“En la vida política también la 'anarquía se abate sobre el mundo'”. (Ilustración: Giovanni Tazza).
“En la vida política también la 'anarquía se abate sobre el mundo'”. (Ilustración: Giovanni Tazza).
/ Giovanni Tazza
Alonso Cueto

El gran poeta irlandés William Butler Yeats escribió el verso más citado hoy por la prensa en todo el mundo. Yeats –quien tenía raíces profundas en la tradición irlandesa– era también un testigo de su tiempo, algo que puso a prueba en varios de sus poemas y sobre todo en “La Segunda Venida”. Su interpretación de aquello que ocurría entonces es tremendamente actual. Hoy muchos repiten los famosos versos: “todo se desmorona; el centro cede; / la anarquía se abate sobre el mundo…”. Yeats escribió el poema hace poco más de 100 años, en 1919. La idea de que después de la Primera Guerra Mundial y en plena pandemia la marcha de la historia había quedado sin un centro, a merced de la anarquía, anticipa todo lo que ocurrió luego: el despilfarro de los años 20, la depresión del fin de esa década y el camino hacia la nueva guerra.

Todo eso puede estar ocurriendo hoy otra vez en un mundo que también ha perdido el centro. El resultado es, como dice Yeats, que “se suelta la marea de la sangre, y por doquier / se aniega el ritual de la inocencia”. Los siguientes versos son algunos de los más premonitorios: “Los mejores no tienen convicción, mientras los peores / están llenos de una intensidad apasionada”.

Basta ver lo que ocurre con una guerra que nadie había imaginado en el mundo para constatar las profecías de Yeats. Lo que diferencia a esta nueva guerra de las anteriores es que los involucrados tienen a la mano armas químicas de un efecto letal. Siempre ha habido invasores y dictadores llenos de “una intensidad apasionada”, pero los de antes no tenían las armas de las que dispone hoy el presidente . La guerra puede terminar no en una gran explosión, sino en la lenta marcha de nubes tóxicas por el mundo.

Y en el Perú de hoy puede decirse algo parecido, aunque con las nubes tóxicas de la informalidad. En la vida política también la “anarquía se abate sobre el mundo”. Se nombran ministros y funcionarios de bajísimo nivel moral y profesional, las calles están cercadas por actos de delincuencia, se producen arreglos entre los poderes para favorecerse mutuamente. Las figuras de la extrema izquierda y de la extrema derecha (son muy parecidas) ahora se confabulan para criticar un proyecto esperanzador como el del expresidente . El Colegio Médico insiste con toda razón en la destitución del . El nuevo secretario general de la presidencia, Jorge Alva Coronado, pide la destitución de Beder Camacho y de otros 15 funcionarios que se niegan a salir. Los buenos oficios del ministro de Economía se estrellan contra los de la ministra de Trabajo. En Petro-Perú se reemplaza al gerente general por un funcionario de su mismo entorno. Las preguntas del examen de ingreso a la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos (¿no se supone que lo que ocurre allí debía ser una muestra de orgullo para los peruanos?) se filtran. Algo parecido ocurre en la Universidad del Altiplano. El Gobierno no gobierna, la oposición no fiscaliza y la población mira con pasmo.

Esta situación de desgobierno, revelada gracias a la prensa, solo puede llevar a que en las próximas elecciones municipales y regionales los candidatos “fuertes”, que prometan mano dura, tengan más posibilidades. Lo más probable es que los ganadores de esa elección pertenezcan al espectro de la derecha o de la derecha radical. Solo esperamos que no recuerden también la alusión a esa “escabrosa bestia cuya hora llega al final” con la que Yeats termina su poema.

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