró un agudo olfato para conseguir, mediante gestos audaces, la confianza de la mayoría de los peruanos", escribe Fernando Berckemeyer. (Ilustración: Giovanni Tazza).
"Así, desde que asumió el poder, Vizcarra mostró un agudo olfato para conseguir, mediante gestos audaces, la confianza de la mayoría de los peruanos", escribe Fernando Berckemeyer. (Ilustración: Giovanni Tazza). / Giovanni Tazza
Fernando Berckemeyer

El éxito de un buen autor se produce en el momento en el que uno le dice: “ya, me olvido de que esto es un cuento, te creo”. Los entendidos suelen describir este momento, siguiendo a Coleridge, como el de la “suspensión de la incredulidad”. El instante en el que uno deja de preguntarse si se dio o si podría haberse dado lo que le están contando, para simplemente poner toda su fe en quien se lo cuenta. Perspicaz como suele ser, el lenguaje común se refiere a este fenómeno diciendo que, a partir de ese momento, un autor “te tiene”.