Fernando Vivas

Este mensaje estaba destinado a cualquiera que hubiera ganado , pero especialmente a : ¡No use a la ciudad para hacer oposición o auspiciar su campaña presidencial! Si no quiere saltar a Palacio, pues, simplemente, no se aboque a pelear con el vecino de la Plaza de Armas. Es probable que buena parte de la votación de RLA tenga un fuerte componente anticastillista, pero de ninguna manera conviene que juegue a ser líder de la oposición desde Lima.

La bronca con Palacio de Gobierno se llevará desde el Congreso, desde los partidos y desde la sociedad civil en toda la nación. No debe hacerse desde la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML). Llevarla desde aquella es darle en la yema del gusto a Castillo. Avivaría la polarización Lima/regiones que es uno de los pocos atisbos de estrategia castillista para obtener respaldo y sería fatal para Lima y para el Perú.

La historia ya ha demostrado que los alcaldes de Lima, por usar su sillón de la MML como trampolín hacia Palacio, generaron pérdidas lamentables para la ciudad. Los afanes presidenciales, primero de Ricardo Belmont y luego de Alberto Andrade, provocaron que Fujimori y su bancada le dieran guerra a la ciudad, recortándole facultades y poniéndole cortapisas a la gestión municipal. El solo hecho de dejar expuestos los pilares del tren eléctrico como un monumento a la corrupción del primer gobierno aprista nos costó postergar más de una década la mayor obra para Lima.

Luis Castañeda fue más práctico y buscó tener una relación fluida con Alan García. No pasó lo mismo con Susana Villarán, que le dio batalla al mismo García y a la que recuerdo, en una entrevista, reconociendo eso como uno de sus mayores errores. En efecto, el Apra se sumó a la campaña para su vacancia. Estos enfrentamientos y otras reformas, como la del transporte que llevó a la creación de la ATU, han ido restando poder a los alcaldes. Súmenle la excesiva subdivisión en distritos y nos topamos con una MML que ha llegado a sus facultades mínimas. La más triste expresión de esto es que Jorge Muñoz fue vacado por el JNE por aceptar ser miembro del directorio de Sedapal en una capital con cientos de miles de ciudadanos sin instalación de agua potable y cayó en causal de vacancia por faltar a la norma de dedicación exclusiva.

La realidad sí manda, al alcalde de Lima, una dedicación exclusiva a su gestión. López Aliaga ha dicho que descarta una reunión con Pedro Castillo, sin sacarse el polo de líder opositor. Esa es una declaración inmadura para un alcalde que depende del financiamiento del gobierno central. Tiene tres meses para madurar y estrellarse contra la realidad de su cargo antes de asumir el mando el 1 de enero del 2023. Le deseo el mejor de los éxitos.

Fernando Vivas es columnista, cronista y redactor

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