Cuatro decisiones “brillantes” de y sus “astutos” asesores pusieron súbitamente en escena la vacancia presidencial.

, con su ya célebre “si quisiéramos presentamos varias [cuestiones de confianza] simultáneamente y en cinco días los cerramos”. Luego, el Consejo de Ministros, que en la que inventan que la ‘bala de plata’ ya dio en el blanco. Siguió el nombramiento de y, finalmente, el retorno de Aníbal Torres, el provocador en jefe, a la PCM como jefe de asesores.

¿Cómo entender la híper provocación adicional que constituyen los nombramientos de , y ?

Ensayo una reconstrucción de los hechos de los últimos días con fuentes propias y citas de terceros que también las tienen.

Castillo se enteró el mismo 26 de noviembre de que el detenido jefe de la DINI quería colaborar con la justicia. Trató de presionarlo para que callara. No lo logró y este empezó a trabajar con la justicia y ofrecer audios a la fiscalía que serían una bomba. El 28 de noviembre lo dio por perdido y, por eso, lo cesó como jefe de la DINI. El viernes 3 de diciembre Fernández fue liberado por el Poder Judicial, lo que lo hace mucho más peligroso.

Sé que Castillo también conocía que se había acogido a la colaboración eficaz y ya estaba informando a la fiscalía. Probablemente, incluyendo a Geiner Alvarado como el canalizador de las entregas que llegaron a sumar S/4 millones, las que le permitieron a hacerse de manera tramposa de un terreno del Estado valorizado en US$47,6 millones.

En ese contexto y con un Castillo en pánico, vienen lo sucesos del pasado sábado y, sobre ellos, cito a Augusto Álvarez en “La República”: “Castillo le comentó al ministro Daniel Barragán –muy cercano Antauro Humala– que el jueves 15 de diciembre los reservistas tomarían el Congreso –a lo Trump– y le solicitó que les dijera a los comandantes generales que, ante ello, se quedaran quietos. Barragán lo hizo y la respuesta del jefe del Comando Conjunto fue que ellos respetaban la Constitución. Acto seguido renunció”.

Castillo decide que hay que volver a intentarlo. No encuentro otra explicación para nombramientos tan provocadores en un contexto en el que requería seguir jugando al gobierno dialogante.

El nombramiento de Bobbio, que es una versión más sulfurosa y prepotente del renunciante Barragán, es sin duda una indicación de Antauro, asegurándole que con este operador las cosas serán diferentes.

Súmense a Barrantes, un jefe de la DINI vinculado al Movadef, y a Noblecilla, alter ego de Guillermo Bermejo, en el viceministerio que ve los conflictos sociales, no precisamente para buscar acuerdos.

En conjunto, dan cuenta de que Castillo no se prepara para la paz, sino para la guerra. Ha puesto en posiciones clave a gente del ultra radicalismo violentista a quienes, además, la democracia les importa un comino.

¿Cómo influye esto en la votación de la vacancia?

Sin duda, no beneficia a Castillo.

A estas alturas, es clarísimo que lo de Fernández y Marrufo no son rayos en cielo despejado. Que lo que viene es una tormenta eléctrica de proporciones. Seguirán aumentando los colaboradores eficaces y testigos protegidos con informaciones cada vez más complicadas para él. Los varios que ya están en prisión preventiva por tres años o en fugas incómodas se preguntarán por qué no salvar también el pellejo.

¿Por qué las bancadas oficialistas tendrían que enterrarse con él? Sobre todo, si quien lo reemplazaría es alguien muy cercana a ellos. De hecho, todas las bancadas oficialistas votaron a favor de exonerar a de la acusación que la habría sacado de la vicepresidencia.

Aun así, no es seguro que los 87 votos se obtengan.

Y es que, si algo ha aprendido muy bien Castillo, es el negocio de la compra y venta de votos en el Congreso. Si Montesinos podía exhibir un máster en la materia, Castillo merece un doctorado. Le falta la tesis y, siendo para él un tema sensible, decidió ganársela por aclamación, con el espectacular jale de Heidy Juárez.

Ella ya había firmado por esta vacancia, argumentando: “Ha llegado la hora de que Castillo deje la victimización, rinda cuentas al país y asuma la responsabilidad por sus actos. El Perú es mucho más que este gobierno improvisado y corrupto. Y si nos vamos todos lo haré con la frente en alto”. ¡Y se fue! Pero a comprar el fajín que luce como ministra de la Mujer.

¿Cuántos votos más puede haber conseguido con métodos prohibidos? No lo sabemos.

Si esta vez se salva, Castillo sabe que no puede no cerrar el Congreso. Para empezar, porque, como ha dicho bien Edward Málaga, nada en la Constitución prohíbe un cuarto o quinto pedido de vacancia. ¿Surrealista? ¡Sí! Pero no tanto como el hecho de que hayamos tenido ya 81 ministros y que, en promedio, cada cinco días se cambie a un viceministro.

Si lo dejan, buscará la forma de dar el zarpazo. El que pestañea pierde, sea la curul o la presidencia.

Carlos Basombrío Iglesias es analista político y experto en temas de seguridad

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