René Zubieta Pacco

Con un promedio de 2,5 metros de profundidad y 60 centímetros de ancho, las grietas son las que más resaltan a la vista al caminar por los campos de , en la provincia de Mariscal Luzuriaga, Áncash. Los habitantes de este centro poblado llevan dos meses en zozobra, el miedo ha crecido como crecen las rajaduras, que también han dañado casas y colegios.

La situación actual hace llegar a una conclusión al geólogo Dulio Gómez Velásquez, quien recorrió por tres días la zona afectada: “Tienen que ser reubicados temporalmente en otra zona, porque aún el fenómeno está activo. Como continúan las lluvias, es inestable todavía el terreno. Casi no hay (zonas de evacuación), son propiedades privadas y no son accesibles. Pero la municipalidad tiene un área”.

En diálogo con El Comercio, el especialista comentó que, tras su trabajo de campo en Socosbamba, elabora un informe que estará listo en unos diez días, y en el cual emitirá las recomendaciones pertinentes a las autoridades locales.

Según explicó, el fenómeno geológico en Socosbamba se da por la humedad en el suelo, a la que han contribuido las intensas lluvias de la temporada, la falta de alcantarillado que genera filtraciones y el sistema de riego por inundación. Por ello, el suelo se ha saturado.

“Van a seguir avanzando hasta encontrar un punto de reposo. Hasta que de repente cesen las lluvias o empiece a secar el sustrato. Tiene que haber menos humedad”, dijo Gómez Velásquez sobre las grietas.

ANTIGUO FENÓMENO
El experto recordó que se trata de la “reactivación” de un deslizamiento que ya había ocurrido en 1974, pero no con la magnitud actual. De acuerdo al reporte del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), hay 87 viviendas inhabitables, 153 afectadas, un colegio inhabitable, un centro de salud afectado, 0,5 km de carretera destruidos, 3 km de carretera afectados y 5 hectáreas de cultivos perjudicados. Asimismo, desde hace más de dos semanas, los vecinos de Socosbamba no cuentan con agua potable ni energía eléctrica.

A consideración del geólogo del Ingemmet, lo que se tendría que hacer a un largo plazo es mitigar la humedad en la zona con la instalación de alcantarillado y un sistema de riego tecnificado para que no se filtren las aguas, y estas se canalicen. 

(Foto: René Zubieta / El Comercio)

(Foto: René Zubieta / El Comercio)

Cabe recordar que el sábado pasado se declaró el estado de emergencia en Socosbamba y otros 18 sectores. Al momento, la ayuda va llegando poco a poco, aunque inicialmente por iniciativas particulares y de gobiernos locales más que por el Ejecutivo: seis módulos para las aulas del colegio de secundaria que ha quedado inhabitable, cien frazadas y 13 carpas, plásticos, calaminas, herramientas, alimentos, agua y enseres. 

Los más de 300 alumnos de inicial, primaria y secundaria han perdido más de dos semanas de clases. En tanto, la organización de los vecinos continúa, se mantienen las ollas comunes y se espera la canalización de la ayuda.

En este video, mira la situación en Socosbamba