Luis García Bendezú

Entre noviembre 2017 y febrero de este año, los arqueólogos de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica restauraron la belleza de cinco geoglifos ubicados en las laderas de los cerros de Palpa.

Estos se encuentran dentro del área declarada como Patrimonio Mundial por la Unesco en 1994. No obstante, hasta hoy eran muy poco conocidas, a diferencia de las emblemáticas figuras de la pampa de Nasca.

Con la restauración, el Ministerio de Cultura (Mincul) busca poner en valor el patrimonio arqueológico de la provincia iqueña de Palpa. A diferencia de las Líneas de Nasca, que deben ser sobrevoladas para apreciarse, varios de los geoglifos de Palpa pueden ser vistos desde miradores en los cerros.

Hoy, la ministra de Cultura, Patricia Balbuena, realizó un recorrido por los geoglifos de Palpa. En conversación con El Comercio, la funcionaria recalcó que se ha reforzado la seguridad en la zona arqueológica para evitar su depredación. Según supo este Diario, algunos geoglifos de Palpa han sido dañados por personas que realizan inscripciones en los cerros o por mototaxistas.

El arqueólogo Johny Isla Cuadrado, responsable del sistema de gestión de Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, precisó que las figuras recientemente restauradas fueron realizadas en los periodos Paracas y Topará, anteriores a la ocupación Nasca. A diferencia de las líneas geométricas y figuras abstractas de la pampa, en Palpa se trazaron misterioso diseños antropomorfos.

En los trabajos de registro de los geoglifos participó el arqueólogo e investigador Luis Jaime Castillo, de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Él ha utilizado drones para realizar tomas inéditas de las figuras en los cerros.

Lea mañana en El Comercio el artículo completo sobre los trabajos en los geoglifos de Palpa.

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