“Es lamentable que un sector del Congreso apueste por lo aparente y desdeñe el debate de fondo”. (Foto: GEC).
“Es lamentable que un sector del Congreso apueste por lo aparente y desdeñe el debate de fondo”. (Foto: GEC).
Pedro Tenorio

Analista político

Luego de varias consultas a legisladores de distintas tiendas políticas me queda claro que en el saben perfectamente que a la ONP es inviable, y que con el se generaría más daño que beneficios a millones de ahorristas. Así lo entiende un buen número de legisladores, pero el debate de ambas normas continúa por la sencilla razón de que el Parlamento no desea quedarse “fuera de la foto” de las autoridades que combaten la pandemia y sus consecuencias. Sin logros concretos que exhibir, pretenden pasar como paladines de una nueva economía cuando en realidad impulsan viejas fórmulas fracasadas.

PARA SUSCRIPTORES: El Congreso, las interpelaciones y el Ejecutivo: el “exceso” en cuestión | ANÁLISIS

No les importa. Aunque el Gobierno posteriormente observe o promueva una acción de inconstitucionalidad contra alguna de estas iniciativas, el Parlamento proclamará que agotó sus esfuerzos pensando en las mayorías. “¡Allá Vizcarra y sus ministros, cómplices de abusos e injusticias!”, repiten. Igual sucede respecto a las interpelaciones a integrantes del Gabinete: no importa que estos asistan a cuantas comisiones sean citados y respondan sus cuestionamientos, ellos serán interpelados porque –a pesar de la emergencia– el show debe seguir. En esta columna, apoyamos el rol fiscalizador del Legislativo, pero citarlos de funcionamiento e insistir con interpelar a la titular de Economía o al de Salud –cuando han asistido y respondido en varias oportunidades– solo confirma que la prioridad está en el rebote mediático.

Por tanto, es lamentable que un sector del Congreso apueste por lo aparente y desdeñe el debate de fondo. Como en la hipnótica “Teleferia” con la que muchos matábamos el tiempo viendo TV, donde una prensa para hacer pastas caseras, un “borrador” de lunares y un clip de metal para “corregir” narices aguileñas prometían oportunidades de negocio que nunca se cristalizarían. Pero de que entretenía, por supuesto.

Ahora bien, los parlamentarios no son los únicos que desbarran. Tal y como explicamos , el desafío de a las clínicas privadas también tuvo mucho de show: tras la amenaza de una posible expropiación (pese a que faltaba poco para llegar a un acuerdo) para la atención a pacientes graves con COVID-19, hoy sabemos que el Gobierno solo está contratando 15 camas UCI en Lima (53 en todo el país). El presidente aparentó que había muchísimo más en juego, pero no era así.

A casi cuatro meses del inicio de esta emergencia es inaceptable que Ejecutivo y Congreso caminen distanciados y en permanente pugna. En este río revuelto ninguno obtendrá réditos políticos porque no atienden nuestras necesidades de fondo. Y la gente se da cuenta. En serio, ¿qué espera el presidente para convocar y trabajar junto al Congreso? En solitario, ninguno llegará lejos.