"Una revisión de las redes sociales del señor Bellido ha permitido que varios medios alerten de sus comentarios homofóbicos y misóginos".
"Una revisión de las redes sociales del señor Bellido ha permitido que varios medios alerten de sus comentarios homofóbicos y misóginos".
Daniela Meneses

Periodista y abogada

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La campaña electoral ya nos había alertado de que la victoria de no auguraba buenos resultados en todos los frentes para las necesidades de las mujeres y de la comunidad LGBTQI. Lo que hemos visto estos últimos días lo confirma.

Comencemos por el discurso de 28 de julio. Los derechos de la población LGTBQI fueron los  grandes ausentes. Sí hubo, en cambio, una sección sobre mujeres donde el presidente presentó cuatro propuestas: programa nacional de la mujer emprendedora; impulsar el sistema nacional de cuidados; financiamiento estatal de la rehabilitación integral de las víctimas de violencia sexual; y fortalecimiento del sistema nacional de justicia para proteger a las víctimas de violencia. Aunque se trata de propuestas potencialmente buenas, han sido presentadas de forma muy general y todo dependerá de los detalles (y de si se concretan). Recordemos, además, que no hubo mención a temas como el acceso a anticonceptivos o la interrupción voluntaria del embarazo.

Pasemos a hablar de los ministros. De los 19, solo dos son mujeres. El número no era tan bajo desde el 2006. No solo eso: las ministras de la Mujer y de Desarrollo e Inclusión Social ocupan, por supuesto, carteras clave, pero también existen mujeres capacitadas en minería, defensa, economía…

Lo peor de todo, sin embargo, no es la proporción. Lo peor de todo es el primer ministro , investigado por presunta apología del terrorismo. Una revisión de las redes sociales del señor Bellido ha permitido que varios medios alerten de sus comentarios homofóbicos y misóginos –que no voy a repetir aquí–. No solo eso: en una nota en este Diario, Martín Hidalgo cita una fuente que dijo que Bellido “se puso machista contra la congresista Patricia Chirinos (Avanza País)”. Esta última confirmó el incidente, aunque sin dar detalles. En este contexto, el reciente comunicado donde el primer ministro asegura que “juntos superaremos el racismo, el clasismo, el machismo y la homofobia que aún están profundamente arraigados en la sociedad”, pero donde no se disculpa por sus palabras, ni las reconoce, queda por supuesto cortísimo.

Tema aparte son las alertas que han dado los medios sobre algunos de los otros ministros elegidos. De acuerdo a Cuarto Poder, en el 2011 la entonces conviviente del ministro de Transportes lo denunció ante la policía por agresión física y psicológica. Y, según el mismo programa, el ministro del Ambiente tiene una denuncia por violencia psicológica y hostigamiento y otra por maltrato físico. Además de eso, como informó Canal N hace algunos meses, una activista trans denunció el año pasado ante la policía a la titular del Midis por maltrato. (Y ya que estamos hablando de denuncias, no quiero dejar de mencionar que también hay un congresista, de Perú Libre, con una sentencia civil por violencia familiar).

Discusiones sobre su pasado e idoneidad para el cargo aparte, es cierto que sí ha habido gestos importantes de parte de otros ministros. La titular del Ministerio de la Mujer, por ejemplo, ha dicho que se compromete a “no renunciar e impulsar una agenda de igualdad que incluye la garantía de derechos y reconocimiento para la población LGTBIQ+”. El ministro de Economía tuiteó que luchará “por la igualdad de oportunidades sin discriminación de género, identidad étnica u orientación sexual” y que combatirá la homofobia. El canciller, por su parte, aseguró que promoverá “la justicia de género” y la paridad en el servicio diplomático; que establecerá mecanismos de sanción para el acoso en Torre Tagle; y que respaldará los principios de Yogyakarta. Será importante ver en qué se traducen estas promesas. Porque lo que necesitamos son acciones y leyes concretas.

Ahora bien, al mismo tiempo que dar seguimiento a las promesas del gobierno, creo que también debemos llevar registro de quiénes están criticando la homofobia de : espero que con la misma fuerza que critican la homofobia de su opositor apoyen en el futuro los derechos de las personas LGTBQI.

Una nota final: Por supuesto, hablar de las necesidades y derechos de las mujeres y de las personas de la comunidad LGBTQI es también hablar de economía, lucha contra el racismo, salud, educación… Un análisis completo requiere, además, que reflexionemos cómo las propuestas de Castillo en esos puntos pueden estar impactándolos, y si están o no considerando un enfoque de género.