Miguel Neyra

El Inti Raymi, la fiesta más importante del mes jubilar de Cusco, en donde se rinde homenaje al sol, se desarrolló sin mayores contratiempos en la fortaleza de Saccsayhuamán, ubicada en la parte alta de la Ciudad Imperial.

Antiguamente, este ritual se iniciaba en el solsticio de invierno -inicio del calendario andino- y se prolongaba por nueve días. Todas la huacas del imperio inca recibían mayor atención durante esta época. Al evento acudían autoridades y representantes de todo el imperio Inca, trayendo frutos y productos diversos.

En Saccsayhuamán, la población esperaba al inca, donde se hacía una ceremonia de sacrificio. Se cree que le extraían el corazón y las vísceras a una llama y en ellas se podía avizorar los augurios para el año andino que se iniciaba.

Hoy, esta celebración se inició muy temprano afuera del templo del Qoricancha, donde se representó la salida del inca Pachacutec, quien efectuó el primer culto al Sol.

Por la tarde, la escenificación se trasladó a la fortaleza de Saccsayhuamán. El lugar estuvo lleno de turistas nacionales y extranjeros, que apreciaron danzas tradicionales del Cusco. Uno de los momentos más importantes fue el ingreso del inca y de su pareja, la coya.

El intérprete del inca simbolizó un canto en el que alababa al sol. Luego se dieron varios rituales, entre ellos el del fuego, la chicha y el que simboliza el sacrificio de una llama.

La ceremonia culminó con la danza de celebración de los Cuatro Suyos.

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