"Las bancadas que han fomentado la desestabilización y discordia en un momento clave para el país, con el proceso de vacunación en marcha, deben ser duramente cuestionadas". (Foto: Congreso)
"Las bancadas que han fomentado la desestabilización y discordia en un momento clave para el país, con el proceso de vacunación en marcha, deben ser duramente cuestionadas". (Foto: Congreso)
Editorial El Comercio

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A estas alturas queda claro que las acciones del expresidente respecto a la vacuna que recibieron él y su esposa en Palacio de Gobierno son injustificables. Luego, por si fuera poco y como mencionamos ayer en estas páginas, la serie de mentiras que ensayó recientemente alrededor de los hechos hunde aún más la reputación que le quedaba al exmandatario.

Todo ello no justifica, sin embargo, el afán oportunista que nuevamente ha demostrado el para lidiar con el problema. Lejos de cumplir un rol fiscalizador con la seriedad que las circunstancias demandan, los legisladores han optado por intentar transformar agitadamente la ocasión en una obvia revancha política y en un flanco abierto para asestar golpes al gobierno de turno.

De otro modo no se puede comprender la forzada citación al Congreso a la presidenta del Consejo de Ministros,, y al titular del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), , para responder por un hecho previo a la gestión de ambos. Cualquier investigación sobre lo que sucedió con la inmunización del expresidente debería incluir a los protagonistas de esa historia, no a sus sucesores. A menos, por supuesto, que importe menos el esclarecimiento de lo acontecido que la oportunidad de figurar y dañar políticamente a la actual administración.

En ese sentido, más razón se encontró en la citación a la ministra de Salud, , quien sí formaba parte del Gabinete en octubre pasado. No obstante, la premura para presentar una moción de censura en su contra de parte de ciertos legisladores reveló que eran motivaciones subrepticias las que animan a los congresistas, alentadas por la baja institucionalidad y las rencillas políticas que aquejan a nuestros representantes parlamentarios. Desafortunadamente, la citación desembocó en la renuncia de Mazzetti en medio de la peor crisis de salud del siglo y del inicio de un esfuerzo titánico para vacunar al país contra el . Sin duda, existen críticas al manejo de la respuesta de la otrora ministra ante la pandemia, pero lo sensato hubiera sido evitar el cambio del titular de la cartera de Salud en un momento tan delicado para el país. Su sucesor, Óscar Ugarte, asumió el cargo ayer, y tendrá que asegurar la continuidad sin sobresaltos de la campaña de inmunización contra el coronavirus.

Este no es el primer traspié en la imagen del Congreso en el poco tiempo transcurrido desde que llegó el lote inicial de vacunas al país. Como se recuerda, , congresista de Fuerza Popular, solicitó que los legisladores y sus asesores reciban la vacuna de forma prioritaria, puesto que ellos también están en “primera línea”. Si bien luego su propio partido aclaró que esta era una posición personal del parlamentario que no compartía institucionalmente –y el mismo Vigo se ha disculpado por sus declaraciones “nada oportunas”–, el pedido reforzó la sensación de un Congreso que persigue intereses propios en medio de la pandemia.

Las bancadas que han fomentado la desestabilización y discordia en un momento clave para el país, con el proceso de vacunación en marcha, deben ser duramente cuestionadas. La vacunación del expresidente Vizcarra –aunada a su incapacidad de asegurar vacunas para el resto de ciudadanos– es una afrenta para las decenas de miles de fallecidos por el virus y sus familias, pero no debe ser motivo para descarrilar los esfuerzos de control de la pandemia e inmunización. Habrá tiempo para rendir cuentas con el expresidente Vizcarra y su entorno, pero no es ahora.