"¿Cuál va a ser el futuro de las ciudades? Nadie lo sabe". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"¿Cuál va a ser el futuro de las ciudades? Nadie lo sabe". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Marco Kamiya

ONU-Habitat, División de Conocimiento e Innovación

¿Cómo imagina el futuro de las ciudades? En 1898 la unión internacional de planificadores urbanos se reunió en un congreso en Nueva York. La discusión se concentró en un peligro inminente: la acumulación de estiércol de los caballos en las calles. Las proyecciones mostraban una situación insostenible con acumulación de heces de varios metros para 1950, lo que inundaría las calles con lodo, excremento y orines equinos que harían la vida imposible a los ciudadanos.

Nadie imaginó que el automóvil haría su aparición masiva en la siguiente década, y que desplazaría a las carrozas y eliminaría de las ciudades a los animales de transporte y carga. Así, la imagen del futuro cambió. En 1927 se estrenó “Metrópolis”, del cineasta alemán Fritz Lang, una película ambientada 70 años adelante, en el 2000, con coches voladores en una sociedad deshumanizada pero tecnológicamente muy avanzada.

Veinte años después, en 1952, Isaac Asimov publicó “Fundación”, obra maestra de la ciencia ficción, en la que Hari Seldon, un científico especialista en psicohistoria, descubre que la humanidad tiende a su destrucción y diseña un plan para evitar el fin del mundo. En la novela se describe la Enciclopedia Galáctica, un sistema con el conocimiento de todo el universo integrado por computadoras, mucho antes de la aparición de Internet.

Esta reflexión nos muestra que, primero, avizorar el futuro no es fácil. Requiere de gran capacidad de síntesis y perspectiva –no existe el perfecto pronosticador–. Y segundo, un pronosticador no es lo mismo que un vidente (y ambos son diferentes a un escritor de ciencia ficción). El pronosticador utiliza datos y métodos científicos para anteponerse a los problemas del futuro, el clarividente no tiene necesidad de explicar la naturaleza de sus profecías. No obstante, todos los sistemas, y en especial el sector público, requieren de buenos pronosticadores para poder tomar buenas decisiones.

Philip Tetlock, autor de “Superpronosticadores: el arte y la ciencia de la predicción”, quien se dedica a mejorar los sistemas de pronóstico para diseñar políticas más eficaces, indica que los mejores analistas del futuro no son aquellos con muchos títulos o educación sino aquellos que son flexibles y humildes. Así son más capaces de ajustar y acertar en sus predicciones.

¿Qué se discute hoy acerca del futuro urbano? Una forma de saberlo es revisar los temas que se preparan para el Décimo Foro Urbano Mundial, organizado por ONU-Hábitat, que se celebrará en Abu Dabi, ciudad de los Emiratos Árabes Unidos, en febrero del 2020. El tema central es la innovación urbana, y las mesas de discusión tendrán un fuerte componente de ideas innovadoras, abarcando tecnologías y procesos para la mejora de las urbes. Por ejemplo, cada vez se habla más de las ciudades flotantes como posible paliativo contra el cambio climático que aumenta el nivel del mar. El tema de la movilidad aérea, con drones para transporte de carga y locomoción humana, está también en la agenda.

Pero los estimados cuantitativos futuros que se van a discutir en el evento muestran también tendencias preocupantes. Algunos ejemplos: 1) Aumento del efecto del cambio climático. Es difícil que para el 2050 se logre detener el umbral de temperatura de 2° respecto a los niveles previos a la revolución industrial –según datos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático–. 2) Prevalencia de barrios marginales: se espera que más de 3 mil millones de personas residan en ellas en el 2050 (cifras de Naciones Unidas). 3) Ciudades inviables por insuficiente espacio para caminos y espacios públicos –información del Instituto Marron de Nueva York–. 4) Crecimiento intensivo que no produce empleo y genera pobreza, especialmente en el mundo en desarrollo –según varias fuentes–.

Aunque también están las visiones optimistas: 1) Espacios públicos reprogramables –visión del Foro Económico Mundial–. 2) Tecnologías de georreferenciamento (GPS, en inglés) que permiten contener la criminalidad con mejor planificación. 3) Sistemas de transporte urbano aéreo que descongestiona el tráfico –las empresas automotrices ya están trabajando en esto–. 4) Desarrollo de sistemas participativos para mejora de vecindades y ciudades –ya en avance en todo el mundo desde Brasil hasta Rusia, pasando por ciudades de Asia–.

¿Cuál va a ser el futuro de las ciudades? Nadie lo sabe, lo único cierto es que hay que prestar atención a los datos que nos muestran las tendencias para elaborar políticas más certeras y ser flexibles en su implementación y accionar. Las ciudades del futuro que superen los obstáculos y avancen al desarrollo serán aquellas con los mejores pronosticadores para avizorar los problemas y resolverlos hoy.

*Los comentarios del autor no comprometen a la institución a la que pertenece.

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