Carlos Zanabria

A 50 kilómetros de la ciudad de Arequipa, en medio del desierto en el distrito de Polobaya, se ubica el Santuario de la Virgen de Chapi, la patrona de la Ciudad Blanca. Cada año sus devotos peregrinan hasta este alejado lugar para pedirle diversos favores a la “Mamita” o para pagar las promesas que hicieron por los milagros recibidos.

Aunque existe una carretera asfaltada que llega hasta el santuario, la mayoría prefiere caminar algunos kilómetros para llegar a los pies de la Virgen de Chapi, otros caminan los 50 kilómetros desde Arequipa.

La costumbre más arraigada es caminar desde 7 Toldos, aproximadamente 10 kilómetros en medio de los cerros y luego descender una prolongada pendiente hasta la explanada donde es colocada la Virgen cada primero de mayo.

En la explanada están colocados los mantos de la Virgen, cubiertos de placas metálicas llamadas milagros, sirven para cubrir las cabezas de los peregrinos mientras oran. Hombres, mujeres y niños de rodillas rezan durante algunos minutos pidiendo alguna gracia.

En Chapi se celebran 13 misas entre el 30 de abril y el 1 de mayo, la principal a las 11 de la mañana del primero, se estima que esta concentra a 20 mil fieles.En los dos días de la fiesta el número de peregrinos que llegan al Santuario es de 220 mil, según estimaciones del Arzobispado de Arequipa.

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