Los policías dan clases de matemáticas y otras materias donde antes se detenía a los delincuentes. (Foto: Melissa Valdivia)
Los policías dan clases de matemáticas y otras materias donde antes se detenía a los delincuentes. (Foto: Melissa Valdivia)
Melissa Valdivia Romero

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La Oficina de Delitos y Faltas de la comisaría de Tahuantinsuyo, en , se ha convertido desde mayo en el aula de decenas de niños de la Ciudad Imperial. Los agentes son sus maestros y los patrulleros son usados para la movilidad escolar.

Diego tiene 9 años, cursa el cuarto grado de primaria y le gustan las matemáticas, pero de grande quisiera dedicarse a la gastronomía. El último miércoles, fue el primero en llegar a su ‘salón de clases’. Pronto, del patrullero bajaron sus compañeras. Sasha, de la misma edad, quiere ser policía como sus profesores de ahora, quienes le dan de refuerzo de matemáticas. Rosa quiere ser profesora, Wendy y Daniela aún no han decidido a qué dedicarse en el futuro. Ellas sonríen y disfrutan de las clases en la .

A raíz de la crisis sanitaria, nació en Cusco el proyecto Recuperando al Educando, ideado por el profesor y suboficial PNP Miguel Chura Serceda y el jefe de la comisaría de Tahuantinsuyo, mayor PNP Edwin Espinoza Menéndez. Además de luchar contra la delincuencia, emprendieron esta labor pedagógica junto al jefe de la Policía Comunitaria, alférez PNP Gonzalo Echaíz Donaire, y el suboficial PNP Lenin Cerpa Esquivel.

“En reuniones con docentes de colegios nos hablaron de escolares que no asistían a sus clases virtuales. El ausentismo de los estudiantes fue el punto de partida”, cuenta el comisario Espinoza.

Entonces emprendieron un operativo peculiar en zonas urbanas y rurales: empezaron a visitar a las familias de los escolares desertores y encontraron duras realidades: pobreza extrema y muchos niños que perdieron a sus padres por el COVID-19. Al tenerlos identificados, implementaron un aula con computadora, televisión y proyector multimedia y así empezaron las clases, en coordinación con los colegios. “Tenemos policías con un gran corazón, son apasionados de su trabajo y apoyan a los niños”, añade el oficial.

Desde mayo, unos 100 alumnos de Cusco han recibido clases presenciales en la dependencia policial de Tahuantinsuyo, en grupos de máximo seis niños. Son llevados en patrullero a manera de movilidad escolar. (Foto: Melissa Valdivia)
Desde mayo, unos 100 alumnos de Cusco han recibido clases presenciales en la dependencia policial de Tahuantinsuyo, en grupos de máximo seis niños. Son llevados en patrullero a manera de movilidad escolar. (Foto: Melissa Valdivia)

Desde mayo, unos 100 niños han pasado por el aula policial, en grupos diarios de seis. “La idea es recuperar al estudiante para que concluya su año escolar pese a las adversidades. Nosotros somos los intermediarios del estudiante con el docente”, indica Chura, mientras muestra una lista de más de cuatro hojas con nombres resaltados de estudiantes que lograron ubicar y reinsertar.

Cerpa cuenta que durante su travesía por localizar a los escolares, encontraron en la provincia de Calca a una adolescente que había dejado sus estudios de cuarto de secundaria por su estado de gestación. Con apoyo de los agentes, logró culminar ese grado y hoy en día, con su bebe en brazos, está a pocos meses de graduarse.

“El año pasado logramos reunir dinero para adquirir televisores y los llevamos al sector de Tambillo, donde no hay señal de Internet. De esta manera los niños pueden acceder al programa Aprendo en Casa. Los menores que van a la comisaría usan Internet y los equipos que tenemos. Los ayudamos a regularizar sus clases”, añade Cerpa.

Preocupante realidad

Según la Gerencia Regional de Educación de Cusco, en total 16.632 estudiantes de primaria y secundaria en el nivel rural y urbano de la región han salido del sistema educativo desde que empezó la pandemia. Se trata del 5,4% de los 307.000 estudiantes de Cusco, que no reciben clases porque sus padres carecen de recursos para comprar una computadora o celular, porque no hay señal de telefonía o Internet en sus comunidades o por otros factores sociales.

Solo el 40% de estudiantes cusqueños tiene TV, celular, tablet o Internet, aunque esto mejoró: al inicio de la pandemia, el 14% de la población no accedía a ninguna de estas tecnologías. El gerente de Educación, Arturo Ferro, asegura que se redujo la brecha digital con la entrega de equipos. Para evitar la deserción, la gerencia regional hace jornadas de la campaña Matriculatón con módulos en plazas y parques, además de “patrullas salvadoras” en zonas rurales que buscan rescatar al estudiante y asegurar su matrícula.

Lamentablemente, tuvo que ocurrir esta pandemia para que se visibilizara en toda su dimensión el enorme retraso en educación.

A diferencia de Diego, Rosa, Sasha, Wendy y Daniela y decenas de niños, otros miles de estudiantes deben buscar por sus propios medios la forma de conseguir equipos como celulares para escuchar sus lecciones. Algunos deben subir a los cerros para captar la señal de radio o Internet y seguir así las clases. No todos los escolares pudieron acceder al programa Aprendo en Casa.

Por fortuna, hay proyectos como los de la comisaría de Tahuantinsuyo que abren una esperanza en medio de tanta adversidad.

Conoce más

El gerente regional de Educación en Cusco, Arturo Ferro, propone que la educación se descentralice de manera efectiva. “Los libros del Minedu pertenecen a una realidad ajena a los estudiantes, son cursos estandarizados”, dice.

Además de la deserción escolar, está la de los maestros. La Gerencia de Educación inició procesos administrativos contra 24 profesores de Cusco por abandono de clases.

Hasta el momento, 743 instituciones educativas de Cusco han vuelto a las clases semipresenciales.

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