Cosecha en la Costa Verde, por Jorge Ruiz de Somocurcio
Cosecha en la Costa Verde, por Jorge Ruiz de Somocurcio
Redacción EC

Rolando Aguilar es pescador y buzo hace más de 20 años. El dirigente del Sindicato de Pescadores de Chorrillos nos explicaba hace una semana el funcionamiento de los ecosistemas en las playas de Chorrillos y Agua Dulce y de cómo las corrientes del sur traen arena y alimento para los peces y forman bancos de arena en las profundidades del litoral de Lima.

Ocurrió en la presentación del proyecto Nature Coast (NC) de la Universidad de Delft, en Holanda, convocado por la Autoridad de la Costa Verde. Rebautizado como la Cosecha de Arena, se basa en una técnica para ganar terreno al mar, trasladando arena desde bancos en el litoral hacia la playa y depositándola de la mano con las mareas. Días después, el 10 de mayo, El Comercio informaba en primera plana de 73 invasiones evitadas en Lima en lo que va del año. ¿Qué tienen en común con la Costa Verde? Un mismo problema: la falta de suelo.

Quien maneja el suelo, maneja la ciudad. Donde hay informalidad, tráfico de tierras, invasiones, es porque no hay una política de suelo. No hay suelo para vivienda popular y no hay suelo para hacer popular la Costa Verde.

En respuesta a este último reto, se convocó a los técnicos del proyecto holandés (NC) a un taller con los distritos ribereños, al Gobierno Central, la Marina, inversionistas, surfistas, pescadores y urbanistas. 

Holanda es el país que maneja mejor su condición marina. El 26% del país está bajo nivel del mar con un sistema de diques, canales y defensas. La Cosecha de Arena les permitió crear una península de 2 km de extensión por 1 km de penetración en el mar (más grande que la costa de Barranco) a un costo de 60 millones de euros. Es decir, 30 euros por m2. El valor del m2 de suelo eriazo en Lima.

En el taller hubo unanimidad en evaluar esta tecnología, sin copiarla. Y se acuñaron nuevos paradigmas para pensar la relación con el mar, pero con un nuevo plan maestro y otro modelo de gestión de la Costa Verde y no bajo seis caudillos distritales, como ahora ocurre. Aparecieron dos escenarios probables para dotar de playas al litoral en una primera etapa: La Herradura al sur que se cae a pedazos. Y la zona de San Isidro,  Magdalena y San Miguel al norte que no tienen playa.

Serían unos 6 km de playa que pueden costar unos US$200 millones, inversión atractiva para una alianza público-privada que incluya al Gobierno Central. Habría playa libre y gratuita todo el año, con servicios culturales, recreativos, deportivos para más de un millón de limeños. Podría ser el espacio público más democrático de Lima y de mejor calidad. Finalmente el fotocheck de la última semana nos evidencia una Lima con invasiones ad portas, primera en el ránking para hacer negocios en América Latina, con una nueva línea de metro, pero también la más contaminada en el continente, con basura incluida en sus playas, aunque con envidiables posibilidades en su Costa Verde ¿Qué quiere decir todo esto? Grandes potencialidades como metrópoli, pero falta de gobernabilidad.