Maria Cecilia  Villegas

Uchuraccay es el distrito más pobre del Perú. Solo el 39% de las casas tiene acceso a agua por red pública y el 5% tiene acceso a saneamiento (desagüe). En este distrito ayacuchano viven alrededor de 4.000 peruanos que se levantan cada día para sacar a sus familias adelante. El 84% de ellos vive con menos de S/300 al mes. Nueve de cada diez se dedican a la agricultura, en su mayoría de subsistencia, por lo que será muy difícil que logren escapar de la . Para llegar a Uchuraccay no hay camino asfaltado, ni tienen conexión a Internet. Oxamarca y Anguía, en Cajamarca, ocupan el segundo y tercer lugar, respectivamente, en pobreza. De acuerdo con cifras del INEI, el 23% de la población de los tres distritos es analfabeta y el 72% de la población de 15 años a más solo tiene educación primaria.

se impuso por un amplio margen en los 10 distritos más pobres del país, ubicados en Ayacucho, Cajamarca y Huancavelica. De hecho, nueve de cada diez ciudadanos de Uchuraccay votaron por Castillo. Y lo hicieron de manera racional, entendiendo que, si los políticos tradicionales no han logrado mejorar sus condiciones de vida, un campesino, un maestro rural, alguien como ellos, podría ser una mejor opción, ya que entiende su realidad. Este es un voto racional de poblaciones en absoluto abandono. En estos distritos, uno siente en mucha mayor medida que en el Perú no existe Estado.

El interior del país no ha sido nunca nuestra prioridad. Los distintos gobiernos implementaron programas de alivio de la pobreza, pero no de desarrollo económico, al no considerarlos rentables. A ello se suma que las distintas instituciones que operan en las regiones y los gobiernos locales realizan inversiones de manera aislada. La falta de acción coordinada impide que se aprovechen las complementariedades y sinergias, y los resultados no corresponden con el nivel de gasto. El Perú es un país de ingreso medio alto, esto significa que tenemos recursos suficientes que, administrados de manera adecuada, con una burocracia preparada y logrando reducir a niveles mínimos la corrupción, debería poder brindar servicios e infraestructura a todos sus ciudadanos. Pero Castillo prefiere entregarle S/1.750 millones a Petro-Perú.

Stiglitz y Sachs desarrollaron la teoría de la maldición de los recursos naturales. Según esta, los países ricos en recursos sufren de pobreza, desigualdad, mala calidad de servicios públicos, corrupción y crecimiento económico limitado, desperdician sus ingresos en proyectos improductivos y desarrollan culturas rentistas, instituciones débiles, conflictos sociales e inestabilidad.

Detrás de nuestra crisis política, se encuentra una falta de representación política real. El Perú vive una anomia institucional. Las instituciones han sido capturadas por distintos grupos de interés (argollas) que llegan al poder para satisfacer necesidades personalísimas y enriquecerse a costa del Estado y del desarrollo del país. Y, tal como han sido diseñadas las instituciones, los peruanos estamos maniatados. ¿Cómo podemos garantizar una representación política real de los peruanos que viven en Ccatupata, Caylla o Anguía?

El primer paso es aprobar una reforma política que genere los incentivos necesarios para que la clase política se renueve, para que haya una representación política real, con una burocracia capacitada para satisfacer las necesidades de los peruanos, sobre todo de quienes viven en pobreza y que, además, impida que organizaciones criminales capturen el poder.

El impacto negativo del gobierno de Pedro Castillo es mayor en las poblaciones más pobres del país. Hoy existen 10 millones de peruanos que están debajo de la línea de pobreza; esto es, que viven con menos de S/360 al mes. Y es a esos peruanos a quienes el Estado tiene la obligación de atender. Pero ¿cómo hacerlo si, por ejemplo, el ministro de Desarrollo Agrario Óscar Zea no tiene conocimiento alguno del sector y, como consecuencia, no se ha logrado comprar la urea que necesitan los pequeños agricultores, como los de Uchuraccay? ¿Cómo mejoramos la calidad y el acceso a educación, si desde el Minedu Rosendo Serna responde a los intereses del Fenate?

Hay una urgencia en el país. Y no es solo sacar a Castillo.

Maria Cecilia Villegas es CEO de Capitalismo Consciente Perú

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