En la foto, el entonces ministro de Justicia, Vicente Zeballos, es interpelado por el anterior Congreso, en marzo del 2019. (Foto: GEC).
En la foto, el entonces ministro de Justicia, Vicente Zeballos, es interpelado por el anterior Congreso, en marzo del 2019. (Foto: GEC).
Editorial El Comercio

El presidente del Consejo de Ministros, , se presenta hoy ante el pleno del para una sesión medular. Es claro que la reunión debe terminar con la solicitud de un voto de confianza, pero hasta ahora no es igualmente evidente cuál será la naturaleza exacta de la exposición que lo precederá.

Como se sabe, entre el Gobierno y una mayoría de las bancadas presentes en el Legislativo acerca del fundamento constitucional de la cita. De acuerdo con el Ejecutivo, esta debe producirse solo como consecuencia de lo que prescribe el artículo 135 de la Carta Magna sobre la necesidad de que la representación nacional reciba, de parte del primer ministro, explicaciones acerca de los actos de gobierno ocurridos durante el interregno parlamentario. La posición de la Mesa Directiva del Congreso y las bancadas antes aludidas, en cambio, es que la comparecencia debe cumplirse también en acatamiento de lo que dicta el artículo 130. Esto es, que todo nuevo jefe de Gabinete tiene que presentarse en el hemiciclo para exponer los planes que el equipo que encabeza quiere sacar adelante durante el tiempo en que esté en funciones y demandar también la confianza de un número mayoritario de legisladores al respecto.

El titular de la PCM ha aseverado que este Gabinete es preexistente al Parlamento elegido en enero y que, por lo tanto, lo estipulado en el artículo 130 no lo compromete. Un argumento que deja intacta la circunstancia de que una determinada exigencia que se le plantea a un equipo ministerial en tiempos normales tendría que ser doblemente urgente en una situación de excepción como la que nos ocupa.

Sea como fuere, tras un primer intercambio áspero en torno a la controversia entre voceros de los dos poderes, el ministro Zeballos declaró que “no tenía inconveniente” en abordar también la segunda de las materias señaladas durante su concurrencia al pleno… lo que, sin embargo, seguía sugiriendo la lectura de que aquello era una concesión de buena voluntad y no la obediencia a un mandato constitucional.

En un afán de perseverar en su postura, la Comisión de Constitución del Congreso aprobó días atrás un informe según el cual el presidente del Consejo de Ministros en la presentación de hoy: una por los actos durante el interregno y otra por la exposición de la política general del Gobierno. Y ambas, además, con la confianza como trasfondo.

La Junta de Portavoces, no obstante, resolvió ayer . Y en consecuencia, eso es lo que ocurrirá hoy. La discusión constitucional, una vez más, quedará relegada por las urgencias de la hora, lo que merecerá seguramente un debate en el futuro inmediato.

Al respecto, cabe anotar que la doble votación puede parecer, en efecto, un ejercicio ocioso. Pero que, por otro lado, el cumplimiento o no de un trance que dispone la Constitución no debería quedar librado al criterio discrecional de los gobernantes de turno.

En cualquier caso, los juristas que se inclinan por lo primero sostienen que, al fin y al cabo, el voto de confianza del Parlamento es siempre un voto político y que, por lo tanto, puede expresar el juicio de la representación nacional sobre un asunto y el otro al mismo tiempo. Y, desde esa estricta perspectiva, algo de razón los asiste.

Para que tal voto, empero, manifieste la opinión de los legisladores sobre las dos materias, ambas tienen que haber formado parte de lo expuesto por el primer ministro. En esa medida, y con cargo a que la reflexión constitucional sea luego resuelta, lo que debemos tener hoy es un voto, pero dos exposiciones.