(Foto: Anthony Niño de Guzman/GEC)
(Foto: Anthony Niño de Guzman/GEC)
Pedro Tenorio

Analista político

Día 89 de esta emergencia y nadie sabe cuándo amainará la crisis (económica y social, principalmente) y cómo quedará el país, ni cuál será el ‘piso’ para iniciar la dificilísima tarea de su reconstrucción. No se trata de lanzar predicciones acerca del avance del COVID-19, sino de analizar los números que, incluso a hoy, son de espanto. Esta semana, el Banco Mundial estimó que el Perú tendrá una caída de su producto bruto de 12%. La mayor en Sudamérica para este 2020.

PARA SUSCRIPTORES: Sesiones de amanecida en el Congreso: ¿Qué normas se aprobaron cuando todos dormían?

Eso equivale a millones de puestos de trabajo perdidos y a millones de peruanos que volverán a situarse por debajo de la línea de pobreza. No es una crisis más, es una hecatombe al punto que la mayoría de analistas económicos (de Roberto Abusada a Waldo Espinoza, entre otros) augura un escenario peor. Esta situación debería propiciar el movimiento responsable de los principales agentes políticos. A saber:

Gobierno: Necesita reforzar más su vínculo con los partidos de oposición. Las reuniones entre ministros (PCM, MEF y Salud, sobre todo) y representantes de la oposición ha sido la decisión más inteligente del Ejecutivo en lo político. Evita fricciones con buena parte del Congreso y abre una indispensable puerta al diálogo y a la obtención de acuerdos políticos. La reactivación requerirá una vigorosa agenda legislativa propiciada –¡y defendida!– desde Palacio de Gobierno. Que esta “nueva convivencia” sea efectiva y no solo para las fotos.

Partidos políticos: Deberían ser los más interesados en garantizar la reconstrucción toda vez que aspiran a ser gobierno en 11 meses. ¿O acaso querrán recibir un país en ruinas y en medio de la peor crisis de las últimas décadas? Buena parte de estos partidos no quieren ser un obstáculo, pero exigen “reciprocidad” por parte del presidente Vizcarra y sus ministros. Es decir, nada de ataques en busca de aplausos tal como ocurrió con el Parlamento anterior y al inicio de este. Ayudaría mucho un ajuste ministerial cuando la situación mejore: Vizcarra necesita interlocutores políticos más eficaces que con los que cuenta ahora.

Empresarios: ¡A demostrar con hechos concretos su compromiso con la reactivación! No basta proclamarlo, la Confiep y demás gremios deben demostrar que la recuperación va de la mano con la protección de la mayor cantidad de empleos posibles. Los auxilios financieros desde el Estado (Reactiva Perú y otras fórmulas) no son un rescate para la élite gerencial, sino para sostener la cadena productiva completa y donde la informalidad clama por un espacio dinámico. Empresarios y autoridades políticas deben comenzar a prepararse para la próxima pandemia. Por eso es indispensable comenzar cuanto antes.