(Foto: GEC)
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Pedro Tenorio

Analista político

Mientras los peruanos seguimos saboreando la clasificación a la final de la Copa América, vale la pena preguntarse de qué manera la oposición viene midiendo sus fortalezas y afina estrategias con miras a una segunda mitad del año donde podría reforzar –o terminar de frustrar– sus expectativas por alcanzar el poder. El presidente no es Pedro Gallese, por lo que debería estar atento a ciertos “disparos”. Serán semanas con algunas jugadas peligrosas ante un mandatario que en materia de inversión presupuestaria y buena marcha del Ejecutivo no da pie con bola. Veamos.

Vive absolutamente convencida de que debe evitar la reelección de Daniel Salaverry como titular del . Los seguidores de Keiko Fujimori entienden que la permanencia de Salaverry –oficioso aliado de Vizcarra– amenaza su subsistencia como bancada alentando nuevas renuncias. FP necesita recuperar el control del Parlamento y para ello explora distintos escenarios. El más realista, aunque todavía difícil de plasmar, es ungir a César Villanueva al frente de una lista variada.

Con ello dejarían fuera de juego a Salaverry sugiriendo una señal de “apertura” con el Ejecutivo (del que Villanueva formó parte hasta abril), solo para la tribuna. De la excarcelación de Keiko Fujimori (que podría ocurrir en estos días, puesto que hoy se revisa su prisión preventiva vía casación en la Corte Suprema) dependerá el diseño final de lo que FP aspire a lograr en lo que resta del año y si atacará con mayor virulencia a Vizcarra, como quieren varios ‘kamikazes’ convencidos de que es la única manera de reencontrarse con su base electoral.

Ha elegido a Martín Vizcarra como el enemigo que necesita para intentar cohesionar aquello que hoy queda del viejo partido. Vizcarra es el causante de las principales desgracias del país y ese será el mantra de los próximos meses. Eso justificará su oposición extrema al Gobierno. Si bien no son significativos numéricamente hablando, son operadores políticos –y mediáticos– de mucho cuidado dentro y fuera del Legislativo.

Está en un juego en el que coincidirá plenamente con el Nuevo Perú que apoya a Verónika Mendoza. Es decir, atacar a Vizcarra por su insuficiente atención en temas sociales, reforzando su prédica contra el modelo económico consagrado por la Constitución de 1993. Por eso alentaban una disolución del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones, buscando un mayor río revuelto.

Ninguno de ellos cree plenamente en la reforma política planteada por el Ejecutivo, por lo que aguardan a que algún tema urgente le quite relevancia pública. Vizcarra y compañía están advertidos: esta tanda de penales no les dará tregua.